En la última semana, mientras el presidente, Javier Milei, y su ministro de Economía, Luis Caputo, viajaron a Estados Unidos a tratar de convencer a inversores de que hundan dólares en el país, el Indec reveló un preocupante ascenso de la pobreza y la caída de la actividad económica, mientras subió la tasa de interés de los bonos de la Reserva Federal, que también golpeó al resto de los mercados emergentes. Esto se convirtió en una bomba de desincentivo para los grandes fondos y el riesgo país cerró el viernes a un paso de los 610 puntos básicos.
El relato de redes sociales intentaron imponerlo de todos modos. “Farmeando inversiones”, tuiteó el director de Realizaciones Audiovisuales de Presidencia, Santiago Oría, conocido popularmente por no encuadrar correctamente en sus producciones. Acompaña ese texto una imagen con el jefe de Estado a la izquierda del meridiano de la foto. Sin embargo, la cara de preocupación de Caputo al teléfono resume la realidad: después del discurso que Milei dio en la asamblea general de la ONU, el riesgo país se disparó.

El viaje contó sólo con un encuentro con empresarios. El resto del tiempo, el mandatario lo dedicó a recibir premios de instituciones de dudosa rigurosidad académica y a encuentros con economista ultraconservadores.
La reacción de los mercados estuvo justificada también por los traspiés que dio Milei en esa ínfima dedicación que le destinó a los inversores. En The Economic Club de Nueva York, el Presidente fue consultado por el editor global de Bloomberg sobre el desempleo, las restricciones cambiarias, el vínculo con China y la posibilidad de una recesión.
Se notó por qué desde que asumió nunca se paró frente a un periodista independiente. El cuestionario y las repreguntas de John Micklethwait hicieron traspirar a un Milei demasiado acostumbrado a los comunicadores militantes (o, como diría él, “ensobrados”). Dijo: “Si nuestro gobierno es reelecto en 2027, el 2028 será el mejor año económico de la historia argentina, no solo en términos financieros, sino también en la economía real”. Pero ante poderosos fondos de Wall Street se lo vio dubitativo e incómodo. No convenció.
Esto no implica que los mercados le hayan dado la espalda. Pero sí quedó el equipo económico preocupado por la marcada baja del Merval y de los bonos soberanos, que borraron casi todas las ganancias que registraron algunos desde el triunfo electoral del año pasado y llevaron a inversores a perder millones.
El Indec relevó esta semana que el 32,3% de los argentinos eran pobres en el primer semestre de 2026. En tanto, la indigencia fue del 7,5%. Traducción: en sólo seis meses, 2 millones de personas cayeron debajo la línea de la pobreza y el país ya acumula 15 millones que no logran cubrir sus necesidades básicas.
Al mismo tiempo, la actividad económica registró una caída del 2,9% en julio contra el mes anterior, de acuerdo a las cifras oficiales. El dato también implicó una variación negativa de 1,4% respecto al mismo mes del año pasado.

El viernes, el Gobierno concretó un pago de casi US$ 800 millones al Fondo Monetario Internacional en concepto de intereses, por lo que las reservas brutas del Banco Central cedieron en US$ 600 millones y finalizaron la semana en US$ 48.245 millones. La jefa del FMI que revisa las cuentas de Caputo en el país, Joyce Wong, se encontrará con que el ministro incumplió por tercera vez consecutiva con una de las metas que estableció el organismo. Las dos anteriores fueron las reservas, mientras que en esta ocasión se tratará de un superávit fiscal menor al objetivo. El tercer waiver (perdón) seguido.
El Fondo no tiene establecido cuántos puede dar, sino que depende mucho más de la línea técnica y del directorio. Además de Argentina, Rumania y Paquistán tuvieron múltiples fallas en sus metas, resaltó a La Pluma Diario una fuente con amplio conocimiento de la entidad.
Al cierre de esta nota, el último tuit de Milei había sido lanzado el viernes. Una rareza dentro de la adicción a las redes del Presidente.









