El Gobierno de Brasil llamó a consulta a su embajador en la Argentina, Julio Bitelli, tras las declaraciones de Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva en un acto partidario en San Pablo. La decisión fue adoptada por el canciller Mauro Vieira y ya notificada a la sede diplomática en Buenos Aires. En medio de la escalada diplomática con Brasil, el presidente Javier Milei volvió a apuntar contra el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y ahora lo acusó de financiar una “campaña antiargentina”.
Según confirmó Infobae de fuentes oficiales, Bitelli viajará en las próximas horas a Brasilia. El llamado a consulta de un jefe de misión constituye un mecanismo formal de protesta de alta gravedad en el derecho internacional y refleja el profundo malestar que generaron los exabruptos del presidente argentino.
Durante el lanzamiento de campaña del senador Flávio Bolsonaro, Milei calificó a Lula como “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”. También insultó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien definió como “basura calva”, lo que intensificó la tensión diplomática. Cabe destacar que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina. Sin embargo, desde la llegada de Milei a la Casa Rosada, las relaciones bilaterales nunca fueron fluidas, y este episodio marca un nuevo punto de fricción.
En tanto, la tensión se profundizó horas después de que Brasil llamara a consultas a su embajador en Buenos Aires. Durante una entrevista en Radio Mitre, realizada en el predio de la Sociedad Rural, Milei sostuvo: “Me alié con Estados Unidos, me alié con Israel, y hoy Argentina es un faro de la libertad. Por eso todo el ataque que hubo, toda la campaña mediática, porque estamos siendo el faro de Occidente”.
Según el presidente, las críticas responden a que su gobierno “pone en jaque las políticas de quienes se escudan detrás del Estado presente para robarle a la gente de bien”. Acto seguido, redobló la acusación contra el país vecino: “¿Sabe quién puso más plata en esta campaña antiargentina? El gobierno de Brasil. El veinticinco por ciento de los recursos salió del gobierno de Brasil. Después vienen a hablar de interferencia”. Además, dijo que “los asesores de Massa eran un grupo de brasileños”, en referencia a la campaña presidencial de 2023.
Milei también cuestionó la decisión de la justicia brasileña de impedirle visitar a Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria acusado de intento de golpe de Estado. “Yo quise ir a ver a mi amigo Jair Bolsonaro. No me dejaron. Acá, sin embargo, el expresidiario vino a saludar a la rea”, dijo en alusión a la visita de Lula a Cristina Kirchner.

El mandatario amplió sus críticas al señalar que la campaña contra su gobierno también habría sido financiada por México y por el Partido Demócrata de Estados Unidos. “Son las cabezas progresistas que no quieren que las ideas de la libertad funcionen”, afirmó, insistiendo en que su modelo demuestra que “corriendo al Estado y a los parásitos, la economía progresa y la gente está mejor”.
Finalmente, Milei advirtió que la situación se mantendrá hasta las próximas elecciones: “Noticias falsas, noticias operadas… nos tenemos que preparar para esto. No se dejen engañar porque van a venir haciéndose los buenos para meterle la mano en el bolsillo. Por lo menos conmigo ya saben que no le meto la mano en el bolsillo, que le devuelvo la plata”.
El conflicto comenzó un día después de que Milei participara en la convención del Partido Liberal en apoyo a la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro para las elecciones del 4 de octubre. Allí, el mandatario argentino habló durante unos 25 minutos y advirtió sobre un “Riesgo Lula”. La reacción se agravó porque los ataques personales ocurrieron en territorio brasileño y estuvieron dirigidos tanto al jefe de Estado como a un magistrado del máximo tribunal. El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, repudió públicamente los agravios contra De Moraes.
Repudio a los dichos de Milei
A su vez, dirigentes del Partido de los Trabajadores y miembros del gabinete de Lula cuestionaron el tono del discurso de Milei. Edinho Silva, presidente nacional del PT, escribió que “es inadmisible que un jefe de Estado extranjero venga a nuestro país y se dirija en términos irrespetuosos a sus poderes constituidos”.
En la misma línea, José Guimarães, ministro de Relaciones Institucionales, expresó en X que esperaba que Milei “aprendiera que gobernar es cuidar a las personas, y no desmontar los derechos”. Estas críticas reflejaron el rechazo transversal en la política brasileña.
La visita de Milei a Brasil fue la tercera desde que asumió la Presidencia y, nuevamente, no incluyó contacto con el gobierno de Lula. Su agenda se concentró exclusivamente en dirigentes del bolsonarismo, lo que profundizó la distancia política y personal entre ambos líderes.
El acto en San Pablo formó parte del lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro por el Partido Liberal. Milei llegó acompañado por Karina Milei, el canciller Pablo Quirno y el cónsul general en San Pablo, Luis María Kreckler. Antes de la convención, fue recibido por el gobernador Tarcísio Gomes de Freitas, quien le entregó la Orden de Ipiranga en el grado de Gran Cruz.
Finalmente, la tensión escaló aún más por la defensa que Milei hizo de Jair Bolsonaro, a quien definió como un “amigo injustamente encarcelado”. El expresidente cumple prisión domiciliaria tras ser condenado a más de 27 años por encabezar un intento de golpe de Estado en enero de 2023 contra Lula.
En la cancillería brasileña compararon este episodio con otros momentos de fricción exterior protagonizados por Milei, aunque remarcaron la gravedad singular de esta secuencia. Según versiones recogidas por Infobae, Lula había mantenido hasta ahora un trato respetuoso hacia el mandatario argentino, pese a las diferencias ideológicas. La decisión de llamar a consultas al embajador marca, sin embargo, un quiebre en esa dinámica.
GLF










