Karina Milei está decidida a tomar el control político del gobierno de su hermano. Furiosa con los desmanejos y tropezones políticos que desde el inicio de este año, el tercero de la discordia, padece la gestión libertaria, la secretaria general decidió intervenir y cortar de raíz todos los errores no forzados que puedan poner en riesgo el proyecto de reelección de Javier Milei.
La pobre media sanción que el oficialismo consiguió de la ley de Propiedad Privada bien entrada la madrugada del viernes generó una fuerte ola de reproches internos dentro de la Casa Rosada, donde entienden que el desguace del proyecto con el que La Libertad Avanza pretendía inaugurar su era reformista en el Congreso fue consecuencia de una mala praxis política ejecutada desde importantes despachos oficiales.
El principal imputado por la hermana presidencial es el ministro-motosierra, Federico Sturzenegger. Karina le achaca al Coloso un libre albedrío en la ejecución de la gestión de su ministerio, una actividad deliberadamente prohibida en el modelo de poder que tienen los Milei en la cabeza. Consciente de la relación amistosa que logró consolidar con el presidente, el ministro utiliza su confianza para presentarle al jefe de estado proyectos de ambiciosas regulaciones que, luego, la mesa política debe hacer malabares para intentar negociar con gobernadores y aliados. El proyecto de Propiedad Privada fue uno de ellos.

En el gobierno reconocen que el texto que el ex macrista acercó y giró al Congreso listo para ser tratado nació malo. La amplitud temática de la ley -que incluía desde modificaciones a la Ley de Fuego hasta legislar la compra de tierras rurales por parte de agentes extranjeros- puso en jaque toda estrategia que hasta aquí el oficialismo había logrado coordinar con las terminales dialoguistas del parlamento. Hasta el tratamiento de este proyecto, que llevó más de dieciséis dictámenes lograr llegar a un punto en común, el oficialismo violeta había logrado conseguir un sólido grupo de 44 senadores en los que desde la Casa Rosada descansaban para despachar como trámite cada una de las iniciativas.

Las discusiones con esta cuadrilla comenzaron a empantanarse cuando desde el Ministerio de Desregulación hacían saber que no estaban dispuestos a negociar ningún punto de la ley y se mostraron reacios a escuchar cualquier propuesta que acercaron los gobernadores que estaban dispuestos a colaborar. Durante semanas, Diego Santilli, Ignacio Devitt, Patricia Bullrich y Eduardo “Lule” Menem, las espadas políticas de Karina Milei en el palacio legislativo, no sólo intentaron convencer a los dialoguistas de dar apoyo, también al Coloso de dar el brazo a torcer. Cuando lo consiguieron, ya fue demasiado tarde.
El miércoles por la tarde Bullrich puso la cara en el Senado y brindó una conferencia de prensa en la que contó orgullosa que el gobierno había entrado en razón y sacó del tratamiento el polémico Capítulo III de la ley que advertía modificaciones en la legislación sobre la compra de tierras rurales y de frontera, una facultad ya regulada en la Constitución nacional y resguardada en 2011 por un proyecto de ley presentado por Máximo Kirchner. La motosierra en la norma no alcanzó para contentar a los gobernadores, quienes a último momento -mientras la sesión ya estaba en marcha- forzaron al oficialismo a también retirar el capítulo que incluía una reforma en la Ley de Manejo del Fuego.

Con esta aprobación de bajo calibre el gobierno no sólo se expuso ante un nuevo error no forzado (y van), también dejó expuesta la incapacitada cintura política para resolver los conflictos al comienzo y no cuando ya no tienen escapatoria. Según relatan testigos, Karina se enfureció con Sturzenegger durante la tarde-noche del jueves mientras el Senado seguía debatiendo la ley y decidió tomar cartas en el asunto.

La hermana presidencial, quien oficia como una virtual jefa de gabinete pese a la bendición que le garantiza a Santilli, bajó línea a sus súbditos y, desde ahora, todas las reformas titánicas que el genio de la desregulación quiera meter dentro del Congreso antes deberán pasar por una revisión exhaustiva de la mesa política y los equipos de Legal y Técnica, que evaluaran oportunamente la posibilidad de maniobra legislativa del caso. Además, avisó que frenará todo paquete reformista hasta el próximo año, incluídos los capítulos que el gobierno dejó afuera. “No podemos arriesgarnos a tener un quilombo más”, expusieron furiosos desde su entorno.
En este punto, además de querer imprimir un nuevo esquema de “doble chequeo” que estará coordinado por el propio Diego Santilli, la secretaria general pretende reducir al mínimo los errores autogenerados en una gestión en la que, reconocen dentro de La Libertad Avanza, no está funcionando como se esperaba para esta altura del gobierno. Como ella misma anticipó, Karina buscará a toda costa la reelección de su hermano. En el medio, podará todas las ramas que sean necesarias para evitar que opaquen el paisaje. Incluída la del Coloso si no quiere alinearse.
TS/CM










