Las jugueterías llegan al Día del Niño con expectativas moderadas y con la mira puesta en una fecha que, pese al deterioro del consumo, continúa siendo una de las más importantes del calendario comercial. El sector viene de atravesar un primer semestre complejo y espera que las ventas de este domingo permitan, al menos, establecer un piso para la segunda mitad del año.
De acuerdo con datos de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), las ventas del sector acumularon una caída cercana al 10% interanual durante los primeros seis meses de 2026. La menor capacidad de compra de los hogares, el endeudamiento y el aumento de los gastos vinculados al costo de vida condicionaron las decisiones de consumo.
En este escenario, la expectativa para el Día del Niño -que se celebrará este domingo 16 de agosto- no apunta a un fuerte salto de la demanda. El presidente de la CAIJ, Matías Furió, señaló que el consumidor llega a la fecha «más cauto», con mayor búsqueda de promociones y financiación.
Un consumidor que mira el precio
El comportamiento de los compradores muestra el impacto de la pérdida de poder adquisitivo. El ticket promedio ronda los $ 25.000 en las jugueterías de cercanía, mientras que puede alcanzar unos $ 50.000 en las grandes cadenas, donde existe una mayor participación de productos importados y juguetes con licencia.
La financiación y los descuentos aparecen como uno de los principales incentivos para intentar recuperar ventas. La CAIJ articuló promociones con los distintos bancos y billeteras virtuales, con descuentos y cuotas sin interés durante los días previos a la celebración.
Pero el endeudamiento de los hogares también modifica la forma de comprar. Según la Cámara, una parte de los consumidores opta por aprovechar descuentos por pago al contado en lugar de financiar, una conducta que termina reduciendo el valor de las compras.
En paralelo, el mercado se está desplazando cada vez más hacia el canal digital. El comercio online representa cerca del 25% de las ventas del sector, aunque la CAIJ advierte que una porción creciente corresponde a plataformas internacionales que permiten comprar directamente desde el exterior.
Temu, importaciones y una nueva competencia
El avance de plataformas como Temu se convirtió en otro de los desafíos para las jugueterías tradicionales. Según un relevamiento citado por la CAIJ, el 59% de los comercios minoristas identifica a las plataformas internacionales como uno de sus principales problemas, detrás de la caída del poder adquisitivo.
La competencia no se limita al precio. Desde la Cámara también cuestionan las condiciones de ingreso de algunos productos adquiridos mediante el régimen de compras puerta a puerta y plantean diferencias respecto de los controles de seguridad que deben cumplir los juguetes comercializados en el mercado interno.
El fenómeno se da en un mercado que ya arrastra un fuerte crecimiento de las importaciones. Durante 2025, las importaciones tradicionales de juguetes aumentaron 40,5% en valor y 75,8% en volumen frente a 2024. En el primer semestre de este año, en cambio, retrocedieron 11,7% en valor y 9,5% en volumen interanual, hasta los US$ 48,7 millones.
La caída de las importaciones tradicionales, sin embargo, convive con el crecimiento de las compras puerta a puerta, que quedan fuera de las estadísticas habituales de comercio exterior. Para la industria local, esta transformación agrega presión sobre un mercado que ya opera con una demanda debilitada.

Qué juguetes buscan las familias
Dentro de un escenario de consumo más selectivo, algunas categorías muestran un mejor desempeño. Los bloques magnéticos, rompecabezas, juegos de mesa, juguetes didácticos y productos para la primera infancia aparecen entre las opciones con mayor dinamismo.
También ganaron terreno los juguetes sensoriales y antiestrés, como peluches interactivos, cubos y pelotas sensoriales y fidget toys. A esto se suma el impacto de las licencias vinculadas a películas y personajes populares, entre ellas Toy Story y Spider-Man.
El fenómeno de Toy Story 5, estrenada en junio y convertida en una de las películas más taquilleras del año, también funcionó como impulso para el segmento de productos licenciados y contribuyó a reinstalar el debate sobre el juego tradicional frente al avance de las pantallas.
Para las empresas del sector, el desafío inmediato será transformar ese interés en ventas. Con un consumidor que prioriza precio, promociones y productos de menor valor, el Día del Niño aparece como una oportunidad para frenar la tendencia negativa, aunque sin expectativas de una recuperación significativa en el corto plazo.
RM/EO










