Los salarios registraron una suba de 2,5% en julio, según el Índice de Salarios publicado por el INDEC. De esta manera, el incremento mensual de las remuneraciones quedó por encima de la inflación, que fue del 2,1% durante el mismo período. El indicador general de salarios, que también contempla a los trabajadores no registrados, avanzó 2,8% en el mes.
Dentro de los trabajadores registrados, el comportamiento fue diferente según el sector. Los salarios del sector privado registrado aumentaron 2,3%, mientras que los del sector público subieron 3,0%. En tanto, el sector privado no registrado mostró el mayor incremento mensual, con una variación de 3,9%.
En la comparación interanual, el índice de salarios mostró una suba de 36,2%. Los trabajadores del sector privado registrado acumularon un incremento del 29,7%, mientras que los salarios públicos avanzaron 31,0% y los del sector privado no registrado tuvieron una suba de 59,9%.
Sin embargo, el dato cambia cuando se observa la evolución de los salarios en lo que va de 2026. Hasta julio, el índice de salarios acumuló un aumento de 21,8%, impulsado por una suba del 17% en el sector privado registrado, del 21,1% en el sector público y del 34,4% en el sector privado no registrado.

En este período, la inflación acumulada hasta julio fue del 19,3%, por lo que el conjunto de los salarios quedó por encima del avance de los precios. Sin embargo, al observar exclusivamente a los trabajadores registrados, el incremento acumulado fue de 18,3%, todavía un punto porcentual por debajo de la inflación. En particular, los salarios privados registrados subieron 17%, mientras que los públicos lo hicieron 21,1%.
Por último, el informe del INDEC detalló la evolución de los salarios dentro del sector público. En julio, el subsector público nacional aumentó 3,9% mensual, mientras que el público provincial avanzó 3,2%. En términos interanuales, las subas fueron de 27,5% y 30,4%, respectivamente, y en el acumulado del año alcanzaron 18,1% para el subsector nacional y 20,0% para el provincial.
De todas formas, ganarle al IPC no necesariamente significa recuperar el poder de compra perdido. La explicación está en que el índice de precios al consumidor funciona como un promedio de una canasta de bienes y servicios desactualizado, mientras que el impacto de la inflación sobre cada hogar depende de su estructura de gastos. Alimentos, alquileres, servicios públicos, transporte, educación y salud pueden tener un peso mucho mayor en el presupuesto de una familia trabajadora que el que tienen en el promedio general utilizado para calcular el IPC.
En ese contexto, la discusión por las paritarias de 2026 empieza a desplazarse de la carrera entre salarios e inflación hacia una pregunta más profunda: ¿cuánto puede comprar realmente un trabajador con su sueldo? Aunque distintos gremios consiguieron en las últimas semanas recomposiciones que, de acuerdo con el IPC oficial, superan la inflación, las organizaciones sindicales advierten que esa comparación no alcanza para medir el deterioro de los ingresos.
El planteo cobra fuerza en un contexto en el que el salario continúa en el centro de las demandas gremiales y el endeudamiento de los hogares aparece como una de las consecuencias más visibles de la pérdida de poder adquisitivo. Para los sindicatos, el problema no es solamente conseguir un determinado porcentaje de aumento, sino lograr que los ingresos permitan cubrir los gastos habituales sin recurrir permanentemente al crédito.
Los argentinos ganan 45% menos de lo que pretenden
La brecha entre lo que los trabajadores esperan cobrar y lo que efectivamente perciben es cada vez más profunda. Mientras las pretensiones salariales ya se ubican cerca de los $ 2 millones mensuales, los últimos datos oficiales disponibles muestran que el ingreso promedio de los asalariados registrados se encuentra bastante por debajo del millón y medio.
Según un relevamiento de Bumeran difundido esta semana, el salario pretendido promedio en septiembre se ubica alrededor de los $ 2 millones mensuales, aunque con diferencias importantes según el rubro. Minería, Petróleo y Gas encabeza el ranking con una pretensión media de $2.278.436, seguida por Ingeniería Civil y Construcción, con $2.092.070, y Administración, Contabilidad y Finanzas, con $2.061.864.
También superan los $ 2 millones las pretensiones en el área de Ingenierías, con $2.018.897. En el extremo inferior, Atención al Cliente, Call Center y Telemarketing registra una expectativa promedio de $1.062.810, mientras que Gastronomía y Turismo llega a $1.108.224.

Por el contrario, el último informe de distribución del ingreso del organismo estadístico oficial, correspondiente al primer trimestre de 2026, estimó que el ingreso promedio para los asalariados registrados alcanzó el $ 1.375.143. En tanto, para quienes no tenían descuento jubilatorio, el ingreso promedio fue de apenas $ 731.150.
La distancia entre ambas cifras es significativa: el salario pretendido promedio de unos $ 2 millones se encuentra aproximadamente 45% por encima del ingreso medio de los asalariados registrados informado por el INDEC.
Y frente al trabajador sin descuento jubilatorio, la diferencia es todavía más profunda: la pretensión salarial duplica ampliamente ese ingreso promedio.
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