La foto que Patricia Bullrich difundió el martes con sus principales referentes legislativos colmó la paciencia de la Casa Rosada. Consideraron un desafío directo al Presidente Javier Milei, en una reunión en la que la senadora planteó abiertamente la posibilidad de ser candidata el año que viene. Desde el el entorno de la ex ministra niegan que haya un operativo para bloquear las iniciativas del Ejecutivo. Lo cierto es que la foto mostró el poder de juego que tiene la ex candidata a presidenta en el 2023: unos 15 diputados que pueden incidir sobre los proyectos de leyes.
La principal incógnita que circula hoy en el Gobierno es si habrá un nuevo encuentro personal entre Bullrich y Milei, luego de que pase la semana atravesada por la visita del Papa León XIV. Esta vez, los gestos de diferenciación de la jefa del bloque de senadores libertarios no pasarían inadvertidos. Fuentes de Casa Rosada citadas por La Nación hasta mencionaron un ultimatúm: «Si no cambia, se rompe todo«. Ese quiebre es con el que analistas y dirigentes vienen mencionando desde hace rato, mientras la imagen de Milei cae y los índices económicos no repuntan. En el medio, en el Ejecutivo buscaron instalar otros posibles candidatos para acompañar al Presidente en la boleta para reelegir el 2027, justo después de que vendieran entusiasmo con Bullrich como eventual Vicepresidenta.
En Balcarce 50, con el Presidente en Madrid, dicen que Bullrich «cruzó un límite» y no descartan una ruptura. En el entorno de la senadora, en cambio, repiten que se irá de La Libertad Avanza solo si la echan. Los diputados que le responden a Bullrich también lo descartaron a La Pluma: «No estamos pensando en romper«.

La reunión bullrichista se hizo en unas oficinas de Palermo y, según trascendió, participaron doce diputados nacionales: Belén Avico, Sabrina Ajmechet, Alejandro Bongiovanni, Silvana Giudici, Damián Arabia, María Luisa González Estevarena, Verónica Razzini, Carlos Almena, Mariano Campero, Patricia Vázquez, Lorena Petrovich y Martín Matzkin. Estuvieron además Gerardo Milman, asesor de Bullrich en el Senado, el senador bonaerense Diego Valenzuela y el legislador porteño Juan Pablo Arenaza. Faltaron Aníbal Tortoriello, Luis Picat y Laura Rodríguez Machado, y no descartan sumar a otros dos.
Arabia la blanqueó en X con una línea: «Linda reunión con el grupo». Sin esos diputados, Milei pierde el tercio que necesita en la Cámara baja para sostener un veto y frenar cualquier intento de juicio político de la oposición.

El malestar bullrichista tiene una excusa: el proyecto de Defensa de la Soberanía, conocido como ley Malvinas, que lleva el sello del asesor Santiago Caputo. Los diputados que responden a Bullrich cuestionaron que las autoridades del bloque entregaran el texto minutos antes de la firma del dictamen. Casi no lo firman y avisaron que, tal como estaba redactado, no lo votarán en el recinto. En diálogo con este medio, tanto Arabia como Giudici reconocieron que «no están los votos» y que «va a haber más modificaciones en el recinto«. Bullrich evitó definirse y solo respondió que la iniciativa estaba en Diputados.
De esta manera, la foto busca marcarle el territorio a Karina Milei y los Menem. En paralelo, la discusión por las PASO se enfría y favorece la hipótesis de que Bullrich va a intentar ser candidata. En el Ejecutivo señalan a la ex titular de Seguridad como la responsable de no avanzar con la reforma política.

De todos modos, Giudici, que estuvo en la foto, participó al día siguiente de la jornada de Karina Milei en el Congreso y señaló que los problemas se resuelven «dentro del bloque».
Karina, Márquez y la disputa por el Senado
La respuesta de la Casa Rosada también fue una foto. El miércoles, Karina Milei y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, encabezaron una jornada de gestión pública y legislativa para unos 100 profesionales de Neuquén y Salta, con la senadora neuquina Nadia Márquez como anfitriona. Bullrich no participó. «Cada reunión somos más los que nos vamos juntando», dijo Karina en el cierre.
Márquez es la principal referente del karinismo en la Cámara alta, y en el Senado circulan rumores de que la secretaria general de la Presidencia quiere ponerla al frente del bloque en lugar de Bullrich. De hecho, Karina propuso a Márquez para presidir la comisión de Asuntos Constitucionales tras la muerte de Juan Carlos Pagotto, y Bullrich lo impidió. La silla sigue vacante.
La senadora se lo toma con humor. «Que me saquen…», dice a quienes la rodean, y remata: «Si la ponen a ella, no les sale un proyecto más».

En paralelo, Martín Menem y el ministro de Economía, Luis Caputo, repitieron que «hay un solo candidato a Presidente» en La Libertad Avanza. En el Gobierno entienden que es Bullrich quien elige tomar distancia de la gestión.
Prensa, DNU’s y la lectura de la derrota de Trump
Bullrich suma diferencias con Milei en público. En el ciclo Diálogos para la Argentina, del Colegio de Abogados porteño, afirmó que «no conozco presidentes que no hayan sido cuestionados por la prensa» y sostuvo que «la obligación que tenemos es que la pregunta nos incomode». También dijo que «no se puede hacer DNU para temas electorales».

Respecto de la derrota de Donald Trump en las elecciones de medio término, en el entorno de la senadora la atribuyen al rol del ICE, el costo de vida y los maltratos, dos temas sobre los que se desmarca de Milei. En el Palacio Legislativo suman otros factores de debilidad del Presidente: la imposibilidad de bajar el riesgo país, la derrota de Bolsonaro en Brasil y la de Trump.
Los dirigentes más cautelosos temen que una candidatura presidencial de Bullrich provoque un cimbronazo en el Gobierno. Sus fieles, por ahora, no piensan en eso. Les interesa medir cuánto puede juntar y abrir una negociación por lugares en las listas o cargos en el gabinete. En el Congreso anticipan que vienen meses intensos para el oficialismo.
JD/CM










