La canasta básica total ya supera los $ 1,2 millones para un hogar de tres integrantes y llega a $ 1.564.716 para una familia de cuatro. En ese contexto, Javier Milei sostuvo que los salarios de los trabajadores informales están “literalmente volando” y que le ganaron a la inflación en más de 60%.
El contraste entre ambos datos permite dimensionar la situación de los trabajadores que están fuera del empleo registrado. Según el último dato disponible del INDEC, los asalariados sin descuento jubilatorio tuvieron durante el primer trimestre de 2026 un ingreso promedio de $ 731.150 mensuales, mientras que los trabajadores registrados promediaron $ 1.375.143.
Es cierto que los ingresos de los informales mostraron una fuerte recuperación porcentual: crecieron 51,3% interanual, frente al 35,9% de los asalariados registrados. Pero el porcentaje de aumento no modifica el punto de partida ni permite saber por sí solo cuánto poder de compra tiene ese ingreso.
¿Cuánto gana un trabajador informal en Argentina?
El último dato disponible del INDEC, correspondiente al primer trimestre de 2026, muestra que los asalariados sin descuento jubilatorio -la categoría que permite aproximarse estadísticamente al universo de trabajadores asalariados informales– tuvieron un ingreso promedio de $ 731.150 mensuales.
La comparación con los trabajadores registrados permite dimensionar la brecha existente entre ambos segmentos. En el mismo período, los asalariados que sí tenían descuento jubilatorio registraron un ingreso promedio de $ 1.375.143. La diferencia alcanza casi los $ 644.000 mensuales. Dicho de otra manera, el trabajador informal percibió, en promedio, apenas el 53,2% del ingreso de un asalariado registrado.
Los datos oficiales muestran que Milei tiene un punto cuando habla de la evolución reciente de los ingresos de los trabajadores no registrados. El ingreso promedio de los asalariados sin descuento jubilatorio aumentó 51,3% interanual durante el primer trimestre de 2026. En el caso de los trabajadores registrados, el incremento fue del 35,9%. Sin embargo, un porcentaje de aumento no permite saber cuánto gana finalmente una persona. Un trabajador que parte de un ingreso considerablemente más bajo puede registrar una suba porcentual importante y, aun así, continuar muy por debajo de otro que cuenta con un empleo registrado.
Durante el cuarto trimestre de 2025, el ingreso promedio de los asalariados sin descuento jubilatorio había sido de $ 651.484. Tres meses después, alcanzó los $ 731.150. Esto representa una suba nominal de aproximadamente 12,2% en apenas un trimestre. A pesar de esa recuperación, la brecha con el empleo registrado continúa siendo significativa.

Más pesos, pero menos derechos
El ingreso de un trabajador informal no puede analizarse exactamente de la misma manera que el salario de un trabajador registrado. Quien trabaja sin estar registrado no tiene garantizados los mismos derechos laborales: no cuenta con aportes jubilatorios realizados por su empleador, vacaciones pagas, aguinaldo, cobertura de una obra social derivada de la relación laboral ni la misma protección frente al despido.
Además, en muchos casos, sus ingresos presentan una mayor volatilidad y dependen de la cantidad de horas trabajadas o de la continuidad de una determinada actividad económica. Por eso, aunque el ingreso promedio haya crecido 51,3% interanual, ese dato no implica automáticamente que la situación económica y laboral de quienes integran este universo haya mejorado en la misma proporción.
Los salarios informales efectivamente crecieron. Lo que está lejos de “volar” es el nivel de ingresos desde el cual todavía intentan alcanzar al empleo formal.
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