La ciudad de Minab, en el sur de Irán, despidió este martes a las víctimas del ataque con misiles que el sábado por la mañana impactó contra una escuela de niñas y provocó una de las mayores tragedias desde que se desató la guerra con EEUU e Israel.
De acuerdo con el fiscal Ebrahim Taheri, el proyectil dejó al menos 165 muertos y 96 heridos. La mayoría de las víctimas eran estudiantes de ese establecimiento educativo, lo que generó una profunda conmoción social.
Durante las ceremonias fúnebres, familiares y vecinos acompañaron los féretros en medio de escenas de dolor y reclamos de justicia. Las autoridades locales decretaron jornadas de duelo mientras continúan las tareas de asistencia a los heridos y de investigación sobre lo ocurrido.
El gobierno iraní atribuyó la responsabilidad del ataque a Estados Unidos y a Israel. El presidente del régimen, Masoud Pezeshkian, calificó el hecho como “un acto barbárico” y prometió que el país responderá por la vía diplomática y en los foros internacionales.
Desde Washington, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que está investigando los reportes del incidente. En la misma línea, el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que su país “no atacaría deliberadamente una escuela”.
Por su parte, el ejército israelí afirmó no tener conocimiento de ninguna operación en la zona en el momento del ataque.
Mientras se multiplican las versiones y las acusaciones cruzadas, la comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de los acontecimientos, en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente.






