Avanza el nuevo juicio por la muerte de Diego Maradona y contra lo que se preveía, este debate empieza a ser distinto al anterior. En principio por la tesis, que se dio vuelta: esta vez no se juzga lo que los siete acusados en este juicio hicieron, sino lo que dejaron de hacer para que Maradona continuara vivo. Entonces lo que se debate esta vez es un delito «por omisión». Y esta mañana parte de las defensas de los imputados revelaron su estrategia: que fue la familia la que abandonó al futbolista.
Gianinna Maradona, 37 años, ama de casa, se convirtió en la primera testigo en declarar. No fue fácil que se sentara frente a los jueces. Uno de los abogados que representa a Agustina Cosachov, Marcelo Rodríguez Jordán, pidió que se excluyera de la lista de testigos a las hijas de Diego, Gianinna, Dalma y Jana. Ellas son acusadoras en este juicio y, por ende, testigos.
La pretensión de los representantes de Cosachov tiene una posible lectura, lo que equivale a una nueva estrategia. Hacerlas cargo de la figura de incumplimiento de los deberes de asistencia familiar. Una forma de aliviar las responsabilidades de los más complicados en este litigio: Leopoldo Luque, neurocirujano y médico de cabecera Maradona; la psiquiatra Cosachov, y Carlos Díaz, psicoanalista especializado en adicciones.
La Fiscalía, en representación de Patricio Ferrari, protestó. También los abogados de Jana, Dalma y Gianinna; el de Diego Junior -que no asiste ni a éste ni al debate anterior-, y el de las hermanas de Maradona. Al final, el presidente del Tribunal, Alberto Gaig, rechazó el pedido del abogado de Cosachov y Gianinna pudo entrar en la sala.
«A mi papá el sídieguismo le terminó cagando la vida», dijo la hija de Maradona a los jueces. Es la que inaugura la ronda de testigo en este nuevo juicio que arrancó hace una semana. El relato de Gianinna arrancó cuando su padre era DT en Gimnasia y Esgrima de La Plata y estaba instalado en Brandsen. El sídieguismo fue en referencia al entorno de su padre, que más que obediencia se debía a tenerlo «tranquilo, controlado».
«El 10 de octubre lo llamé por teléfono a mi papá. Estaba muy triste, convencido de que el día anterior había sido su cumpleaños y que lo había pasado solo», recordó. Lo que siguió fue un llamado a Luque para decirle que no lo había «visto bien, que estaba perdido en tiempo y espacio». Ese habría sido el primer contacto con el neurocirujano.
A esa altura, Cosachov ya era parte del equipo que atendía Maradona pero la hija la conoció recién cuatro meses despupes. Díaz se incorporaría a fines de octubre. Gianinna apuntó contra los tres, ellos -insistió- estaban al mando de la internación domiciliaria, el dispositivo que armaron para rehabilitar al futbolista de su adicción al alcohol. Y en esas circunstancias murió.
Durante la estadía en San Andrés, el barrio cerrado donde se dispuso la internación domiciliaria, Gianinna negó haber dicho que ella iba a ocuparse de conseguir a un médico clínico, como afirmó Luque la semana pasada. Insistió en que Díaz les había pedido que «no lo abrumáramos, que era un proceso; que mientras no tomara alcohol y respetara el esquema de medicación todo iba bien«.
Agregó que entre el 18 y 24 de noviembre respetó el pedido. Pero el 24 preguntó en el grupo «hasta cuándo» iban a mantener la restricción. La hija organizó un almuerzo con su padre para el día siguiente. Cuando estaba a punto de salir de la casa rumbo a San Andrés, recibió el llamado de Cosachov. Que su padre se había descompensado, que «manejara tranquila». Cuando llegó, la notificaron del fallecimiento.
El fiscal Ferrari pidió que mostraran en la pantalla un chat entre Cosachov y Díaz. Con fecha 30 de noviembre de 2020, cinco días después de la muerte de Maradona, Díaz le comparte el link de una noticia. Luque ya había hablado con la prensa, Díaz empezaba a quedar en primer plano, junto a Cosachov. “La idea es que no haya culpables, que el responsable sea Diego”, escribió Díaz. «Hasta muerto le quieren echar la culpa a mi papá. Me parece de una bajeza absoluta», dijo Gianinna.
Un documento, un audio y un chat ubican a Luque como «médico de cabecera»
En este nuevo juicio, las defensas de los imputados parecen fortalecidas, y las querellas y fiscalía, descolocadas. La tercera audiencia arrancó picante. Patricio Ferrari, fiscal junto a Cosme Iribarren, exhibió a los jueces un documento, un audio y un chat para exponer a Leopoldo Luque, quien en su última declaración desmintió haber sido el «médico tratante» de Maradona. El neurocirujano pidió declarar y dijo que esa prueba «está descontextualizada».
La participación activa de Leopoldo Luque, que pide declarar cada vez que se siente interpelado por alguna prueba que presenta la Fiscalía, le imprimen otro ritmo al debate. La tercera audiencia arrancó picante. Luque declaró el jueves y se declaró inocente. Una obviedad en su situación, claro. Pero fue preparado: rebatió una a una las conclusiones de la Junta Médica que avaluaron el caso.
El documento que mostró Ferrari era un pedido firmado con fecha 1 de septiembre de 2020 por Luque en el que reclamaba la historia clínica de Maradona a un sanatorio. Luque se defendió: «Es correcto, lo escribí en beneficio del paciente. Lo sacan de contexto. El paciente verán que cursaba la adicción con momentos buenos y malos, típicos del consumo. Al estar sólo ocupándome del paciente, quien no paraba de tomar alcohol consciente de lo que estaba haciendo. Hice esa solicitud para mostrarle estudios y ‘asustarlo un poco’«.
Luego exhibieron un chat entre Luque y Matías Morla, manager de Diego. «A partir de la fecha accedo a que la medicación sea adquirida por el doctor Luque, médico de cabecera de Maradona…». Morla le pregunta a Luque: te gusta este contenido? Y Luque responde: «Mati querido está bueno».
Respondió Luque: «Estaba solo con el paciente y tenía que lidiar con todo lo que giraba entorno de él. Pero cambió muchísimo el día de la cirugía (por el hematoma subdural). Ahí aparecieron llamados de representantes y abogados. Y la familia, que yo deseaba que apareciera la familia para que se integre».
VDM






