La histórica empresa textil marplatense Textilana S.A. informó que solicitó la apertura de su concurso preventivo para evitar la quiebra. De esta forma, la firma evidencia el complicado momento económico que atraviesa la industria nacional en general y el sector textil en particular.
De acuerdo con lo informado por la agencia Noticias Argentinas, la empresa tomó la decisión como consecuencia de “la contracción generalizada del consumo” y del “contexto macroeconómico actual”. Hasta el momento, la dueña de la marca de sweaters Mauro Sergio evitó hacer referencias concretas sobre el futuro de sus trabajadores.
La firma comunicó que inició un proceso de reordenamiento estratégico para fortalecer su producción nacional. “En el marco de la transformación que atraviesa la economía argentina y ante la contracción generalizada del consumo, informa que ha solicitado la apertura de un proceso de reordenamiento”, detallaron. Asimismo, aseguraron que “esta medida, tomada con la máxima responsabilidad institucional, busca garantizar la plena operatividad de nuestra estructura industrial y proteger el valor de nuestra marca. Con esta finalidad, se busca asegurar el pleno abastecimiento de mercadería a todos nuestros clientes”.
Pese a todo, el comunicado de Textilana S.A. concluye reafirmando su confianza en el país y su determinación de adaptarse “a las nuevas exigencias de eficiencia que el mercado global y nacional demandan hoy”.
Cabe señalar que no es la primera medida crítica que toma la compañía para evitar el cierre total. En noviembre pasado, se decidió suspender a 175 operarios hasta el 30 de marzo, período durante el cual se pagó el 78% de sus salarios. El 1 de abril, los trabajadores retomaron sus puestos.
Mauro Galván, miembro de la Comisión Interna de Textilana, comentó en una entrevista con el portal 0223 que “la gente ya no está gastando absolutamente nada. Y a eso hay que sumarle las importaciones. Los gerentes no saben bien lo que va a suceder porque se están cerrando las ventanas de crédito. Esto no solo afecta a las cerca de 300 personas que trabajan ahí, sino a 300 familias”.
El invierno pasado, las ventas registraron una caída de entre el 15% y el 20%, por lo que la empresa debió reducir la producción y despedir a 50 empleados. En 2026, las perspectivas no son para nada optimistas.
Crisis textil a nivel nacional
La actividad de la industria textil registró su mayor caída desde el inicio de la serie estadística en 2016, con solo el 24% de su capacidad instalada en uso y una disminución interanual del 23,9% en el índice de producción.
De acuerdo con la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), el sector -que incluye confección, cuero y calzado- atraviesa una fase de fuerte contracción, mucho más pronunciada que la baja del 3,2% que mostró la industria en general, que trabajó al 53,6% de su capacidad en el mismo período.
Desde la entidad recalcan que el aumento en la importación de productos terminados, como prendas y confecciones, contrasta con la reducción en la compra de insumos básicos, principalmente hilados y tejidos. Además, advierten sobre el ingreso de artículos importados a precios inferiores al costo de la materia prima. En ese sentido, en febrero Argentina importó 12.800 toneladas de productos textiles por un valor de US$ 32 millones.
Más del 70% de los productos textiles importados ingresaron al país a valores históricamente bajos. Se registraron operaciones con remeras de algodón por menos de 0,01 dólar, toallas por debajo de 0,30 dólar el kilo y pantalones de jean por menos de 1 dólar. Estas prácticas profundizaron el deterioro del sector, que enfrenta dificultades para competir con esos valores.
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