La mala situación del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) empeoró en los últimos meses. Los colectivos redujeron su circulación un 30% respecto al nivel operativo regular, mientras que en los servicios interjurisdiccionales a cargo de Nación y los de Provincia la cifra se eleva al 40%.
«El abrupto incremento en el costo del combustible, producto de la guerra en Irán, motivó una contracción de la oferta en calle del autotransporte público de pasajeros del AMBA», explica el informe a cargo de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. De hecho, entre marzo y abril de 2026, el sistema perdió casi 2 millones de pasajeros en comparación con los mismos meses del año pasado, según el último informe de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA).
De todas formas, si bien esta caída en la demanda y en el servicio se vio afectada principalmente por la disparada del combustible, se suman otros motivos estructurales que explican este resultado. En ese sentido, el documento expone que la flota operativa a marzo de 2026, previo al recorte de servicios, era un -12% inferior a la de 2019 (2.359 coches menos).
«La discusión de fondo es de orden fiscal y supone una inyección de subsidios adicionales por $ 17.500 millones al mes, dado que los subsidios vigentes fueron calculados en base a un valor del combustible fijado en $ 1.744 pesos por litro cuando el precio de mercado supera los $ 2.100″. Sin embargo, esa carga no recae exclusivamente sobre Nación, ya que desde 2019 se reparte el financiamiento del transporte se distribuye del siguiente modo: $ 1.750 millones corresponden a CABA, $ 7.595 millones corresponden al Estado Nacional y $ 8.155 millones a la Provincia de Buenos Aires.
Una consecuencia de esta reestructuración sería el impacto en la tarifa que pagarían los usuarios. Según el cálculo que hicieron los autores, se requeriría una suba de la tarifa de aproximadamente el 16%, adicional a los incrementos preestablecidos para CABA y PBA.
Cómo se gestionan las tarifas
El esquema tarifario del transporte público en Argentina está descentralizado y depende del tipo de servicio. En general, los gobiernos locales fijan las tarifas dentro de cada ciudad, las provincias intervienen en los servicios intermunicipales y la Nación regula aquellos que conectan distintas jurisdicciones. A partir de febrero de 2024, con la eliminación del Fondo de Compensación al Transporte del Interior, se produjo un aumento significativo en las tarifas fuera del AMBA. Actualmente, el boleto promedio en el interior se ubica en torno a los $ 1.526, superando ampliamente los niveles registrados en 2019.
En el AMBA, los valores son relativamente más bajos. El boleto mínimo de colectivo es de $ 700 para los trayectos entre Ciudad y conurbano, $ 715 dentro de la Ciudad de Buenos Aires y $ 871 en el Gran Buenos Aires. En tanto, el tren tiene un boleto mínimo de $ 280 y el subte alcanza los $ 1.414. Si se ajustan estos valores por inflación, las tarifas del AMBA se ubican cerca de los niveles de 2019, mientras que en el Interior ya resultan un 45% más elevadas en términos reales.
Por otro lado, al comparar el costo del transporte con los ingresos de la población, el interior del país presenta una mayor carga relativa que el AMBA y otras ciudades de Sudamérica. Provincias como Corrientes, Chaco, Formosa, Córdoba y Santa Fe se destacan por tener tarifas más altas en relación al salario, aunque existen descuentos locales que no siempre están contemplados en las mediciones promedio. En paralelo, desde 2023 se observa una reducción del 34% en las compensaciones al transporte en el AMBA, explicada en parte por los fuertes incrementos tarifarios acumulados hasta abril de 2026, que oscilan entre el 1.200% y el 1.668% según el servicio.
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