La Catedral Metropolitana fue escenario de un momento en donde la tensión no se pudo disimular, aunque el Presidente Javier Milei mostró una nueva faceta «conciliadora»: saludos afectuosos a Patricia Bullrich, a Jorge Macri (a quien en la edición pasada esquivó con brutalidad) y hasta un cordial gesto a Jorge García Cuerva, el arzobispo que, sin nombrarlo, lanzó un duro discurso contra el Gobierno. No alcanzó. Este lunes por la mañana, en el 216° aniversario de la Revolución de Mayo, la administración libertaria tuvo la ausencia de su vicepresidenta, Victoria Villarruel, la ubicación marginal de Bullrich, lejos del gabinete, y al asesor estrella, Santiago Caputo, que con sus llamativos atuendos intentó pasar desapercibido, lejos de Martín Menem. En paralelo, Karina Milei estuvo siempre bien pegada a su hermano. Fue una fotografía de grupo en la que cada uno buscó el mejor ángulo. De fondo, García Cuerva les advirtió a todos de un «desmembramiento social«.

El ingreso ya anticipó el orden de las cosas. Encabezó la caminata Lilia Lemoine, que llegó con los primeros del espacio libertario. Detrás vino Milei con los principales del gabinete bien pegados: Karina Milei en primer plano, como siempre, a todos lados donde va el presidente va ella al lado. Manuel Adorni, Martín Menem, Bartolomé Abdala completaban ese primer anillo. Más atrás, los ministros: Mahiques, Quirno, Santilli, Sturzenegger, Lugones, Presti, Monteoliva. Y bien al fondo, rezagada, Patricia Bullrich. Llegó tarde, cuando el gabinete ya había entrado, y caminó sola. Terminó ubicada junto a la diputada Sabrina Ajmechet y otros legisladores de LLA como Zapata y Karen Reichardt. La explicación oficial fue protocolar —Bullrich es senadora, no funcionaria—, pero nadie en la Catedral la leyó como un detalle administrativo.
Caputo aislado, Menem en primera fila
Santiago Caputo también estuvo, también alejado, también con perfil bajo. Con una boina como marca de su llamativo estilo. A pocos metros, Martín Menem, que esta semana tuvo que salir a explicar en el grupo de WhatsApp del bloque que el community manager había cometido un «error involuntario». Los dos hombres que protagonizaron la guerra digital más ruidosa del año político caminaron hacia la misma catedral, escucharon la misma homilía y salieron por la misma puerta. No hubo registro de cruce ni de mirada. Solo la distancia, aunque hubo un momento de risas entre el asesor, Manuel Adorni y Eduardo «Lule» Menem.

Lo que sí mostró la pantalla fue el saludo entre Milei y Jorge Macri. Los dos se abrazaron a la entrada de la Catedral, en una escena que contrastó de manera marcada con lo del año pasado, cuando el Presidente dejó al jefe de Gobierno con la mano extendida y publicó después en redes «Roma no paga traidores«. Este lunes el abrazo fue efusivo, protocolar y bienvenido por ambos lados. El macrismo lo esperaba: desde el entorno de Jorge Macri venían aclarando desde hace meses que el gesto de 2025 había sido un problema de ubicación, que Macri había quedado entre Villarruel y Milei sin querer. Por el momento, las intenciones de Karina Milei de ir por separado del PRO en la Ciudad siguen vigentes.
Villarruel posteó desde afuera
La ausencia más ruidosa pero anunciada fue la de Victoria Villarruel. El Gobierno decidió no invitarla —es la primera vez que una vicepresidenta queda fuera del Tedeum— y ella eligió no hablar del tema pero sí publicar un mensaje en sus redes. Mientras en la Catedral García Cuerva pedía diálogo y fin de la polarización, Villarruel publicó en X un largo texto sobre la Revolución de Mayo, la tradición católica y la primera encíclica del papa León XIV, «Magnifica humanitas». Citó al pontífice, habló de soberanía y dignidad humana, cerró con «¡Viva la Patria!». No mencionó el Tedeum. No mencionó al Gobierno.
El 25 de mayo de 1810 no fue un quiebre fortuito, sino el fruto maduro de nuestra Tradición. La Revolución de Mayo hunde sus raíces en un humanismo profundamente católico, que se forjó en las aulas de nuestras universidades indianas y en una concepción de la libertad que siempre… pic.twitter.com/GAGAuKf0QQ
— Victoria Villarruel (@VickyVillarruel) May 25, 2026
Para el arzobispo García Cuerva, que bendijo el despacho de Villarruel en el Senado a pedido de ella, la exclusión tampoco pasó inadvertida. No la mencionó en la homilía, pero sus palabras apuntaron en varias direcciones al mismo tiempo. «Nadie es desechable«, dijo. «El sálvese quien pueda no es más que una expresión que corrompe la nación». «Es cruel y escandalosa la ostentación». «Nos falta una clase dirigente que se anime al diálogo». Milei escuchó en primera fila, con Karina y Adorni al lado, sin gesticular. El gobierno de la casta escuchó, como cada año, el diagnóstico más incómodo del año.
Bullrich saludó a la gente y el resto del Gobierno se fue a reunión de gabinete
Terminada la ceremonia, el gabinete caminó hacia Casa Rosada para la reunión donde la agenda legislativa pesada ocupa el primer lugar. Nadie dio declaraciones. Caminaron en silencio los 200 metros que separan la Catedral de la Casa Rosada con la solemnidad de quien acaba de escuchar que la ostentación es escandalosa y tiene que ir a trabajar. Sandra Pettovello no estuvo: viajó a Roma. Luis Caputo tampoco, por un fuerte cuadro gripal, según informó TN.

Bullrich no fue a la reunión de gabinete —estará mañana en la mesa política— pero tampoco se fue. Hizo lo mismo que Milei al llegar: pasó saludando a la gente en Plaza de Mayo. Fue la única que replicó ese gesto. Después, ya en Casa Rosada, cuando el Presidente salió al balcón a saludar, le pidió a Bullrich que se acercara: al parecer, la ex ministra es la que eligió tomar distancia en este acto.
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