Tras casi cinco meses de discusiones e incertidumbre, el gobierno de Javier Milei obtuvo los US$ 1.000 millones correspondientes a la aprobación de la segunda revisión del programa acordado con el FMI. De esta forma, las reservas brutas del Banco Central (BCRA) alcanzaron los US$ 47.800 millones, su nivel más alto desde octubre de 2019.
Cabe señalar que, en su informe, el organismo internacional volvió a manifestar preocupación por el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas netas pactada para diciembre de 2025. De acuerdo con el staff report, el país se desvió de su objetivo comprometido en alrededor de US$ 10.000 millones. Desde el FMI atribuyeron esta caída a la demora en la reconstrucción de reservas, la salida de capitales privados, la cobertura cambiaria previa a las elecciones y las ventas de dólares realizadas por el Banco Central y el Tesoro para contener la tensión financiera.
Si bien señalaron una mejora parcial desde comienzos de 2026 -las reservas netas aumentaron alrededor de US$ 4.800 millones-, advirtieron que el respaldo financiero extraordinario debe ser transitorio. Actualmente, la Argentina mantiene una fuerte dependencia de los REPO, solicitó garantías por US$ 4.000 millones a organismos multilaterales y acordó un swap con el Tesoro de Estados Unidos. En esa línea, el Fondo remarcó la necesidad de volver a los mercados internacionales de deuda y acumular al menos US$ 8.000 millones adicionales de reservas netas durante 2026.

Por otro lado, respaldó el esquema de bandas de flotación, aunque volvió a insistir en una mayor flexibilidad cambiaria, ya que el peso se apreció alrededor de 13% en términos reales desde fines de 2025. En ese sentido, consideró clave reconstruir un colchón de reservas antes de las elecciones de 2027 y alertó que las dudas sobre la continuidad de las políticas económicas podrían volver a generar una corrida y mayor volatilidad financiera.
Si bien desde el FMI proyectaron un crecimiento económico del 3,5% para este año, plantearon que la recuperación sigue siendo desigual, con sectores como la construcción y la industria todavía rezagados. Asimismo, remarcaron que el mercado laboral atraviesa un momento de debilidad y que el crédito continúa restringido.
Por último, el organismo destacó el proceso de desaceleración de la inflación, aunque advirtió que en los últimos meses “se frenó” como consecuencia de la tensión cambiaria del año pasado y del ajuste de precios regulados. Estimó que podría cerrar el año en torno al 25% anual -muy lejos de la proyección del 10% incluida en el Presupuesto 2026- y recién bajar a niveles de un dígito hacia 2028. Además, pidió profundizar las reformas estructurales, incluyendo cambios tributarios y previsionales, y una reducción más acelerada de los subsidios.
Más deuda para pagar deuda
Esta semana, el Gobierno se comprometió ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) a dar detalles del plan diseñado para garantizar los pagos de deuda hasta las elecciones presidenciales. En ese sentido, se estima que hacia fines de junio anunciará un acuerdo con un grupo de bancos para obtener un préstamo de US$ 4.000 millones.
El acuerdo implicará una línea de financiamiento directa de esas entidades hacia el Ministerio de Economía, mientras que un grupo de organismos internacionales actuará como garante de la Argentina para reducir la tasa de interés en dólares. Se calcula que el préstamo estaría garantizado entre un 40% y un 95% del monto total. Además, se espera que participen de la operación el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la CAF.
Con este préstamo, La Libertad Avanza espera cubrir todos los vencimientos de capital de los bonos en moneda extranjera hasta las elecciones presidenciales. Es decir, los pagos de julio de este año y los de enero y julio de 2027.
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