“Ahorramos en negro.” Después de treinta y cinco días de especulaciones que incluyeron la promesa incumplida de Javier Milei sobre la prontitud de la presentación de su jefe de gabinete, Manuel Adorni finalmente presentó su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción y en el gobierno volvieron a respirar.
El jefe de gabinete, quien brindó una entrevista después de semanas de silencio en las que decidió ocultarse para evitar seguir profundizando el daño irreparable que le generó a la gestión que coordina, coordinó su estrategia junto a su círculo íntimo que encabeza su mano derecha, Aimé “Meme” Vázquez, en concordancia con sus abogados y el contador que estuvo a cargo de la confección de la documentación que finalmente se presentó a última hora del miércoles.
Entre los planes, manifiestos por el propio Adorni durante su conversación con José del Río en LN+, era demostrar su inocencia frente a un crecimiento patrimonial irrisorio que fue justificado con la existencia de pendrives en los que se guardaban miles de dólares en Bitcoins, una criptomoneda en la que el ministro coordinador dijo ahorrar desde el 2013, cuando trabajaba como vendedor de autos y reclamaba a empresas de chacinados el envío de productos.

“Mi ahorro era previo porque con mi esposa tuvimos esa suerte, trabajé en el sector privado y en 2013 empecé a invertir fuerte en bitcoins, alrededor de 200 mil dólares y gané 300 mil. Y en 2018 empecé a liquidar”, sostuvo convencido. Pese a las inconsistencias que generó su relato de inversión dado las decenas de testigos que advierten sobre su tipo de vida antes de acceder a la gestión pública, desde el círculo del funcionario se mostraron conformes con su alocución. “Estuvo muy sólido, pudo explicar todo”, dijeron concisos.
La tranquilidad del ex vocero y su entorno descansa en el todavía vigente apoyo que tanto Javier como Karina Milei sostienen desde el inicio del escándalo. En este sentido, el presidente y la secretaria general están convencidos que con la presentación de la documentación el tema quedará terminado y que podrán avanzar con su gobierno como si aquí no hubiese pasado nada. La postura, sin embargo, está lejos de ser compartida por todos sus compañeros de trabajo.
Pese a los rumores que circularon en las últimas horas, lo cierto es que nadie del oficialismo saldrá a apoyar públicamente a Manuel Adorni en el corto plazo. De hecho, desde anoche, los principales voceros de la gestión libertaria decidieron sumirse en un cuidado silenzio stampa para evitar pronunciarse y hablar públicamente lo que creen en privado: todo se hizo tarde, desprolijo y mal.

Desde el estallido del escándalo, que inició con el viaje del jefe de gabinete y su mujer, Bettina Angeletti, a Nueva York donde fueron a deslomarse, la gestión libertaria se paralizó en seco. El avance de la causa judicial, a cargo del fiscal Gerardo Pollicita y tramitada en el juzgado federal de Ariel Lijo, y la cruzada mediática contra el ministro coordinador por la falta de respuestas concretas sobre su crecimiento patrimonial obligaron a la plana mayor del oficialismo a guardarse para evitar ser interrogados por una causa que no les pertenece.
“Desde hace tres meses que nadie puede pisar un estudio de televisión sin que le pregunten por Adorni, eso inevitablemente desgasta todo”, reconocen desde las entrañas de la gestión. Pese a que muchos creen que la presentación de la declaración jurada podrá ser una buena forma de dar vuelta la página, lo cierto es que hasta que no haya una orden concreta para salir del caparazón, nadie dentro del gobierno se atreverá a dar el primer paso.

En esta aventura por dejar atrás la tormenta, este jueves la mesa política del oficialismo volverá a reunirse en el despacho que el jefe de gabinete ocupa en la planta baja de la Casa Rosada para seguir afinando la estrategia parlamentaria para encarar las próximas semanas en el Congreso mientras la atención del grueso de la gente estará puesta en el desempeño futbolístico de la Selección argentina en el Mundial 2026.
Con Adorni como anfitrión y Karina Milei como conductora, el ministro del Interior, Diego Santilli; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la titular del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, la cumplañera Patricia Bullrich; el armador y subsecretario Eduardo “Lule” Menem; el secretario de Gestión Institucional, Ignacio Devitt; y el asesor Santiago Caputo se encontrarán para armar un virtual poroteo de apoyos dentro de las cámaras para el tratamiento de los proyectos que siguen en el tintero. El único que no formará parte del cónclave será el ministro de Economía, Luis Caputo, quien anticipó su ausencia por un impostergable viaje personal.

En la agenda del gobierno, la sesión que se acordó para el próximo 18 de junio en el Senado y el 24 del mismo mes en Diputados tienen prioridad. Todavía sin los votos necesarios, Santilli reinició sus reuniones con gobernadores para intentar destrabar las voluntades necesarias para apoyar los proyectos del Súper RIGI y la Ley de Propiedad Privada, cuyo debate debió ser pospuesto por la negativa de los aliados dialoguistas de acceder a votar el artículo que reduce los controles para el acceso de tierras a extranjeros.
En el oficialismo se muestran confiados en que podrán obtener los votos para avanzar con sus reformas desreguladoras y que los aliados los acompañarán en este camino. Que se pongan a rezar que en el medio del trayecto no huelan sangre.
TS/CM






