La insólita declaración jurada del jefe de gabinete Manuel Adorni se presentó en un momento donde las iniciativas del gobierno de Javier Milei en el Congreso ya no lograban avanzar. Mientras los principales proyectos impulsados por la Casa Rosada acumulan demoras, falta de consensos y dificultades para reunir mayorías, la oposición coordina movimientos y está cada vez más cerca avanzar contra el exvocero.
La situación es particularmente delicada en el Senado. Allí, la administración libertaria no logra reconstruir la mayoría circunstancial que durante buena parte de la gestión le permitió aprobar leyes clave. El llamado “grupo de los 44” senadores no peronistas, que desde el triunfo electoral de octubre acompañó las iniciativas del Ejecutivo, exhibe hoy fisuras cada vez más visibles.
La muestra más reciente ocurrió esta semana y antes de que Adorni copara la agenda. La presidenta del bloque oficialista, Patricia Bullrich, reunió a referentes del PRO, la UCR, sectores provinciales y La Libertad Avanza para intentar ordenar la agenda legislativa. Sin embargo, el resultado fue desalentador para el oficialismo: no hubo acuerdo sobre ninguno de los proyectos prioritarios y se resolvió suspender una nueva sesión prevista para estos días.

Sin embargo, la debilidad del oficialismo se profundizó esta semana por la decisión de Adorni de presentar su declaración jurada y ofrecer una entrevista con el canal de La Nación, donde habló de 500.000 dólares en criptomonedas que había ocultado al fisco. La explicación no contentó a nadie dentro del oficialismo y desde entonces se aceleró una ofensiva opositora en las dos cámaras que hace crujir a ese grupo de 44 voluntades. Hay dos frentes abiertos en pleno desarrollo y que todavía le dejan margen al oficialismo.
En Diputados los bloques de Unión por la Patria, Provincias Unidas y la Coalición Cívica impulsaron un pedido de sesión para el martes 23 con el objetivo de tratar los proyectos sin dictamen para interpelar a Adorni y también aplicarle la moción de censura prevista en la Constitución. Por ahora, los números no alcanzan para el cuórum y mucho menos para los dos tercios necesarios que necesitan las propuestas sin dictamen de comisión en caso de llegar al recinto. Ante esa imposibilidad, el plan de votar emplazamientos para que las comisiones intervinientes tengan que tratar con urgencia esos proyectos. Faltan 10 días todavía y el entramado opositor se tomó su tiempo para juntar los votos que todavía le faltan. Hay una razón de peso y es la urgencia que le preocupa a la Casa Rosada.

En el Senado la pulseada se definirá esta semana. El peronismo se prepara para que la reunión de Labor Parlamentaria del próximo miércoles sea la previa de una sesión del jueves con el jefe de Gabinete en la mira. En esa reunión se definirá el temario a tratar el día siguiente y el interbloque del peronismo pretende incorporar una moción de censura para que sea tratada sobre tablas. Lo mismo que en Diputados: no tiene dictamen de comisión y necesita dos tercios de los votos. En ese recinto la oposición tampoco los junta.
Para descomprimir, en el Gobierno aseguraron que el ministro coordinador asistirá al Senado el 2 de Julio para brindar informes de la gestión como exige el artículo 101 de la Constitución. En Diputados lo hizo el 29 de abril y las intrigas sobre su patrimonio marcaron su comparecencia. El jueves, después de la reunión de Mesa Política, donde le cantaron el cumpleaños 70 a Patricia Bullrich, Adorni escribió en twitter que iría al Senado el ,mes que viene, pero no le puso fecha. Este sábado, con la ofensiva opositora en ciernes para esmerilarlo, el jefe de Gabinete comenzó otra cuenta regresiva hasta su próxima visita al Congreso para brindar informes, cuando la oposición trabaja para interpelarlo o echarlo, sin reunir los votos necesarios. Esa tensión impactará con fuerza en el ritmo del resto de la agenda de las dos cámaras.

Entre las iniciativas trabadas en el Senado aparece la denominada Ley de Propiedad Privada, una de las reformas impulsadas por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger que ya fue dos veces postergada. El proyecto continúa generando resistencia incluso entre aliados del Gobierno debido a los artículos que habilitan una mayor adquisición de tierras por parte de extranjeros, especialmente en zonas fronterizas. También existen objeciones respecto de los cambios propuestos en materia de manejo del fuego.
La situación es aún más complicada para la reforma política que busca eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). En el propio oficialismo reconocen que actualmente no existen los votos necesarios para aprobar la iniciativa. Gobernadores, bloques provinciales y sectores aliados prefieren esperar la evolución del escenario político antes de modificar las reglas electorales.

«No hay votos para sacar las PASO», admiten en privado distintos senadores que participan de las negociaciones. La falta de consenso refleja una realidad que atraviesa al conjunto del sistema político: nadie quiere quedar expuesto a cambios institucionales de gran magnitud sin conocer cómo quedará configurado el mapa electoral de los próximos meses.
Las dificultades no se limitan al Senado. En Diputados también se acumulan demoras. El denominado Súper RIGI, una de las apuestas económicas más ambiciosas del Gobierno para atraer inversiones de gran escala, continúa en discusión en comisión sin fecha definida para la firma de dictámenes. Lo mismo ocurre con la Ley de Lobby, que recibió cuestionamientos de organizaciones civiles, cámaras empresarias y entidades profesionales que advirtieron sobre posibles restricciones al derecho de participación y riesgos de discrecionalidad en su aplicación. Aunque el oficialismo aspira a llevar ambos proyectos al recinto antes de fin de mes, todavía no logró cerrar acuerdos suficientes para garantizar su aprobación.

Mientras las iniciativas gubernamentales pierden impulso, la agenda política comienza a girar alrededor de la situación de Manuel Adorni.
La explicación abrió un frente político inesperado para la Casa Rosada, ya que distintos sectores opositores sostienen que Adorni contradijo afirmaciones realizadas previamente ante el Congreso. «Vino acá y nos mintió en la cara», se quejó un aliado ante La Pluma
Las críticas ya no provienen únicamente del peronismo. El PRO emitió un duro comunicado reclamando al presidente Javier Milei que «defienda el cambio y no a Adorni». La Coalición Cívica, la UCR, el schiarettismo y referentes provinciales también elevaron el tono de sus cuestionamientos. Incluso Patricia Bullrich sostuvo que la conducta de Adorni constituye «más que un error» y representa una «omisión ética». También lo confrontó en privado. Con ese malestar se cocinó el pedido de sesión para el 23.
El escenario muestra que mientras los proyectos centrales de la gestión permanecen estancados por falta de acuerdos, la oposición comienza a encontrar coincidencias para avanzar en iniciativas que colocan al oficialismo a la defensiva.
AL/CM






