Mientras el Gobierno insiste en mostrar señales de estabilización macro, la economía real se sigue deteriorando. Un nuevo informe de Fundar expone una de las consecuencias más profundas del programa económico de Javier Milei: el achicamiento sostenido del entramado empresarial argentino.
Según el relevamiento elaborado sobre datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), desde noviembre de 2023, el último mes previo a la asunción de Javier Milei, desaparecieron 26.448 empresas con al menos un trabajador registrado. La cifra equivale a una caída superior al 5% del total y constituye el peor desempeño para los primeros 28 meses de gestión de un gobierno desde que existen registros comparables.

El dato más preocupante es que la tendencia no sólo no se detiene sino que parece profundizarse. En marzo de 2026 cerraron 2.011 empresas, una cifra que multiplica varias veces la registrada en febrero, cuando habían desaparecido 257 firmas. Con este resultado ya son 18 meses consecutivos de caída en la cantidad de empresas formales del país.
La propia Fundar advierte que el retroceso acumulado durante la gestión libertaria ya es comparable al registrado durante la pandemia, uno de los períodos más críticos para la actividad económica argentina de las últimas décadas. «Si miramos los datos del gobierno de Milei, vemos que durante esta gestión cayó tanto la cantidad de empresas como en la pandemia», señala la organización en la presentación de su informe.
El ajuste golpea a los sectores ligados al mercado interno
La destrucción de empresas no se distribuye de manera homogénea. Los sectores más afectados son aquellos estrechamente vinculados a la demanda doméstica y a la actividad económica local. De acuerdo con Fundar, desde la llegada de Milei las mayores caídas se registran en Transporte y Almacenamiento (-15,7%), Actividades Inmobiliarias (-12%) y Construcción (-9,6%). También muestran retrocesos la industria manufacturera, el comercio, el agro y la enseñanza.
La fotografía sectorial coincide con las principales características del programa económico oficial: fuerte ajuste fiscal, paralización de la obra pública, caída del consumo, apertura comercial y apreciación cambiaria. En ese contexto, muchas pequeñas y medianas empresas enfrentan crecientes dificultades para sostener sus niveles de actividad y competir con productos importados.
El fenómeno resulta particularmente significativo porque los datos relevados corresponden exclusivamente a empresas que cuentan con trabajadores registrados. Es decir, no reflejan únicamente cambios administrativos o movimientos societarios, sino la desaparición de unidades productivas con empleo formal.

Una crisis que atraviesa casi todo el país
El deterioro también tiene una dimensión federal. Según Fundar, 23 de las 24 provincias argentinas tienen hoy menos empresas que cuando comenzó la actual gestión nacional. La única excepción es Neuquén, impulsada por el dinamismo que genera el desarrollo de Vaca Muerta y la expansión de la actividad hidrocarburífera.
Las jurisdicciones más golpeadas son La Rioja, Catamarca y Chaco, donde la caída acumulada supera ampliamente el promedio nacional. La situación evidencia que el retroceso empresarial no se concentra únicamente en los grandes centros urbanos o industriales, sino que atraviesa prácticamente todo el territorio argentino.
La tensión entre la macro y la economía real
Los números vuelven a poner sobre la mesa uno de los principales debates sobre el rumbo económico del Gobierno. Mientras la administración de Milei exhibe avances en materia de inflación, equilibrio fiscal y estabilidad cambiaria, el entramado productivo continúa reduciéndose.
La pérdida de más de 26.000 empresas en poco más de dos años no sólo implica menos producción. También supone menor generación de empleo, menor inversión y una reducción de la capacidad productiva disponible para sostener una eventual recuperación económica.
La pregunta que comienza a surgir entre empresarios y economistas es si la estabilización macroeconómica podrá consolidarse en el tiempo si una parte significativa del aparato productivo continúa desapareciendo. Los datos de Fundar sugieren que, al menos por ahora, la recuperación que celebra el Gobierno todavía no logra traducirse en una mejora para buena parte de las empresas argentinas.
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