Leopoldo Luque, neurocirujano especializado en columna y médico de confianza de Diego Maradona, dijo a los jueces: «Yo no tenía incumbencia en la internación domiciliaria». Apuntó al psicólogo Carlos Díaz y la psiquiatra Agustina Cosachov, como los especialistas a cargo de la salud mental del futbolista. Y a Nancy Forlini, jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, y al médico Pedro Di Spagna, por el seguimiento clínico.
Con un powerpoint, Luque mostró mensajes de WhatsApp y transcripciones de audios. El 10 de noviembre de 2020 participó de la reunión en la Clínica de Olivos en la que se decidió junto a familiares de Maradona, entorno y médicos la internación domiciliaria. Ese encuentro fue grabado y es parte de la prueba en este juicio. «(ir) Todos los días es imposible, me voy a separar» y «yo soy neurocirujano. No soy ni clínico ni psiquiatra ni psicólogo»: las dos frases que sirve a Luque para señalar que él, durante la internación domiciliaria en la casa de Tigre, no tenía decisión.
Maradona termina en una internación domiciliaria luego de someterse a una cirugía en la Clínica Olivos por una hematoma subdural. Según Luque, como Víctor Stinfale no le permitió operarlo, él ya no era médico tratante aunque seguía siendo su médico de confianza. «En la reunión en Clínica Olivos Gianinna pidió un médico de cabecera que coordine todo. El paciente (N. de la R.: por Maradona) pasó de la clínica de Olivos a la internación domiciliaria, fue desatendido por la institución«, dijo el acusado.
La estrategia de su defensa es despegar a Luque de las acciones médicas desde mucho antes del traslado a la casa de Tigre. ¿Entonces para qué fue a Benavidez cuatro veces, los días 17, 18, 20 y 22 de noviembre? «Para seguir la evaluación neuroquirúrgica de manera independiente», respondió a su abogado, Francisco Oneto. Esa era, básicamente, revisar cómo cicatrizaba la herida, sacarle los puntos.

Luque no formaba parte del chat Tigre, donde los enfermeros pasaban el parte diario de Maradona: «Ahí tomaban conductas (Nancy) Forlini y (Pedro) Di Spagna«, apuntó Luque en referencia a la jefa de cuidados médicos de Swiss Medical y al médico clínico interconsultor de la prepaga, ambos imputados. Tampoco del chat AT Diego, en donde los acompañantes terapéuticos que acompañaron a Diego contaban cómo estaba. «No manejaba ese tema. La decisión de sacarlos es algo del equipo de salud mental», se excuso Luque.
Afirmó que la internación domiciliaria para rehabilitar a Maradona del consumo de alcohol era «el único camino posible». Explicó que «el paciente estaba lúcido y no judicializado, y manifestaba que quería irse a su casa».
Luque fue el primero en declarar hoy, en la audiencia 21 del juicio por la muerte de Maradona. Es uno de los ocho imputados -siete en este debate- por homicidio simple con dolo eventual, delito que prevé una pena de entre 8 y 25 años de prisión. Es la novena vez que pide la palabra. A diferencia del juicio pasado -que terminó anulado- el neurocirujano participa de manera activa: presencia las audiencias, pide declarar.
VDM






