Las conflictividades que el propio gobierno se autogenera a diario se ponen en pausa cada tanto cuando el Gobierno se sienta a negociar. Después de varios días de improvistos y conflictos internos, Patricia Bullrich logró volver a suspender hasta nuevo aviso las sesiones en el Senado, donde la oposición amenazó con juntar los votos necesarios para avanzar con la interpelación al cada vez más incomprendido Manuel Adorni.
Desde hace poco más de diez días, en el gobierno hay un acuerdo tácito de que el capricho de Javier Milei de sostener a su jefe de gabinete ya no puede seguir siendo un ancla para la gestión. Por eso, el oficialismo puso en marcha un operativo cerco con el que buscan frenar los avances mediático-políticos y salir por arriba del laberinto. Consiste en avanzar por los dos frentes que tienen abiertos, con la esperanza de intentar controlar una situación que desde hace tiempo se fue de las manos.
En el marco comunicacional, el presidente decidió correr del foco de atención a Adorni. Especialmente después de la tormenta que originó la presentación de su particular declaración jurada y la entrevista en la que juró haber invertido USD 200.000 en Bitcoins se resguardó en un necesario silencio. Tras las más de seis horas de reunión que el jefe de estado tuvo con su ministro coordinador en la Quinta presidencial de Olivos el pasado viernes, el libertario comunicó una decisión que en todas las tribus que habitan su gobierno recibieron con una alegría indisimulada.

Casi cuatro meses después de haberse quedado sin voz oficial, Milei designó al diputado pampeano, Adrián Ravier como su nuevo vocero presidencial, con la esperanza de que desde ahora la gestión económica pase a tener mayor protagonismo en la comunicación de gobierno. El flamante funcionario, quien renunció el miércoles a su banca en Diputados, debutará este viernes como portavoz en una conferencia de prensa sin preguntas que tendrá lugar en la sala de conferencias que hizo saltar al estrellado a Adorni.
Allí, ante la presencia de la prensa acreditada, se espera que el flamante funcionario ofrezca detalles de cómo llevará adelante su vocería. Será una presentación del rediseño del estilo comunicacional de la Casa Rosada. Según dejaron trascender desde su entorno días atrás, al pampeano distará del método “canchero” (sic) que utilizaba su antecesor y, por el contrario, augura tener un vínculo de respeto mutuo con el periodismo, a diferencia de lo que ocurría con Adorni, quien utilizaba al periodismo como herramienta para hacer crecer su personaje.
Después de la presentación de este viernes, tal como él mismo dio a conocer en sus redes sociales, Ravier brindará oficialmente su primera conferencia con preguntas el próximo martes en Balcarce 50. Se espera, en tanto, que el nuevo vocero anuncie los próximos pasos de la gestión, al tiempo que profundice en el detalle de los éxitos económicos que el oficialismo juró juntar en las últimas semanas, opacados por los exóticos gustos decorativos del jefe de gabinete.
En la pata política del plan maestro del gobierno para salir de la encrucijada, el Congreso tiene un rol central. Tal como ocurrió la semana pasada, este jueves el Senado no logró juntar las voluntades necesarias para comenzar la sesión en la que estaba previsto el tratamiento de leyes claves para el gobierno y la latente amenaza del tratamiento sobre tablas del pedido de interpelación al jefe de gabinete.

Una sesión que no le convenía a nadie
En el Senado las versiones varían según qué despacho se consulte. Mientras en el oficialismo advierten que Unión por la Patria no colaboró para habilitar el quórum de la sesión porque eran conscientes de que no contaban con los votos necesarios para avanzar con el tratamiento de la interpelación al jefe de gabinete, en el peronismo juran que las circunstancias fueron opuestas.
A la salida del recinto, Bullrich dialogó con la prensa acreditada en el Congreso y defendió la postura oficialista. «Los que venían con un proyecto de interpelación era el kirchnerismo. Ellos deberían haber garantizado tratar el proyecto que querían tratar. Evidentemente no se sentaron, no dieron quórum y nosotros, si ellos no lo dieron, no vamos a darlo. Nosotros llamamos a la sesión formalmente, pero en Labor Parlamentaria lo arreglamos entre todos. Por qué nosotros vamos a someterlos a que los corruptos más grandes de la historia se pasen dos horas hablando de corrupción. Ellos querían venir a generar un socavamiento del Gobierno”, afirmó.
Del otro lado, en tanto, recogieron el guante y quisieron desligarse de las acusaciones oficialsitas. “Nos cambiaron el acuerdo de labor parlamentaria y ahora exigían 2/3 para tratar la remoción. Nosotros no queríamos que se trate la Ley de Extranjerización y Fuego ni que nombren al juez Víctor Pesino 5 años más”, confió un senador justicialista.

Como sea, después de otra ronda de negociaciones, el Senado acordó que la próxima semana habrá reunión de la Comisión de Asuntos Institucionales, citada para el miércoles a las 15 hs. Allí, los representantes provinciales discutirán los proyectos de resolución presentados por José Mayans, con el que el justicialismo apuesta por interpelar a Adorni, y el proyecto de Martín Goerling, quien insistirá con la interpelación en el recinto.
Aquella discusión estará marcada por la interpretación del reglamento de la Cámara y la Constitución. El peronismo, que desde el año pasado comparte la mayoría junto a La Libertad Avanza, entiende que estos mecanismos sólo requieren de una mayoría simple, mientras que el oficialismo y los dialoguistas entienden que para avanzar se necesitan ⅔ de los presentes. De lo que se resuelva en la comisión dependerá si el próximo 8 de julio el pleno volverá a encontrarse para finalmente tratar las leyes de Propiedad Privada, los pliegos pendientes y la posible interpelación a Adorni. Mientras tanto el ministro coordinador festeja otra semana de sobrevida abrazado al respirador artificial que bombean sus compañeros de trabajo.
TS/CM






