La oposición convocó para este martes una sesión especial en la Cámara de Diputados con el objetivo de avanzar contra Manuel Adorni y la Casa Rosada pondrá a prueba sus intentos para hacerla caer, como un primer ejercicio ante la pulseada más importante de la semana que se jugará en el Senado el próximo jueves.
En la Cámara Baja el temario incluye pedidos de informes verbales, una interpelación al jefe de Gabinete y una moción de censura que, si prospera, podría derivar en su remoción. La sesión había sido pedida diputados de Unión por la Patria, Provincias Unidas, la Coalición Cívica, el Frente de Izquierda y algunos monobloques. Su desafío siempre fue el quórum: necesita 129 diputados presentes para abrir el recinto y no tenía garantizado que el PRO y la UCR que, si bien habían criticado duramente a Adorni, evitaban comprometer su apoyo a esas medidas.
Este lunes al mediodía, pocos minutos antes del segundo partido de la Selección Argentina en el Mundial, el oficialismo movió sus fichas para resolver esa incertidumbre a su favor. El diputado libertario Nicolás Mayoraz, presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, convocó a una reunión informativa de ese cuerpo para el martes 30 de junio a las 15, con todos los expedientes que la oposición quería llevar al recinto mañana. La clave está en dos detalles: la reunión es «informativa» y no tiene fecha de dictamen. En la práctica, eso significa que el proceso arrancaría pero sin ningún plazo concreto para avanzar. Y le da al PRO y a la UCR el argumento que necesitaban para no presentarse mañana: el tema ya tiene una instancia institucional en marcha, no hace falta que ellos voten junto al kirchnerismo para forzar nada. De esta manera, las negociaciones entre Martín Menem y sus bloques aliados parecieran haber llegado a buen puerto para el Gobierno.

El segundo objetivo de la maniobra es liberar el miércoles. Con la sesión opositora de mañana desactivada y los aliados fuera de esa disyuntiva, Menem puede abrir el recinto el 24 a las 12 para tratar su propia agenda: primero tratados internacionales, después el acuerdo de conciliación con los fondos buitre Bainbridge y Attestor (que vence el 30 de junio y ya tiene media sanción del Senado) y finalmente el Súper RIGI.
La oposición acusa «encubrimiento» y «maniobras dilatorias»
La oposición saltó de inmediato. Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) fue el más duro: «La creatividad del oficialismo para violar la Constitución no tiene límites. Como no tienen argumentos para defender al Jefe de Gabinete, se pusieron a inventar obstáculos, dilaciones parlamentarias y a hacer trampa para que la interpelación y la moción de censura vaya a comisión. Quieren bloquear el control del Congreso para garantizar la impunidad política de un funcionario que ya perdió la confianza de millones de argentinos«. Y fue más lejos en su argumento constitucional: «No existe ninguna exigencia procedimental constitucional ni reglamentaria de las Cámaras en ese sentido. Si eso es así, el instituto de la moción de censura es operativo directamente en el pleno de las cámaras».
Germán Martínez (UxP) apuntó directamente a los aliados que aceptaron la excusa con un posteo en sus redes sociales: «Otra maniobra dilatoria para encubrir a Adorni. Ahora convocan a una comisión, expresando que es ‘informativa’ y sin fecha de dictamen. ¿Los bloques ‘amigables’ se prenderán en esta jugada? ¿Seguirán arrodillados frente al gobierno?«.
Cecilia Moreau, también del bloque peronista, confirmó que «el carácter informativo de la reunión de comisión evita el dictamen y sin dictamen no hay interpelación posible. Mañana veremos quién más se esconde como Adorni y no da quórum». Por su parte, Esteban Paulón (Provincias Unidas) reconoció el número que había acumulado la oposición y llamó a la comisión una «reunión de caramelo de madera porque solo le da coartada a los aliados que no quieren más a Adorni, pero tampoco ‘desairar’ a Milei». Igualmente, confirmó que concurrirán a la sesión de mañana.

La polémica sobre la postura del PRO
Desde el PRO, en tanto, reconocieron a La Pluma que la convocatoria a comisión coincide con lo que venían planteando: «Nosotros estábamos de acuerdo con el emplazamiento para que la comisión se reúna. Ahora, tenía más sentido por una cuestión de vinculación política que lo coordinemos con el oficialismo a que lo votemos con el kirchnerismo«. Y fijaron con claridad lo que no harán: «No votar con el kirchnerismo, no dar quórum a sesiones que no pedimos y habilitar el tratamiento del proyecto de interpelación«. Cerca de Cristian Ritondo reconocen que la remoción de Adorni no tiene quórum por ahora en Diputados y que el bloque seguirá presionando para que sea Milei quien le pida la renuncia al jefe de Gabinete.
El efecto sobre el Senado del jueves
La otra apuesta del oficialismo en Diputados es que la movida tenga efecto sobre el Senado. Desde LLA confiaron a este medio que aguardarán lo que pase en la Cámara baja primero, dejando en claro que el cálculo es que el PRO y la UCR en la Cámara alta ahora le exijan a Patricia Bullrich replicar el mismo procedimiento: ir a comisión antes de votar la interpelación. Eso abriría un frente nuevo en el Senado, donde ya hay tensión. Bullrich quiere «rectificar» el acta de Labor Parlamentaria que acordó con mayoría absoluta la interpelación, intentando ahora imponer la exigencia de dos tercios.
El senador de LLA y presidente provisional, Bartolomé Abdala, aclaró en radio Rivadavia que «vamos a bancar la postura del presidente«, y sobre la mayoría necesaria agregó que «el uso y costumbre en el Senado es que, al no tener dictamen, tiene que tener dos tercios».

Adorni, por su parte, convocó a los 21 senadores del bloque de LLA a la Casa Rosada para este martes, bajo el argumento de analizar la «dinámica legislativa del segundo semestre» y la «coyuntura política actual». La citación fue realizada por el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. El objetivo es cerrar filas antes de la sesión del jueves 25, que la semana pasada acordó en Labor Parlamentaria votar ese día la interpelación para el 2 de julio. Eso todavía no cambió. Lo que cambió es el nivel de presión que el oficialismo está poniendo para que cambie antes de que se llegue al recinto.
La sesión de mañana va a mostrar quiénes van y quiénes no. Si la oposición no llega a los 129, podrá hacer manifestaciones en minoría desde el recinto, pero no podrá emplazar a ninguna comisión. Lo que el oficialismo ganó con la convocatoria de Mayoraz es tiempo y cobertura para sus aliados. Lo que no pudo evitar es que el tema siga vivo, en ambas cámaras, con fechas de desenlace cada vez más cercana.
JD/CM






