La inflación de mayo fue de 2,1%, según informó el Indec, una cifra que se ubicó por debajo del 2,6% de abril y también de las previsiones del mercado. El dato permitió al Gobierno mostrar una nueva desaceleración del índice general, aunque la variación interanual trepó a 33,2% y el acumulado de los primeros cinco meses del año alcanzó 14,7%, muy por encima de la pauta inflacionaria contemplada en el Presupuesto 2026.
Detrás del número general aparecen algunos matices relevantes. Los mayores aumentos se registraron en Comunicación (+3,4%), Educación (+2,9%) y Recreación y cultura (+2,8%), mientras que Salud, Vivienda y Alimentos también crecieron por encima del promedio. En contraste, los rubros más ligados al consumo discrecional, como Prendas de vestir y calzado (+0,3%) y Restaurantes y hoteles (+1,8%), mostraron una dinámica mucho más moderada.
Desde la consultora CEPA volvieron a cuestionar la falta de actualización de la canasta utilizada para medir la inflación. «Ya en enero, el INDEC debería haber publicado el índice con los ponderadores de la ENGHo 2017/18», señalaron. Según la entidad, si se hubiera aplicado esa metodología —que otorga un mayor peso a servicios y transporte— «la reponderación hubiese dado por resultado 2,2% para el mes de mayo», mientras que el acumulado anual alcanzaría 15,1%, por encima del 14,7% informado oficialmente.
Además, marcó que la desaceleración observada sigue apoyándose en la debilidad del consumo. En ese sentido, remarcó que los rubros que tiraron la inflación para abajo fueron prendas de vestir y restaurantes y hoteles, más sensibles a las caídas de ventas. En cambio, «los alimentos, la salud, la educación y las comunicaciones presionaron al alza», una dinámica que, según la consultora, refleja que los aumentos más persistentes siguen concentrándose en bienes y servicios difíciles de recortar dentro de la canasta familiar.
Una mirada similar surge del análisis de Ramiro Tosi, economista de la consultora Suramericana. El especialista destacó que «en mayo la inflación desaceleró al menor nivel en siete meses (2,1%) ayudada por el menor impulso de regulados (2,4%) y el bajo impacto de combustibles». También subrayó que «la inflación núcleo (mide el aumento de precios excluyendo los productos de estacionalidad o altamente volátiles) alcanzó el menor nivel desde septiembre de 2025″, al ubicarse en 1,9%.
Sin embargo, Tosi advirtió que el rubro de alimentos y bebidas volvió a mostrar señales de presión. «Alimentos y bebidas aceleró (2,5% versus 1,5% en abril) por mayores precios de pan y lácteos y a pesar de la deflación en carnes», explicó. En ese sentido, sostuvo que «se deberá monitorear si esta dinámica es sostenible o el aumento en los combustibles puede presionar sobre los márgenes de ambos sectores y ralentizar la desinflación de alimentos y bebidas«.

Aún con la desaceleración observada, el economista descartó una baja acelerada de la inflación. «Estimamos que la tasa mensual de inflación puede en algún momento de los próximos meses perforar el 2%, pero sin una desaceleración marcada que la ubique y consolide en un menor nivel», planteó.
Por su parte, Anastasia Daicich, directora ejecutiva de Qualy, puso el foco en la incidencia de los precios regulados y de algunos factores estacionales. «Los regulados, que son los servicios públicos, cuota de colegio y medicina prepaga, están por arriba del índice«, afirmó al analizar el dato de mayo. A eso se sumó el comportamiento de los estacionales, que avanzaron 3,5%.
La especialista explicó que detrás de ese fenómeno hubo aumentos importantes en frutas y verduras. «En el caso de la hortaliza pesada hubo lluvias que no permiten sacar la producción, mientras que en el tomate hubo heladas que perjudicaron la producción», indicó. Según precisó, esos factores derivaron en aumentos que «promedian el 10% en el mes». Además, destacó que «todo el grupo de lácteos —leche fluida, yogures y quesos— promedió un 5% de aumento».
Respecto de los próximos meses, Daicich advirtió sobre riesgos que podrían volver a presionar sobre los precios. «Lo que hay que ir mirando de acá para adelante es el conflicto bélico que puede presionar el precio del petróleo«, señaló. Aunque recordó que YPF mantendría congelados los combustibles durante julio, sostuvo que una suba internacional del crudo podría impactar tanto en los surtidores como en los costos logísticos.
Al mismo tiempo, la directora de Qualy identificó algunos factores que seguirían moderando la inflación. «La falta de ajuste de paritarias, que están yendo por debajo de la inflación, hace que el salario no se recupere», explicó. A eso sumó «una baja demanda en general de los sectores medios y medio bajos para lo que hace al consumo», una situación que sigue limitando la capacidad de las empresas para trasladar aumentos.
El dato de mayo ofrece un respiro para el Gobierno, aunque las advertencias de CEPA, Suramericana y Qualy coinciden en señalar que la desaceleración todavía convive con aumentos persistentes en rubros esenciales, una medición oficial cuestionada por el atraso en la actualización de la canasta. Mientras tanto la economía atraviesa debilidad en el consumo, que continúa siendo uno de los principales factores detrás de la moderación de los precios.
Para el Indec, una familia tipo necesitó casi $ 1,5 millones para no ser pobre
En mayo, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $ 1.498.741 para no ser pobre, mientras que un hogar de las mismas características necesitó $ 681.246 para no caer en la indigencia, según los datos del Indec (Instituto Nacional de Estadística y Censos).
La entidad determinó que la Canasta Básica Total (CBT) aumentó un 2% -desacelera contra el 2,5% de abril-, mientras que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) subió 2,4%, una fuerte aceleración en comparación al 1,1% registrado en el cuarto mes del año. Mientras que la CBT registró su menor aumento en ocho meses, la CBA marcó su peor dato desde febrero de este año.
Al mismo tiempo, la inflación marcó 2,1% en mayo y acumula una suba de 14,7% en lo que va del año. A pesar de haber alcanzado el dato más bajo desde septiembre de 2025, el IPC aún muestra que los alimentos, la comunicación y la salud siguen bajo presión.
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