Hace una semana que Javier Milei se sacó el lastre y soltó a su funcionario favorito, Manuel Adorni, envuelto en un escándalo de corrupción. El nuevo dispositivo de Poder está en marcha. Pero dio sus primeros pasos con algunos tropiezos típicos del andar libertario. Un abrazo para la polémica y el debut de un vocero que ya tuvo que pedir disculpas por sus dichos.
Diego Santilli en la jefatura de Gabinete, Adrián Ravier en la vocería y Fabián Fernández en la secretaría de Comunicación, son el nuevo triángulo -aunque no de hierro- que orbitará a los hermanos gobernantes y al asesor Santiago Caputo.
Si bien el oxígeno que necesitaba la gestión libertaria empezó a sentirse casi de inmediato, la naturaleza del presidente volvió a dar la nota y descolocó a propios y extraños con el abrazo de oso al hombre que hizo temblar la gestión durante más de cien días. Visiblemente incómodo, Santilli tuvo que aceptar el contacto tripartito y los gobernadores que habían asistido a la jura del Colo se encontraron aplaudiendo a Adorni, sin querer. ¿Qué abrazó Milei cuando abrazó a Adorni y metió allí a su sucesor? ¿Qué esconde ese gesto que pareció, a la vista de todos, una omertá?

Si bien el ritual de iniciación del amarillo -que todo el mundo vio, menos su esposa y hábil declarante Analía Maiorana- generó confusión y empañó lo que debería haber sido una vuelta de página completa para el gobierno, fue el puntapié de un nuevo inicio para LLA de cara a la campaña electoral, que está a la vuelta del Mundial.

La nueva etapa incluirá el intento de relanzamiento de la relación con la prensa, aunque los periodistas acreditados en Casa Rosada sigan en el corralito. También, otro nivel en la pantalla del Pacman que come dirigentes del PRO y -con ello- nuevas tensiones con Mauricio Macri. Una relación siempre sinuosa y al compás de los negocios que le interesan al calabrés.
El respaldo de los mandatarios provinciales en el acto, con quien el flamante coordinador de ministros venía manteniendo buen diálogo, exhibió uno de los pilares que La Libertad Avanza (LLA) mantiene y refuerza, a pesar del ajuste impuesto por Nación que sufren las arcas locales. Así, el ejecutivo logró en Diputados y allana el camino en Senado para aprobar el Súper Rigi. Régimen que hasta Domingo Cavallo criticó. Pasó El Mingo y dijo que se estaban pasando un par de pueblos, diría la inventiva popular.
Si tenés frío, abrigate.
Además del abrazo para la polémica, el comienzo de la etapa electoral del gobierno nacional sufrió un traspié con la declaración del vocero Adrián Ravier, en su primera conferencia de prensa, sobre el precio de los servicios públicos. El otrora calificado por Milei como «imbécil total», defendió la política de reducción de subsidios a la energía y sus consecuentes aumentos de tarifas. Cuando aumenta, «las familias tratan de abrigarse un poco más y no consumir tanto gas», dijo. Al otro día tuvo que pedir disculpas y aclarar que su frase había sido «poco feliz». Más allá de los dichos, esencialmente el vocero expresó la política económica y la filosofía del gobierno al que pertenece. «Alguien lo tiene que pagar», «nada es gratis» y otras yerbas, para justificar los incrementos indiscriminados, a los que las familias les cuesta cada vez más afrontar. Y, si. Efectivamente, si el Estado deja de subsidiar y las empresas no pueden afrontar los costos, los que terminan pagando son los usuarios. Se sabe: es total la falta de sensibilidad mientras la mayoría de la clase trabajadora no puede hacer frente a sus gastos, ya no sabe por dónde achicar y engrosa su endeudamiento. Abrigarse cuando hace frío no pareciera ser la mejor solución para ofrecer, sobre todo si necesitás el voto de los que ya no pueden pagar el gas y ni si quiera tienen frazada para taparse.
Tampoco parecería ser la mejor idea avanzar con el proyecto para eliminar zonas frías, en medio de la ola polar.
Día de la independencia
No obstante, si algo sabe hacer el gobierno es retomar la iniciativa política, expertise que con Adorni en funciones no podía activar. Ahora, Javier Milei pudo mostrarse en la embajada de EE.UU. como el primer presidente en ser invitado al tradicional evento para celebrar la independencia de ese país (aunque suspendió su viaje a las tierras de Trump para los festejos) y confirmó que viajará a Tucumán para el 9 de julio. La batalla cultural vuelve a estar en marcha.
¿Y la economía?
Mientras la macro -en los términos del gobierno- sigue ordenada y sin pronóstico de tormentas a corto plazo- los números que Milei no ve deberían encender las alarmas.
La recaudación tributaria volvió a caer en junio frente a la inflación y -como explicó esta semana Manuel Mandelmann en La Pluma– los recortes en jubilaciones, universidades y obra pública no fueron suficientes para empujar los ingresos al fisco. «Mientras los ingresos crecieron 23,7% en términos nominales, la inflación interanual rondó el 33%, por lo que los recursos tributarios volvieron a retroceder en términos reales, pese a algunos indicadores de recuperación de la actividad económica».
La morosidad de las familias no para de crecer. Más de seis millones de personas registraron deudas impagas en el mes de mayo y no hay una sola política propuesta por el ejecutivo para aliviarlas.
El consumo de carne y leche está en sus mínimos históricos mientras los despidos en el sector privado y en el público volvieron a ser noticia esta semana. Una planta de Techint desafectó a 150 trabajadores y no renovaron más de 60 contratos en la estratégica Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), lo que puso en alerta a todo el sistema científico.
Al mismo tiempo, crece el empleo no registrado. En palabras del economista Guillermo Michel, la peruanización de la economía avanza.
Es la Argentina de Milei, la que marcha de acorde a su plan. Al menos, mientras se mantenga la tolerancia de los ajustados y el peronismo siga priorizando sus internas palaciegas.
SC






