La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete marcó un punto de inflexión en la deriva oficial de desgaste provocado por los escándalos de Manuel Adorni. Dada vuelta la página, la mesa de operaciones que comanda Karina Milei acelera la redefinición de la estrategia electoral del oficialismo para 2027. Con el reconocimiento del daño causado y los puntos de imagen e intención de votos perdidos en el camino, todas las energías se concentrarán para garantizar la reelección del presidente Javier Milei.
En un reconocimiento a las dificultades que habrá para recuperar los votos perdidos, la hermanísima comenzó a abandonar la lógica expansiva. Ya no buscan pintar el país de violeta ni presentar un candidato a gobernador en cada provincia. Ahora se avanza hacia un esquema de acuerdos selectivos con gobernadores y una ingeniería electoral diseñada provincia por provincia.
En la Casa Rosada reconocen que la prioridad ahora pasa por construir las condiciones políticas que maximicen las posibilidades de reelección de Milei. Es una admisión implícita a que la elección no está garantizada como calculaban originalmente.

La premisa es sencilla: donde un acuerdo con el gobernador contribuya a ese objetivo, La Libertad Avanza estará dispuesta a resignar protagonismo local. En ese marco, el Gobierno busca avanzar en el Congreso con la suspensión de las PASO para 2027.
La reforma electoral aparece asociada a otra negociación que comenzó a tomar forma en los despachos oficiales: el regreso de un esquema similar al de las listas colectoras. Según fuentes oficiales y legislativas, el Gobierno analiza habilitar mecanismos que permitan a los gobernadores respaldar simultáneamente la candidatura presidencial de Milei mientras conservan sus propias estructuras provinciales.
Ese modelo ofrecería beneficios para ambas partes. Los mandatarios podrían mantener autonomía en sus territorios y, al mismo tiempo, compartir boleta con el Presidente. Para la Casa Rosada, implicaría ampliar la base de sustentación política sin necesidad de disputar todas las gobernaciones.

Además, se les garantiza a esos gobernadores que no tendrán competencia en sus territorios. «LLA dirá presente pero tendrá a un payaso de candidato que no mueva el amperímetro», reconocen en la mesa política. Las conversaciones ya alcanzan a varias provincias. Entre Ríos, con Rogelio Frigerio; Chaco, con Leandro Zdero; y Mendoza, con Alfredo Cornejo, aparecen entre los distritos donde el entendimiento luce más avanzado. «Santilli negocia, Karina valida», afirman. También Córdoba comenzó a ser observada con atención tras los gestos de acercamiento entre el Gobierno y Martín Llaryora.
La estrategia muestra una debilidad sustancial: La mayoría de los gobernadores desdoblará la elección. Salvo excepciones, los comicios para elegir gobernadores se realizarán en fechas distintas de la elección presidencial. Al no compartir calendario electoral con la elección nacional, muchos gobernadores tendrán incentivos para preservar sus propios armados locales mientras negocian respaldos cruzados con la Casa Rosada. Aún si hay concurrencia, el sistema de boleta única obliga a que haya dos sistemas de votación aunque la fecha sea la misma.

La redefinición estratégica lleva además una paradoja dentro del oficialismo. El diseño de alianzas que planea instrumentar el karinismo es el que originó la interna con el sector de Santiago Caputo. En 2025 el influyente asesor apostaba a acuerdos diferenciados con los mandatarios provinciales y se enfrentó a la negativa de la Secretaria General.
Esa coincidencia estratégica, sin embargo, no elimina las tensiones. Ambos sectores comparten la necesidad de privilegiar la reelección presidencial, pero mantienen diferencias sobre quién conducirá el armado político en cada distrito y qué dirigentes representarán al oficialismo en las distintas provincias.
Con Santilli como principal articulador político, Karina Milei concentrada en la estrategia electoral y una negociación abierta con los gobernadores, el oficialismo comienza a diseñar el mapa político de 2027. La prioridad ya no parece ser conquistar cada provincia, sino asegurar que cada decisión territorial contribuya al objetivo central: la continuidad de Javier Milei en la Presidencia.
AL/CM






