Patricia Bullrich continúa con su desmarque político, luego de sostener que el anuncio para «aliviar» la situación de las PyMEs «es positivo» y que la suspensión de embargos del ARCA para pequeñas y medianas empresas “lo planteó durante mucho tiempo”. Asimismo, la senadora nacional aseguró que «vamos a seguir acercando propuestas y trabajando para que el rumbo económico se traduzca en progreso y para que los resultados lleguen a todos».
En la 32ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA), el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una serie de medidas aliviar la situación de las empresas, en un contexto de recesión y con las elecciones presidenciales de 2027 en el horizonte. Entre ellas destacó la paralización de los embargos de la ARCA para las PyMEs hasta mayo del año próximo.
«Es mirarlas a la cara y decirles: queremos llegar antes de que sea tarde. Lo planteé durante mucho tiempo porque, con cada empresario que hablaba, nos repetía lo mismo: los embargos están matando a las empresas«, escribió la jefa del bloque libertario desde sus redes sociales. Y concluyó: «En un momento difícil del proceso de estabilización, hacen falta medidas concretas que ayuden a mover la economía, sin volver a las recetas del gasto descontrolado ni al plan platita«.
El anuncio para aliviar la situación de las PyMEs es positivo. Es mirarlas a la cara y decirles: queremos llegar antes de que sea tarde.
Lo planteé durante mucho tiempo porque, con cada empresario que hablaba, nos repetía lo mismo: los embargos están matando a las empresas. Apoyar a quienes crean riqueza, invierten y generan trabajo es fundamental.
En un momento difícil del proceso de estabilización, hacen falta medidas concretas que ayuden a mover la economía, sin volver a las recetas del gasto descontrolado ni al plan platita.
Vamos a seguir acercando propuestas y trabajando para que el rumbo económico se traduzca en progreso y para que los resultados lleguen a todos.
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) November 3, 2026
Esta comunicación digital es una nueva maniobra de Bullrich para separarse del presidente Javier Milei y construir una figura propia de cara a los comicios del año que viene. Desde julio que la senadora muestra intenciones claras de candidatearse, y si bien las primeras señales apuntaban a una jefatura de Gobierno en porteña, ahora se aproximan a un plano nacional.
Las jugadas de Bullrich con tinte electoral
Primero comenzó como una interna entre ella y la vicepresidenta, Victoria Villarruel, -quien preside también la Cámara de Senadores- aunque rápidamente se asumió que el conflicto verdadero era con la Rosada. «Las diferencias entre Bullrich y Villarruel son una creación para tapar una verdad: que le intervinieron el bloque a Bullrich (…) en la Rosada no quieren que ella quede como la gran legisladora«, interpretaban desde el entorno de Villarruel hace cuatro meses.
Mientras Milei sigue convencido del éxito de su plan económico, sus funcionarios obedecen por temor aunque por dentro saben que si los resultados no son buenos, peligra la reelección. A mediados de septiembre, Bullrich se presentó en la Universidad de San Andrés para dar una conferencia ante los alumnos de la prestigiosa casa de estudios donde se dispuso a charlar sobre la situación económica actual. Al ser consultada por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), respondió: “A mi me gustaría más que podamos bajar impuestos para todos. Porque, si no, el que accede al RIGI o Súper RIGI tiene una baja de impuestos, pero hay un montón de empresas, industrias, comercios, servicios tecnológicos, que les cuesta competir porque la Argentina sigue siendo un país con un costo alto”. Además de admitir que dentro de la gestión oficialista saben que “algunos sectores están pasando un momento difícil”, la ex ministra afirmó que le “preocupa muchísimo que esa velocidad esté al ritmo de lo que cada argentino necesita, para que el año que viene sienta que el esfuerzo que hizo tuvo un sentido».
Apenas una semana después, cuando ingresó el texto del Presupuesto 2027 al Congreso, leyó que lo que ella negociaba con los bloques dialoguistas sobre una salida para la Emergencia en Discapacidad, el Ejecutivo ya lo había definido en un proyecto de ley que elimina la actualización automática de los pagos a prestadores y cambios de fondo en el sistema de pensiones. Nadie del Gobierno se lo había avisado ni siquiera en las reuniones de la mesa política en la que participan los funcionarios más importantes de la administración de Milei.

«El presupuesto es una herramienta fundamental, en vez de mantener eso, viene una bomba atómica, no era lo que se estaba discutiendo, a mí no me tomen de tonta, no nos enteramos de las cosas», disparó en una entrevista con Eduardo Feinmann.
Lo que vino después fue el detonante de un gran malestar en Casa Rosada. El equipo de comunicación de Bullrich -el mismo que maneja sus redes desde su paso por el Ministerio de Seguridad, con videos caseros y una lógica de mensajes simples que suelen pegar fuerte- le propuso algo distinto: un video sin una sola palabra suya, musicalizado con «No me importa«, el tema de Lali Espósito, una de las artistas que Milei más había cuestionado en público. En el gobierno entendieron el mensaje y pensaron que había que responder. Fue el propio Milei quien lo hizo, pero no en primera persona política, sino a través de una nota con una periodista de espectáculos.
«¿Y cuál sería el problema de que la escuche? Para mí no representa ningún problema, de hecho me parece una tontería mayúscula politizar el arte. Es más, luego de la polémica, escuché algunos temas y me gustaron«, dijo el Presidente. En esa línea, Milei sostuvo: “Mi relación con Bullrich está excelente. Los liberales no somos manada. Hay distintas miradas y eso nos permite tener una estrategia mejor”.
En su participación en el Coloquio de IDEA, en Mar del Plata, Bullrich mostró un perfil propio dentro de LLA y declaró sobre una posible candidatura: “No sé en qué lugar me va a encontrar”. Tras la victoria presidencial de Lula da Silva en Brasil y el silencio libertario por el futuro de Flavio Bolsonaro, Bullrich se distanció de la posición de la Rosada y tuiteó: «La gente decide en las urnas y su voluntad se respeta. Ese es el principio fundamental de toda democracia. Tenemos profundas diferencias políticas con el nuevo gobierno de Brasil, pero nuestros países comparten una historia, intereses estratégicos y enormes oportunidades de cooperación».
Quien se encarga de ponerle piedras en el camino es la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. La hermana del Presidente viene sufriendo desde julio los desmarques de Bullrich. De hecho, comenzaron a circular versiones sobre la presunta decisión de sacar a la ex ministra de la presidencia del bloque libertario y reemplazarla por la neuquina Nadia Márquez.
La última de las piezas audiovisuales de Bullrich muestra imágenes del palacio legislativo y finaliza con un plano en el que mira desafiante apostada sobre su escritorio. La musicalización elegida para acompañar el video fue «Es un secreto», de Plan B. La letra de la canción inicia con una frase particular. “Conozco tu debilidad, como hacer para envolverte. Si no es hoy, mañana tal vez, pero algún día voy a tenerte».
En el bullrichismo, cuentan que esta estrategia de instalación mediática fue charlada con el presidente durante la última reunión que ambos dirigentes compartieron en la Quinta de Olivos. Siempre en base a las versiones del círculo de la exministra, el economista le habría dado el visto bueno y hasta la habría alentado reconociéndole como óptima la estrategia para evitar que la oposición ocupe tiempo en la agenda mediática.

En este marco, esta semana la dirigente hizo un mini tour mediático en el que afirmó estar preparada para ser presidenta, aunque matizó sus ambiciones advirtiendo que “uno tiene que saber esperar su momento.” La respuesta llegó por parte del propio Milei, quien el día de su cumpleaños habló en Radio Rivadavia y reconoció que su ex ministra está a la altura de ocupar el máximo cargo del país. “No es una persona improvisada”, afirmó.
Karina resiente la falta de obediencia de Bullrich, mientras que la senadora no se limitará a cumplir su papel legislativo. Esa tensión interna permanecerá hasta que se conozca quién acompañará a Milei a su reelección, aunque en ese escenario podría haber una candidatura propia por parte de la ex candidata de Juntos por el Cambio.
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