La incorporación de un profundo ajuste a las políticas de Discapacidad en el proyecto de Presupuesto 2027 abrió una nueva tensión dentro de La Libertad Avanza. Patricia Bullrich cuestionó públicamente que los cambios no hubieran sido comunicados previamente a los principales referentes parlamentarios del oficialismo. Según afirmó, ni ella ni el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, conocían el contenido de las modificaciones cuando el proyecto ingresó al Congreso. A lo largo de la jornada profundizó sus críticas y apuntó al ministerio de Economía.
El episodio dejó expuesto un problema de coordinación entre el Poder Ejecutivo y sus bloques legislativos en un momento en el que el Gobierno necesita reunir apoyos para avanzar con su agenda parlamentaria. Bullrich insistió en que el Presupuesto había sido discutido en la mesa política apenas un día antes de su presentación, pero que durante ese encuentro no se había informado sobre las modificaciones en Discapacidad.

“Soy jefa de la bancada y no me enteré”, afirmó la senadora, en declaraciones posteriores a la sesión del Senado. En otra entrevista, fue todavía más enfática: “A mí no me tomen de tonta”. Según relató, el día anterior había participado de la reunión política en la Casa Rosada junto con otros integrantes del oficialismo y sostuvo que allí se había hablado sobre cuestiones macroeconómicas, pero no sobre los cambios que finalmente quedaron incluidos en el proyecto.
Bullrich planteó que el problema no radicaba solamente en el contenido de las modificaciones, sino también en el mecanismo mediante el cual fueron incorporadas. “Quiero una mesa política donde las cosas se discutan”, reclamó abiertamente ante las cámaras. Y agregó: “No puede venir en el Presupuesto algo distinto a lo que estamos discutiendo”.
El texto presupuestario incorpora modificaciones sobre normas vinculadas con Discapacidad que barren con lo que se había negociado con sectores de la oposición. Aparece la eliminación de la actualización obligatoria, automática y mensual de los pagos destinados a prestadores de acuerdo con la inflación. También se modifica el esquema del nomenclador único, de modo que las obras sociales y empresas de medicina prepaga tendrían mayor margen para determinar los aranceles destinados a los prestadores.

Otra de las cuestiones mencionadas es el esquema de las pensiones por invalidez. El proyecto propone regresar a un régimen en el que el beneficio queda sin efecto cuando el titular obtiene un empleo.
El tema adquiere particular sensibilidad política porque las medidas alcanzan a personas con discapacidad, sus familias, prestadores y organizaciones vinculadas con el sector. Bullrich reconoció esa dimensión y sostuvo que el Gobierno debe tener en cuenta la reacción social que puede generar cualquier modificación en esta materia. “Hay que cuidar mucho la sensibilidad de las familias que tienen una persona con discapacidad, y la sociedad que se solidariza con esto”, señaló. Al mismo tiempo, buscó dejar en claro que su planteo no implicaba cuestionar el objetivo fiscal del Gobierno. “El superávit no se negocia”, afirmó, aunque reclamó mantener “cercanía con los ciudadanos que necesitan una respuesta”.
La senadora describió cómo se produjo el conocimiento de las modificaciones dentro del oficialismo. Según su relato, fueron diputados de La Libertad Avanza quienes le informaron sobre los cambios después de que el Presupuesto ingresara formalmente al Congreso. “Me enteré a las tres de la mañana, cuando entró el Presupuesto y pudieron leerlo”, relató Bullrich. La referencia al horario alude al momento en que los legisladores pudieron acceder al contenido concreto del proyecto y detectar las disposiciones vinculadas con Discapacidad.
La situación, según explicó, generó preocupación porque los diputados debían comenzar rápidamente las conversaciones con legisladores aliados y opositores. “Nos van a matar”, recordó haber pensado al advertir el contenido del proyecto. “Uno llega al Congreso y te dicen: ‘Nos estás engañando’. Yo no sabía”, planteó. Para la senadora, esa situación deteriora la relación tanto dentro del oficialismo como con los bloques que el Gobierno necesita para construir mayorías. “O quedás como un tonto, o como que los engañás. Eso resiente un poco las relaciones”, sostuvo.
Aunque evitó acusar directamente a un funcionario, Bullrich apuntó hacia el Ministerio de Economía al hablar del origen del proyecto presupuestario. “El Presupuesto sale de Economía; yo no quiero acusar a nadie, pero sale de Economía”, afirmó.

Desde el Gobierno, según las mismas versiones, reconocieron que existió un error de coordinación, aunque cuestionaron que las diferencias internas se hicieran públicas. La explicación oficial atribuida a funcionarios fue que “nos equivocamos todos en general” y que se trató de “un error de coordinación”.
La controversia volvió a poner el foco sobre el funcionamiento de la mesa política de la Casa Rosada. El espacio está integrado, según las fuentes citadas, por Karina Milei, Diego Santilli, Luis Caputo, Martín Menem, Patricia Bullrich, Santiago Caputo, Eduardo “Lule” Menem y otros funcionarios del Gobierno. La reunión previa al envío del Presupuesto se extendió durante varias horas. Sin embargo, Bullrich aseguró que los cambios en Discapacidad no fueron discutidos allí. “Habíamos estado el día anterior en una mesa política, se habló de la macro, pero nadie dijo nada de esto”, afirmó. “Hay una oposición que se va a subir a todo lo que pueda si nosotros les dejamos agujeros”, sostuvo. Y resumió su planteo con otra metáfora: “Acá hay un error no forzado y te puede hacer perder el partido”. El oficialismo necesita construir acuerdos para conseguir mayorías en ambas cámaras.

Bullrich aseguró que en Diputados ya existían conversaciones para alcanzar una alternativa consensuada sobre Discapacidad antes de que apareciera la nueva redacción dentro del Presupuesto. “Se estaba discutiendo en Diputados una salida consensuada, algo mucho más razonable”, sostuvo.
Con esta serie de declaraciones la ex ministra de seguridad volvió a tomar distancia de su propio gobierno en una estrategia que viene profundizando desde principio de año. Ya marcó diferencias por el caso Adorni, luego por la noche designación de una jueza, hace dos semanas que viene planteando luces amarillas sobre el rumbo de la economía y ahora se centró en el presupuesto. Estos movimientos forman parte de una estrategia de diferenciación que apunta a sumar protagonismo en 2027.
AL/CM










