“Es importante para la salud de la Argentina que haya una reelección de este proyecto y estoy trabajando para eso. Yo voy a estar en el lugar donde la historia me ponga.” A la salida de la sesión en la que el oficialismo logró aprobar la reforma de la carta orgánica del Banco Central y la eliminación de más de 90 municipios del régimen de Zonas Frías, Patricia Bullrich volvió a hacer de las suyas y dejó sin responder una pregunta que en absolutamente todos los despachos de la Casa Rosada no paran de repetir: ¿quiere ser candidata?
En el entorno de la titular del bloque de La Libertad Avanza en el Senado niegan que estén trabajando para una candidatura presidencial. La ex ministra de Seguridad, juran, está enfocada en consolidar el modelo que logró colar Javier Milei, aunque son ambiguos a la hora de definir si el presidente es quien debe ser quien lo lleve adelante en los próximos cuatro años. Lo que sí se encargan de repetir cada vez que pueden es que “Patricia no va a colaborar para que vuelva el populismo”, una forma sutil de admitir que si se tiene que alinear, lo hará. Aunque siempre con condiciones.
Para la ex candidata a presidenta del extinto Juntos por el Cambio el rumbo económico es el correcto, pero las mediciones que llegaron las últimas semanas a su despacho le hicieron saber que el ecosistema de votantes que supo tener el presidente está cambiando. En esas encuestas se observa que el voto de las clases populares, fundamental para depositar al economista en el Sillón de Rivadavia, comenzó a diluirse. Por el contrario, el llamado “voto gorila tradicional” comenzó a consolidarse en el último tiempo, una instancia que la habilita a la senadora, por su experiencia en el rubro, a exigir más espacio puesto que cree ser la que mejor conoce a esta porción del electorado.

En esto se enmarcan las últimas declaraciones respecto a la situación económica general y, en particular, sobre la insistencia por “bajar impuestos para todos”, como dijo ante un grupo de alumnos de la Universidad Austral. “Un programa de estabilización exige esfuerzo y coraje, y sabemos que una parte de la clase media está atravesando un momento difícil. Pero volver al populismo no es la salida: nos llevaban a un país cada vez más pobre. Hay que sostener el rumbo y acelerar los resultados”, tuiteó luego junto a un video en el que profundiza su postura.
Un dato. Si bien desde el Senado descartan por completo que se esté craneando una campaña presidencial típica -con recorridas, fotos alegres y encuentros con empresarios al aire libre-, lo cierto es que los equipos que la rodean se empezaron a mover. Motorizados por la baja de la imagen presidencial en el espectro social que comprenden a los jóvenes de entre 18 y 35 años, las próximas semanas de la agenda bullrichista estarán cooptadas por presentaciones en universidades y espacios comandados por jóvenes líderes. Sutilezas.
Los dichos de Bullrich en público sobre la economía terrenal se replican en privado cada vez que puede. No sólo es de las pocas que en la mesa política, el órgano que conduce Karina Milei semana tras semana, que plantea la necesidad de darle una señal más concreta a aquellos votantes que siguen apoyando al gobierno. También lo hace ante el propio presidente, quien desde hace meses se muestra irascible cuando algún funcionario se atreve a sugerirle un cambio. “Ella no es empleada de nadie, lo que tiene que decir lo dice dónde sea y sin vueltas”, justifican desde su entorno.
La misma fuente, en tanto, asegura que pese a los cortocircuitos que puedan existir, la relación entre Bullrich y Milei está intacta. Además de mantener su costumbre de desayunar los domingos en la Quinta presidencial de Olivos, desde donde elaboran escenarios políticos y dialogan sobre economía, los líderes nacionales conservan un vínculo directo que pocos dentro del oficialismo, aún a casi tres años de gestión, siguen sin tener. Es esto, creen en el Senado, el origen de todos los males con Karina.

“Evidentemente ella no tolera no formar parte. Patricia es una mina que tiene décadas en esto, no va a tener intermediarios, por eso habla con el uno. Si eso a Karina le molesta ya no es su problema”, disparan cerca de la ex ministra. En esta misma línea, en tanto, creen que la menor de los Milei se encuentra en una encrucijada puesto que sabe que la senadora es un mal necesario para el partido. “Les guste o no, ella sigue teniendo un sector de la sociedad que la apoya. Si ella se va, no hay dudas que una parte de los votantes que hoy tiene Javier se van a ir con ella. Por más que no le alcance para ganar, ese número es importante”, insisten para dejar en claro el valor de la ex macrista.
En este marco, desde el riñón de Bullrich se limitan a advertir que ella no atacará si no la atacan. “No le gusta que le intervengan el Senado. Ese bloque de 44 que se armó no es de Karina, de Lule (Menem), ni del Colo (Diego Santilli), es todo laburo artesanal de ella”, remarcan al tiempo que insisten en asegurar que el trabajo en equipo es importante. El futuro de la relación entre la secretaria general y su presidenta del bloque es, a esta altura, toda una incógnita. Aunque hay una característica que las hermana a ambas: ninguna va a dejarse morir.
TS/CM










