En un contexto donde la discusión salarial vuelve a estar en el foco de los argentinos, el ministro de Economía, Luis Caputo, celebró que el sector público sea el que más rezagado quedó en materia salarial. Durante su exposición en la apertura de ExpoEFI 2026, el funcionario exhibió como una buena noticia que los trabajadores estatales pertenecen al segmento que más ajustó «tal como siempre dijimos que íbamos a hacer».
En esa línea, Caputo explicó que el sector informal “fue el que en términos de salario más le ganó a la inflación”. En el caso de los salarios registrados, la variación depende del indicador: “Si tomamos el SIPA, los salarios registrados están un tres por ciento arriba de noviembre del veintitrés. Si tomamos el INDEC, están un tres por ciento abajo”.

Por otro lado, el Ministro destacó el crecimiento de las exportaciones como uno de los pilares centrales del programa económico oficial. Según afirmó, la Argentina atraviesa niveles históricos de ventas externas y se encamina, por primera vez, a acercarse a los US$ 100.000 millones anuales.
El funcionario atribuyó esa mejora al impulso de sectores estratégicos como el agro, la energía y la minería. En ese sentido, sostuvo que cuando al campo “se le da previsibilidad y se reducen costos e impuestos, se genera un boom”, en referencia al repunte del complejo agroexportador.
Caputo también proyectó un escenario favorable para la próxima década. Estimó que entre 2026 y 2035 la balanza energética acumulará un superávit de US$ 350.000 millones, mientras que la minería aportará otros US$ 162.000 millones. “Entre minería y energía hay casi un PBI”, remarcó.

Además, anticipó que en las próximas semanas ingresarán entre siete y ocho nuevos proyectos al régimen RIGI, por un monto adicional de entre US$ 30.000 y US$ 40.000 millones, mayormente vinculados a actividades upstream.
Defensa del programa económico
En medio de versiones sobre un eventual agotamiento de nuevas medidas económicas, Caputo volvió a defender la solidez del programa oficial frente a distintos episodios de tensión internos y externos. El funcionario sostuvo que la principal prueba de fortaleza del esquema se vio en los últimos meses, cuando la economía atravesó “un shock interno brutal” que, según afirmó, “en cualquier otro momento hubiera volteado a la Argentina”.
En ese marco, señaló que el país enfrentó un proceso de dolarización equivalente al 50% del agregado monetario M2, sin que ello derivara en una crisis financiera o cambiaria. También destacó la reacción del mercado ante el conflicto bélico en Oriente Medio, al considerar que en otro contexto ese escenario habría provocado una corrida cambiaria o una fuerte desestabilización política.
El ministro remarcó además que, durante las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, se destacó la estabilidad macroeconómica alcanzada por la Argentina y las políticas que impulsaron el crecimiento de sectores exportadores como el petróleo.
Recaudación en alza y señales de recuperación
El funcionario también destacó la mejora en la recaudación tributaria y la recuperación de rubros que venían rezagados, como la industria y la construcción. En este último sector, anticipó que en julio estarán en marcha obras sobre 9.000 kilómetros de corredores viales, se licitarán otros 12.000 kilómetros de rutas nacionales y avanzará el traspaso de caminos a las provincias.
Asimismo, adelantó que el proceso de concesiones y privatizaciones continuará hasta fin de año y generará ingresos por unos US$ 2.000 millones para el Estado.
Inflación en baja y proyección de crecimiento
En otro tramo de su discurso, el ministro sostuvo que se está registrando una mayor demanda de pesos, factor que -según su visión- permitirá retomar el sendero de desaceleración inflacionaria. “En los próximos meses vamos a ver a la inflación convergiendo hacia abajo y a la economía creciendo más de lo esperado. El optimismo que tenemos está basado en datos sólidos y cosas que ya están pasando”, afirmó.
Caputo explicó además que el objetivo del modelo oficial es que los argentinos accedan a bienes de mayor calidad y menor precio, mediante una combinación de baja de impuestos, desregulación, mejoras logísticas e inversiones privadas.
Finalmente, aseguró que, si se cumplen las proyecciones del Fondo Monetario Internacional, la economía argentina habrá crecido cerca de 20% entre 2023 y 2027, medido por el EMAE. “El riesgo hoy es perderse la oportunidad de invertir en el país que más va a crecer en los próximos 30 años”, concluyó.
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