El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció este jueves una flexibilización de los créditos en dólares que permitirá a los bancos prestar a empresas que no generen ingresos en esa moneda. La medida, presentada por el Gobierno como una forma de ampliar el financiamiento y dinamizar la actividad, contrasta con la situación de miles de familias que enfrentan mayores dificultades para pagar sus deudas. Consultado por el aumento de la mora, el funcionario respondió con una frase que sintetizó la posición oficial: “Lo de las moras era un tema que podía pasar”.
La nueva normativa permitirá que los bancos destinen hasta el 15% de sus depósitos en dólares a créditos para empresas, incluso cuando esas compañías no tengan ingresos en moneda extranjera. “Hasta ahora, los bancos, con sus depósitos en dólares, solo podían prestarle dólares a las empresas que generaban dólares, o a las empresas que no generaban dólares pero tenían garantías de empresas que generaran dólares. Hoy estamos extendiendo esa posibilidad a todas las empresas”, explicó Caputo.
El anuncio supone una flexibilización de una de las restricciones que se consolidaron después de la crisis de 2001. Tras aquella crisis se prohibió que los bancos prestaran dólares a quienes no generaran ingresos en esa moneda, una regla pensada para evitar que los deudores quedaran expuestos a saltos cambiarios imposibles de afrontar. Ahora, el Gobierno decidió flexibilizar ese esquema para las empresas, aunque mantuvo fuera de la medida a las personas humanas. El argumento oficial es ampliar el crédito, pero el cambio también vuelve a poner en discusión uno de los riesgos que dejó la experiencia de la convertibilidad y la crisis posterior.
Caputo sostuvo que la medida responde a criterios “macroprudenciales” y a reclamos de distintos sectores productivos. Sin embargo, el Gobierno también apuesta a que las empresas vendan los dólares recibidos en el mercado de cambios, con la expectativa de sumar oferta de divisas. “Esto va a generar mayor oferta de dólares en el mercado, algo que no estaba considerado hoy por el mercado”, aseguró. El ministro estimó que podrían ingresar entre US$ 3.000 millones y US$ 6.000 millones, con la posibilidad de llegar a US$ 10.000 millones adicionales.
El Gobierno también pretende presentar la apertura del crédito en dólares como una herramienta para bajar las tasas en pesos. “Ahora, teniendo la posibilidad de que haya una tasa en dólares, es probable entonces que esto también haga que la tasa en pesos sea más baja”, afirmó Caputo. Mientras el oficialismo apuesta a que el mercado corrija los costos del financiamiento, las empresas y las familias continúan enfrentando tasas muy elevadas para acceder al crédito en moneda local.
La contradicción quedó todavía más expuesta cuando el ministro fue consultado por la mora de las familias. Caputo reconoció que el aumento del incumplimiento era previsible y aseguró que el equipo económico había pedido a los bancos “flexibilidad” para refinanciar las deudas. “Lo de las moras era un tema que podía pasar”, sostuvo. Según explicó el funcionario, algunos bancos comenzaron a refinanciar las deudas a tres años con tasas de entre 20% y 25%. Sin embargo, el Gobierno no presentó estas medidas como una política de alivio para los hogares, sino como parte de una dinámica que debería resolverse fundamentalmente entre las entidades y sus clientes. En paralelo, Caputo insistió en que el Estado no debe intervenir sobre determinadas condiciones del mercado financiero, incluso cuando esas condiciones pueden resultar prohibitivas para quienes necesitan crédito.
La discusión llegó a un punto todavía más polémico cuando le preguntaron por los préstamos de algunas billeteras virtuales que alcanzan tasas del 400% hasta el 700%. La respuesta del ministro fue contundente, aunque también reveladora de la posición del Gobierno: “Tasas del 700% 400% son abusivas, pero no hay nada que les impida hacerlo”. Consultado sobre el costo de los préstamos en pesos en algunas billeteras virtuales, agregó: “Si cobrás esas tasas estás en el negocio equivocado”, aunque inmediatamente aclaró: “Es un tema entre privados”.
Caputo cerró su exposición con una defensa de la estrategia oficial, que busca aumentar el crédito, estimular la inversión y generar mayor oferta de dólares. Según sus datos, los depósitos en moneda estadounidense crecieron de unos US$ 14.000 millones a US$ 40.300 millones, mientras que los préstamos en dólares pasaron de US$ 3.700 millones a US$ 24.700 millones.
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