El juicio oral por la causa Cuadernos está en etapa de definiciones y tres empresarios acusados de haber pagado sobornos en la obra pública sorprendieron al Tribunal Oral Federal 7 al retractarse de sus confesiones previas y asegurar que mintieron durante la investigación para evitar quedar detenidos. Sus declaraciones reavivaron la polémica sobre el proceso instruido por el fiscal Carlos Stornelli y el juez Claudio Bonadío en su momento y derivaron en un fuerte cruce entre las defensas y la fiscalía.
Los planteos de los imputados llevaron a sus abogados a solicitar la “extracción de testimonios” para investigar posibles coacciones durante la etapa de instrucción. Sin embargo, la fiscal Fabiana León rechazó con dureza esa postura, al advertir que “este juicio pretende convertir a los imputados en víctimas y en victimarios a los miembros del Poder Judicial”. El tribunal resolvió postergar cualquier decisión sobre este punto hasta el momento del veredicto.
El primero en declarar en este sentido fue el empresario Mario Ludovico Rovella, quien negó de manera categórica los hechos que se le imputan. “Quiero negar de manera rotunda los hechos que se me atribuyen. Ni personalmente ni a través de terceros, bajo ningún concepto ni con ninguna finalidad, entregué dinero”, afirmó ante los jueces. Su testimonio marcó un quiebre respecto de lo que había sostenido durante la instrucción.
Rovella explicó que su confesión previa respondió a una situación de presión psicológica. “La razón por la cual… reconocí hechos que no ocurrieron, fue la situación de coacción psicológica en la que me encontraba. Se me hizo saber que, si no declaraba en ese sentido, sería privado de mi libertad”, sostuvo. Además, aseguró haber dejado constancia en una escribanía, antes de declarar, de que lo que diría “no era verdad”.
En la misma línea se expresó Guillermo Escolar, de la firma Cleanosol Argentina S.A., quien calificó su propia confesión como una construcción deliberada. “Armamos una historia de un pago o dos en un año o en unos meses. Obviamente es un invento consecuencia de esto que estoy contando”, afirmó. Según relató, la decisión surgió al observar que quienes no admitían los hechos quedaban detenidos.
Escolar detalló incluso el mecanismo de esa supuesta invención: “Nos reunimos la noche anterior y dijimos digamos algo en concordancia con lo que al juzgado le venía bien”. Y agregó que, pese a ser consciente de que implicaba admitir un delito, optó por esa estrategia: “Totalmente, pero prefería eso a sufrir lo que sufrieron” otros empresarios que permanecieron presos.
Estas declaraciones se suman a otras similares registradas en audiencias previas y tensionan el desarrollo del juicio, que investiga un presunto sistema de recaudación de sobornos entre 2003 y 2015 durante las administraciones kirchneristas. Mientras el tribunal difirió la discusión sobre posibles irregularidades para el final del proceso, el debate continúa con nuevas indagatorias en una causa clave que mantiene en el centro de la escena judicial y política a exfuncionarios y empresarios vinculados a la obra pública.
En paralelo, otras declaraciones en el mismo juicio también pusieron en cuestión elementos centrales de la causa. El exrepresentante de la empresa española Isolux en Argentina, Juan Carlos De Goycoechea, quien había declarado como arrepentido durante la instrucción, se desdijo en el debate oral y cuestionó de manera directa los registros atribuidos al chofer Oscar Centeno. “Se dice que entregué dinero el 7 de abril de 2009. Es falso, yo estaba en España… Hay otra entrega el 8 de agosto de 2013. Yo estaba en España… Centeno nunca vio un peso como no lo vi yo”, afirmó, al tiempo que sostuvo que las anotaciones “carecen de sustento en la realidad”.
De Goycoechea también planteó que los pagos vinculados a su empresa no correspondieron a sobornos sino a contribuciones políticas. “No hubo coima sino aportes de campañas”, explicó, al detallar que se realizaron “unos 7 aportes, no 19 como señaló Centeno”. Además, remarcó que “no hubo ninguna alteración” en las obras ni presiones para realizar esos aportes, y subrayó: “Era puro apoyo electoral”. Sus dichos se suman a otras revisiones de testimonios que tensionan la solidez de las pruebas y vuelven a abrir interrogantes sobre cómo se construyó la causa durante la etapa de investigación.
AL/CM





