Fernando Cerimedo fue detenido en Bolivia acusado de ordenar el ataque a tiros contra su expareja, pero lo que la Justicia boliviana empieza a destapar excede el expediente por tentativa de femicidio: un operador que, con la marca de Milei como aval, tejió una red de intervenciones políticas que atravesó Chile, Brasil, Honduras, Bolivia y, en su capítulo más reciente, Venezuela.
El punto de partida fue Chile. En septiembre de 2020, la consultora de Cerimedo, Numen, publicó en El Mercurio una encuesta que infló artificialmente la ventaja del Rechazo en el primer plebiscito constitucional. El sondeo erró por completo: el Apruebo terminó con el 78% de los votos, muy lejos de lo que la consultora había proyectado.

Pese al papelón, la derecha chilena decidió repetir la apuesta. En el plebiscito de salida de 2022, con Numen otra vez en la cancha, el Rechazo sí ganó. Legisladores libertarios llegaron a vincularlo, además, con campañas previas del actual presidente José Antonio Kast.

Brasil fue el salto de escala. Contratado por Eduardo Bolsonaro —a quien dice haber conocido en Harvard, algo que la universidad desmintió—, Cerimedo condujo en noviembre de 2022 la transmisión «Brasil fue robado», con un informe apócrifo sobre supuesto fraude en las urnas electrónicas que habían consagrado a Lula da Silva.
La Policía Federal sostiene que esa campaña alimentó el acampe bolsonarista que terminó en el asalto a los tres poderes del 8 de enero de 2023. Fue el único extranjero imputado en esa causa —aparece 66 veces en un expediente de 884 páginas—, aunque el fiscal general, Paulo Gonet, lo dejó finalmente fuera de la acusación.

De ahí en más, la red se profesionalizó y se conectó con el aparato digital del trumpismo global. En noviembre de 2025, el Partido Nacional de Honduras lo contrató para la campaña de Nasry Asfura, ya con la tecnología de Brad Parscale, el exestratega digital de campaña de Donald Trump en Estados Unidos, hoy uno de sus socios tecnológicos.
Cerimedo es representante y licenciatario para América Latina de las plataformas Campaign Nucleus y Eyes Over desde marzo de 2025. Es la bisagra que conecta al operador argentino con el aparato digital del trumpismo global y explica por qué las mismas técnicas ensayadas en Buenos Aires reaparecen semanas después en Tegucigalpa o en La Paz.
Bolivia fue su desembarco más reciente y el que terminó estallándole en la cara. Asesoró a Rodrigo Paz en el balotaje de 2025 frente a Jorge «Tuto» Quiroga, en lo que la prensa boliviana bautizó como una «guerra de estrategas» contra Jaime Durán Barba, el histórico asesor ecuatoriano que trabajaba para Quiroga.

El vicepresidente Edman Lara lo confirmó en enero de 2026 como «asesor personal» del mandatario; el vocero presidencial, José Luis Gálvez, prefirió bajarle el rango a «colaborador cercano» en la campaña electoral. Legisladores bolivianos ya habían pedido informes oficiales sobre su función real y su eventual vínculo contractual con el Estado boliviano.
El socio que faltaba: Venezuela
El capítulo menos conocido de esa red es también el más reciente. Según precisó Jaime Rosemberg en La Nación, Cerimedo y su socio español, Javier Negre —con quien comparte además la matriz europea de La Derecha Diario—, venían tejiendo en los últimos meses un vínculo con el gobierno de Delcy Rodríguez.
A fines de junio, Negre —conocido en España por su línea editorial cercana a Vox y copropietario de La Derecha Diario allí— le realizó una entrevista a Rodríguez que, según denunciaron dirigentes de la oposición venezolana, buscaba «blanquear» al chavismo puertas afuera y correr del centro de la escena a María Corina Machado.
Es un giro llamativo para una red que se vende puertas afuera como el ala digital de la derecha «libertaria» continental: los mismos operadores que instalaron el relato del fraude electoral contra Lula y que operaron contra el gobierno de Gabriel Boric en Chile aparecerían ahora tendiendo puentes con Caracas.

Ese negocio, sin embargo, no se refleja en sus balances. Numen Publicidad y Sondeos figura en el Banco Central con una deuda de 79,4 millones de pesos al Banco Galicia, en situación «irrecuperable» desde diciembre pasado, además de nueve cheques rechazados por falta de fondos entre abril y mayo del año pasado. Otra de sus firmas, Uprod, debe 8 millones más a los bancos Galicia y Macro, también en situación irrecuperable.
Estas opacidades se suman a la denuncia que recibió en septiembre de 2025 junto a su esposa, Natalia Basil, por presunto encubrimiento en la causa de coimas de la Andis, donde declaró como testigo sobre sus conversaciones con el entonces titular del organismo, Diego Spagnuolo.
Todo ese entramado quedó expuesto por el episodio que menos tenía que ver con la política: los disparos contra Nadia Beller. En los allanamientos posteriores a su detención, la Policía boliviana secuestró un teléfono satelital, una remera de la Policía local y un vehículo con destellador, entre otros elementos.

Beller, desde el hospital, fue más lejos en sus declaraciones públicas: aseguró que Cerimedo comanda un «grupo de élite» de la fuerza policial boliviana que no responde órdenes de nadie más que él, y que ese mismo grupo tenía previsto un operativo contra el expresidente Evo Morales en los próximos días.
JL/CM










