Diego Santilli y Luis Caputo pasaron buena parte de esta semana tratando de resolver una ecuación que, hasta ahora, no les cierra: para destrabar la ley que le quita subsidios a las Zonas Frías en el Senado, el Gobierno necesita ofrecerles algo a cambio a los gobernadores del norte, pero eso mismo despierta el enojo de las provincias que sí pierden con la reforma. Zonas frías contra zonas cálidas, aliados contra aliados: la frazada, otra vez, resulta corta para tapar a todos.
El martes, en el Palacio de Hacienda, Caputo recibió a los gobernadores de Catamarca (Raúl Jalil), Salta (Gustavo Sáenz), Chaco (Leandro Zdero), Corrientes (Juan Pablo Valdés) y Jujuy (Carlos Sadir), además de representantes técnicos de otras provincias de la región. Tras más de una hora de reunión, las partes acordaron que el subsidio eléctrico para las llamadas Zonas Muy Cálidas pase de 300 a 550 kW/h, y el de las Zonas Cálidas, de 150 a 300 kW/h, durante los meses de noviembre a abril, según pudo reconstruir La Pluma.

«En el marco de la Mesa de Diálogo con los gobernadores del Norte, consensuamos una propuesta para redefinir los subsidios a la energía en las zonas cálidas y muy cálidas, un reclamo histórico de las provincias», tuiteó Caputo. Santilli, por su parte, resumió la lógica de la negociación: «En menos de una semana escuchamos el reclamo de los gobernadores, nos sentamos a trabajar y encontramos una solución».
En el marco de la Mesa de Diálogo con los gobernadores del Norte, junto con @diegosantilli y la Secretaría de Energía, consensuamos una propuesta para redefinir los subsidios a la energía en las zonas cálidas y muy cálidas, un reclamo histórico de las provincias.
Acordamos… pic.twitter.com/Us5qsuIib7— totocaputo (@LuisCaputoAR) August 18, 2026
El mecanismo acordado, sin embargo, no despeja del todo la desconfianza mutua: el compromiso por Zonas Cálidas no quedó incorporado al proyecto de Zonas Frías que ya tiene media sanción de Diputados, sino que es una promesa verbal que el Gobierno instrumentaría recién después, mediante una resolución de la Secretaría de Energía que se publicaría antes de septiembre, una vez que el Senado convierta en ley la quita de subsidios. Los gobernadores del norte temen que, una vez aprobada esa ley, el Ejecutivo no cumpla con lo pactado; el oficialismo, a su vez, temía que si concedía los nuevos subsidios antes de la votación, esas provincias terminaran no acompañando en el recinto. Según confiaron desde LLA a este medio, la resolución se firmará luego que se consigan los votos en el Senado, no antes.
El reclamo de las provincias «aliadas» que pierden
Del otro lado del mapa, Mendoza, Córdoba, Santa Fe y Neuquén, algunas de ellas alineadas electoralmente con el Gobierno y otras en constante diálogo, rechazan de plano la eliminación del régimen de Zonas Frías, que hoy las beneficia. Desde el entorno de Alfredo Cornejo en Mendoza manifestaron al Cronista que «por más que hayan hablado con los del Norte, no sé si van a llegar con los tiempos legislativos para sacarlo ahora». El propio jefe de Gabinete lo confirmó a su modo: este miércoles recibió en Casa Rosada al neuquino Rolando Figueroa, otro de los gobernadores perjudicados, en lo que en el radicalismo interpretaron como un intento tardío de reparar el vínculo. Eso se terminó viendo en el traspié con la ley de propiedad privada, donde todos los patagónicos pusieron reparos a la iniciativa oficialista.

Esa «fractura» entre gobernadores aliados se vio mientras el Gobierno consolidaba el respaldo del norte, las provincias de la «zona media» del país (con clima templado, no frío ni cálido extremo) y empezaron a organizarse para frenar o demorar el proyecto en el Senado, en lo que se perfila como una nueva pulseada territorial dentro del propio arco dialoguista. En Córdoba, además, distintos gremios y usuarios ya advirtieron por posibles subas de hasta el 100% en las boletas de gas si el nuevo esquema avanza sin compensación, según reconstruyó La Voz.
El trasfondo: las PASO, la verdadera obsesión de Santilli
Detrás de la negociación por los subsidios late un objetivo mayor: la eliminación de las PASO. Según reconstruyó La Pluma, los gobernadores del norte saben que el oficialismo no tiene los votos propios para sacar las primarias del camino, y usan esa carta como moneda de cambio: prefieren negociar una nueva suspensión antes que una eliminación definitiva, y no piensan resolverlo «sin recibir nada a cambio». La postura de la región tampoco es homogénea: Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gildo Insfrán (Formosa), Ricardo Quintela (La Rioja) y Elías Suárez (Santiago del Estero) ya se pronunciaron directamente en contra de eliminar las primarias, mientras que Leandro Zdero (Chaco) se mantiene alineado con el Gobierno. Los esfuerzos de Santilli apuntan ahora al resto: Sáenz, Valdés, Sadir, Jalil y Hugo Passalacqua, de Misiones, que hasta ahora no definieron una posición.
Las luces de alerta en la Casa Rosada se encendieron especialmente después de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, cuando el Gobierno tuvo que retirar tres capítulos completos ante la fuga de senadores dialoguistas. Desde entonces, Santilli y Caputo salieron de gira por el país (ya visitaron Catamarca, Misiones y Santiago del Estero) para sellar acuerdos puntuales con obras y subsidios, en un intento de reconstruir la base de apoyo que hasta hace poco daban por garantizada.
Los números que están en juego
El esquema actual de Zonas Frías genera, según cálculos oficiales, un déficit de 485.000 millones de pesos, y de aprobarse la reforma en el Senado el ahorro fiscal proyectado sería de 272.099 millones. Pero ese cálculo no contempla el gasto adicional que representan los nuevos subsidios comprometidos con el norte, que según la Secretaría de Energía oscilaría entre 71 y 90 millones de dólares anuales (unos 134.000 millones de pesos al tipo de cambio actual), es decir, la mitad del ahorro que el Gobierno busca conseguir. A eso se suma un problema de calendario: el invierno termina el 22 de septiembre, por lo que el ahorro esperado por Zonas Frías recién se sentiría el año próximo, mientras que el gasto adicional por Zonas Cálidas empezaría a correr de inmediato, en medio del esfuerzo oficial por sostener el superávit fiscal.
JD/CM










