Se van a cumplir dos semanas de la cumbre que protagonizaron Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa, junto a otros siete legisladores y gobernadores del peronismo. No hubo foto y tampoco filtraciones previas del encuentro, porque fueron parte de los requisitos que pactaron los convocantes con los invitados para garantizar la presencia de todos los sectores y con una representatividad que nadie pudiera impugnar desde adentro.
Tan delicada es la situación interna del peronismo, que la cita alcanzó para enterrar las especulaciones de ruptura después de largos meses de versiones cruzadas, intentos fallidos de reuniones pacificadoras y reiterados cortes de rostro. Fue un primer encuentro con el horizonte de la unidad, que sigue apareciendo muy lejana, según confiaron a La Pluma las tribus participantes del encuentro. La reunión sirvió para demostrar que, a pesar de las tensiones, hay margen para articular. El llamado, a diferencia de intentos anteriores, surgió desde el Congreso, de las bancadas del peronismo en el Senado y, especialmente, de la Cámara de Diputados.

No quedó una dinámica de reuniones para el futuro, pero sí una hoja de ruta. Los primeros pasos se experimentarán en la arena donde salió la propuesta de reunir a los principales sectores del partido. El pedido inicial fue contar con una línea de intervención ante el escenario legislativo para los últimos meses de año, donde varios debates pondrán a prueba la capacidad de cohesión del peronismo. Se viene la presentación del Presupuesto 2027 el 15 de septiembre y la negociación posterior que podría extenderse hasta diciembre. Será el segundo plan de cuentas nacionales de la era Milei, porque en los dos primeros años no mandó Presupuesto al Congreso. El del año próximo, además, será para un año electoral clave para el Gobierno, pero también para los exsocios de Juntos por el Cambio y los peronismos en danza.

La frazada que ofrece Economía es muy corta y posiblemente se compliquen los diálogos previos a la presentación del Presupuesto. Será el mar de fondo de las negociaciones posteriores, pero también una oportunidad para que los distintos sectores del peronismo con representación parlamentaria puedan articular una agenda común y, con la interna controlada, recuperar credibilidad para sumar aliados que dialogan con el Gobierno, pero que podrían compartir coincidencias con el peronismo al calor de las peleas presupuestarias.

La defensa de las PASO encierra los dos objetivos que se trazó el peronismo para ordenarse. Por un lado implica un examen de articulación entre sectores que mantienen diferencias electorales importantes, pero que comparten la necesidad de mantener las primarias como una herramienta muy importante para poder dirimir las candidaturas el año que viene. Además es una ventana para sumar a esos aliados esquivos del Gobierno que no lo acompañarán en la eliminación de las primarias y, por ahora, tampoco en la suspensión. De la reunión del lunes cada uno de los participantes se comprometió a hablar con un puñado de gobernadores. Si el peronismo controla sus tensiones internas tiene más chances de retomar el diálogo con fuerzas provinciales que, hasta ahora, le dieron sus votos al oficialismo.
Otro punto de articulación interna del peronismo que sumó aliados inmediatos es la prórroga de la emergencia en Discapacidad, que apunta a reparar todos los incumplimientos del Ejecutivo desde la sanción de la norma y el posterior veto, ratificación del Congreso y reglamentación. El texto no sólo es impulsado por legisladores de Unión por la Patria, sino por la exvicegobernadora santafesina Gisela Scaglia, actual titular del bloque de Provincias Unidas, que reúne 18 voluntades.

A ese respaldo se suman los diputados misioneros de Innovación Federal, que desde el próximo miércoles oficializarán un nuevo bloque, que responderá al gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, que viene de romper con Carlos Rovira, el todopoderoso dirigente de la fuerza que gobierna la provincia hace 25 años.
El gobernador misionero se reunió esta semana con Juan Manuel Olmos y los diputados Guillermo Michel y Victoria Tolosa Paz. Es el espacio del peronismo no kirchnerista y tampoco massista que construye la marca de “alternativo” y podría ser una ventana de contacto con la reorientación que cruza al Ejecutivo provincial, a partir de un cisma provocado por la forma de vincularse con el Gobierno. Los costos los está pagando Rovira y Passalacqua ahora emerge al frente de una reorientación del Frente de la Concordia Misionero, que ahora tendrá más contactos con el peronismo que con el Gobierno, al calor de las consecuencias de la motosierra profunda.
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