Samuel “Chiche” Gelblung murió este miércoles a los 82 años en el sanatorio Los Arcos afectado por un cuadro respiratorio. A lo largo de más de seis décadas de actividad profesional, ocupó distintos roles: fue cronista, redactor, jefe de redacción, director de revistas, conductor, productor y empresario de medios.
Su carrera atravesó diferentes etapas del periodismo argentino y estuvo marcada tanto por reconocimientos profesionales como por controversias vinculadas con sus métodos de trabajo, sus contenidos y su desempeño durante la última dictadura militar.
Gelblung nació en Buenos Aires el 7 de febrero de 1944, en el barrio de Devoto. Inició su carrera en Editorial Atlántida y durante sus primeros años utilizó el seudónimo Mariano Ovejero. Su formación fue principalmente práctica y estuvo vinculada al trabajo cotidiano en las redacciones.

Uno de los episodios que posteriormente relató como significativo ocurrió en 1966, después del derrocamiento de Arturo Illia. Enviado a cubrir la situación frente a la vivienda del hermano del expresidente, consiguió ingresar y entrevistarlo. El episodio fue interpretado dentro de la redacción como una muestra de su capacidad para obtener información mediante recursos poco convencionales.
Durante las décadas de 1960 y 1970, Gelblung desarrolló buena parte de su carrera en la prensa gráfica. En 1976 asumió como director de la revista Gente, cargo que ocupó hasta 1978. La publicación tenía una fuerte presencia en el mercado editorial y durante esos años acompañó, en buena parte de sus contenidos, el discurso de la dictadura militar que había tomado el poder en marzo de 1976.
Ese período constituye uno de los capítulos más discutidos de la trayectoria de Gelblung. Con posterioridad, el periodista reconoció su responsabilidad como director de la revista y explicó que en aquel momento interpretaba el conflicto político argentino bajo la lógica de una confrontación entre el Estado y las organizaciones guerrilleras. “Yo soy responsable de todo lo que salió en Gente durante el Proceso, desde la primera línea hasta la última, nadie me dio instrucciones, nadie me dijo qué tenía que poner y que sacar”, reconoció luego.
Uno de los casos más cuestionados fue la utilización periodística de imágenes de Alejandrina Barry, hija de militantes desaparecidos, cuando era una niña. El episodio fue posteriormente analizado como parte de las estrategias de la prensa vinculadas con la construcción del discurso oficial de la dictadura.
Las publicaciones de Gente durante esos años quedaron incorporadas a las discusiones sobre el papel de los medios de comunicación durante el terrorismo de Estado. En ese marco, la actuación de sus responsables editoriales continuó siendo objeto de cuestionamientos incluso después del retorno de la democracia.

Ya en democracia, Gelblung se reinventó en el periodismo televisivo mediante la utilización de recursos destinados a aumentar el impacto de una noticia.
Durante la década del 90, programas como Memoria contribuyeron a instalar un formato que combinaba entrevistas, policiales, espectáculos, misterio y contenidos vinculados con fenómenos paranormales.
La mezcla de géneros se convirtió en una característica habitual de sus programas y en un sello personal difícil de imitar. En un mismo espacio podían convivir investigaciones policiales, entrevistas a figuras públicas y la aparición de personajes relacionados con historias extraordinarias o controversiales.
El caso de Leevon Kennedy fue uno de los ejemplos más conocidos de ese tipo de televisión. La mujer, que sostenía ser hija no reconocida de John F. Kennedy y Marilyn Monroe, adquirió una importante exposición mediática a partir de sus apariciones en distintos programas.
Uno de los recuerdos más icónicos de su trayectoria fue el día que televisó «la autopsia» a un extraterrestre, un hecho que generó tanta impresión como atracción. En el marco de la conversación mundial sobre el Casro Rosweel, Gelblung publicó un informe en video de 15 minutos por Canal 9 en el año 1995. Si bien generó desconfianza, nadie había podido probar que era absolutamente falso.

“La supuesta autopsia del marciano la mostraron en el programa Cambalache de Telefé, que había pagado u$s40.000 por los derechos de televisación. Primero me dio mucha envidia pero, cuando la vimos, dije ‘Esto es trucho”, contó luego el conductor de Memoria. “Mandamos a fabricar el marciano, le pusimos la ropa y quedó exactamente igual al de EEUU. Desde entonces, allá lo toman como un ejemplo de cómo se desmitifica una fake news”, explicó.
La televisión de Gelblung se ubicó así en una zona intermedia entre el periodismo, el entretenimiento, el espectáculo y la controversia un modelo que posteriormente se volvería frecuente en distintos formatos de la televisión argentina. La construcción de una identidad reconocible fue un elemento central de su trayectoria.
Gelblung desarrolló un estilo de conducción caracterizado por preguntas directas, discusiones, ironías y declaraciones que en numerosas ocasiones generaron repercusiones. Esa modalidad le permitió construir una presencia sostenida en distintos medios, aunque también provocó cuestionamientos de colegas, entrevistados y sectores de la audiencia.

Durante las siguientes décadas, Gelblung continuó alternando radio y televisión. Condujo distintos ciclos radiales, entre ellos La Súper Mañana de Chiche Gelblung, Edición Chiche y Hola Chiche. En televisión participó de diferentes programas y canales, entre ellos 70.20.10, emitido por El Trece entre 2009 y 2012. También recibió reconocimientos como premios Martín Fierro y distinciones Konex.
Con la expansión de Internet y la transformación del sistema de medios, incorporó nuevas plataformas a su actividad. Participó en proyectos como Minuto Uno y Diario Veloz y estuvo vinculado al desarrollo de RatingCero junto con Rodrigo Lussich y Adrián Pallares.
Gelblung mantuvo su actividad profesional durante sus últimos años y trabajó hasta este lunes. Continuó en radio y televisión y participó de espacios como Polémica en el Bar. Tenía un espacio diario de noticias en Crónica TV.
Para ese canal en marzo de 2022 cuando tenía 78 años viajó hasta la frontera entre Polonia y Ucrania para cubrir en primera persona la invasión rusa. La decisión llegó apenas unos días después del comienzo de la guerra. El periodista partió hacia Polonia el 1° de marzo y desde allí comenzó a transmitir sobre la situación que se vivía en la frontera. Desde allí logró ingresar a Ucrania hasta la ciudad de Lviv. Se transformó en uno de sus últimos episodios más comentados y replicados por el público en las redes.
Durante 2026 atravesó distintas internaciones por problemas de salud. En mayo había sufrido una descompensación que derivó en una internación en terapia intensiva y en la colocación de dos stents. Posteriormente volvió a ser internado en distintas oportunidades hasta su último ingreso al Sanatorio Mater Dei y posterior traslado la Sanatorio Los Arcos.
La trayectoria de Chiche Gelblung permite reconstruir buena parte de las transformaciones del periodismo argentino de las últimas seis décadas. Comenzó en las revistas, pasó por diarios y semanarios, desarrolló una extensa carrera en radio, alcanzó notoriedad en televisión y posteriormente incorporó los medios digitales. También de un lector de cada época de la sociedad argentina para adaptarse a las necesidades de las empresas mediáticas y los consumos culturales que demandaba cada era.
AL/CM










