¿Qué puedo decir de la palabra culo? Lo primero que se me ocurre es que tengo mi nombre asociado a una expresión que tiene que ver con el culo: el ano de Batman. Eso viene de algo que escribí hace años y por lo que fui objeto de mucha violencia, odio y desinformación. Durante la campaña presidencial de 2023, la mención por parte de candidatos de la ultraderecha al supuesto título de una ponencia que yo escribí, formó parte de una operación en redes que nunca había tenido ese nivel de crueldad. Era una señal de los tiempos que se venían.
Parece que cuando hablamos (o escribimos) del culo hay muchas sensaciones y prejuicios y, para algunos, mucho pánico anal. Eso que escribí tenía la palabra culo (o ano) en el título. Y parece que hablar del culo fue como abrir una caja de Pandora. Hay un montón de antecedentes teóricos, filosóficos y culturales para hablar del culo o lo anal, no se trata de nada nuevo, pero, por lo visto, sigue despertando fantasmas.
Cuando se habla del culo, se abre el culo. Y si se abre el culo y se menciona la palabra culo (o ano) al lado del nombre de un ícono cultural de la masculinidad cisheteronormada como Batman (o eso creen, ni que Batman fuera eso) parece que se comete un pecado contra los dioses o algo así. El problema tiene que ver justamente con Batman, con mencionarlo, que parece que Batman tiene el culo santo, casto, cerradísimo, que no tuviera culo (miren cualquier historieta de Batman y está muy claro que tiene culo y es muy homoerótico).
Si la palabra o expresión hubiera sido “romper el culo”, aludiendo de forma violenta a las disidencias sexuales, no pasaba nada. Incluso si en el título hablara de Robin (el compañero de Batman), no hubiera generado lo mismo. En la lógica de los discursos de odio contra las disidencias sexuales y los transfeminismos, “romper el culo” a Robin, mujeres, feminidades o disidencias sexuales está bien, es motivo de celebración.
Es la violencia que perpetúan y les gusta ejercer una y otra vez a los operadores del odio. Es el lugar que debemos ocupar para estos discursos conservadores y anti-derechos, que, cuando se enuncian desde espacios de poder, generan una oleada de políticas de crueldad que tienen efectos materiales en nuestras vidas. Porque esos discursos de odio, enunciados y ampliados por una maquinaria planificada no son una casualidad, son parte de una campaña que utiliza los espacios de poder para legitimar el silenciamiento y la destrucción de, en este caso, las disidencias sexuales.
Si la palabra o expresión hubiera sido “romper el culo”, aludiendo de forma violenta a las disidencias sexuales, no pasaba nada. Incluso si en el título hablara de Robin (el compañero de Batman), no hubiera generado lo mismo.
Pero qué pasa si lo que se abre, lo que se dilata, es el ano de Batman. Claro, ahí ya no les gusta. El culo solo les gusta para objetivar cuerpos femeninos o humillar cuerpos sexo-disidentes. El culo del varón “normal” cisheteronormado está cerrado. O eso se supone, que ni tanto, que se meten cosas y gozan pero jamás lo dirían (pensemos en el uso violento de la palabra culo de cualquiera de los líderes de la ultraderecha que andan por el mundo).
Lo que genera tanto odio es abrir el culo (que siempre estuvo dilatado, todo es cuestión de perspectiva) de nuestro querido y sensual Batman. Porque a mí se me vino una avalancha de odio por hablar del culo de Batman. El culo como tabú del cisheteropatriarcado de las redes sociales y la web. Porque hay otra cosa detrás de todo eso, hay pánico anal. Y detrás de ese pánico hay muchísimo homoerotismo. ¡Miren el culo de Batman en los cómics! O miren a Nightwing o cualquier otro superhéroe (o miren a He-man).
En los cómics de superhéroes hay mucho de homoerotismo y de posibilidades de lectura sexo-disidente. Porque cuando las disidencias sexuales leemos, lo hacemos desde nuestra posición en el mundo, como vivimos, escribimos, investigamos. Y en la cultura de la humanidad encontramos huellas de nuestra historia y nuestros sentimientos. No es casualidad lo que siempre pasó con objetos culturales como los cómics de superhéroes. Que son sólo un ejemplo, hay mucha cultura “normal” que podemos leer en clave de lectura transfeminista y sexo-disidente.
Además de que van a morir de literalidad. Recuerdo recibir mensajes como si yo estudiara el ano físico de Batman. El nivel de ridiculez, ¿qué pensaban? ¿que yo como científica viajaba a Estados Unidos, desenterraba el cuerpo de Adam West y le estudiaba el ano? (Adam West, el Batman de la mítica serie televisiva de los años 60, hermosamente camp y que hoy leemos como tremendamente marica).
En el fondo se trata de silenciar, domesticar, erradicar y borrar el ano, el culo y la lectura y la producción de conocimiento desde las disidencias sexuales, que produce una ciencia que tensiona y debate las ficciones de normalidad para toda la humanidad. No importa la investigación ni el verdadero título ni por qué aparece la palabra culo o ano u orto, lo que molesta es nuestra libertad, que respiremos, que vivamos.
En el fondo se trata de silenciar, domesticar, erradicar y borrar el ano, el culo y la lectura y la producción de conocimiento desde las disidencias sexuales.
A todo ese odio me parece que no hay que responder en los mismos términos. A veces, al odio se puede responder con hechos científicos. Porque cuando las disidencias sexuales leemos la cultura, la leemos con un prisma, una perspectiva que tiene sentidos que recuperan las huellas de lo borrado e invisibilizado. Y ahí dilatar no es sólo abrir el ano, también es abrir todo lo que borraron y silenciaron de nuestra cultura porque no encajaba con la supuesta “normalidad”. Y eso nos atañe a todes, todas y todos, porque la ficción de normalidad es parte del borramiento histórico de las mujeres, las disidencias sexuales, el colectivo LGBTIQ+ y podríamos seguir. Se trata, apropiándonos de una palabra que siempre fue nuestra, de nuestra libertad y nuestros modos de construir vidas vivibles.
Nuestro uso del culo, ano, orto, tiene que ver con un ano que se dilata tanto que termina siendo nuestro refugio, nuestra trinchera, nuestro placer. Porque a eso le tienen miedo, al placer, a que vivamos, a que construyamos vidas que respiren. Porque la cultura, el cine, los videojuegos, la literatura y podríamos seguir, son territorios de disputa. Batman y su ano abierto son un territorio de disputa. Y el culo de Batman está tan abierto como nuestra libertad y nuestro deseo de emancipación. Tal vez, lo que les pasa es que tienen miedo de que se les abra el culo y les guste.
FS/VDM








