Por 48 horas Kristalina Georgieva paseará dentro de las fronteras argentinas, con una agenda muy apretada y con un objetivo casi exclusivamente político. La directora gerenta del Fondo Monetario Internacional arribará a Buenos Aires mañana, se reunirá con el presidente, Javier Milei, y sus ministros. Además, verá a empresarios clave para la generación de divisas.
Argentina es la nación más endeudada con el organismo. El 35% del total de su cartera fue entregado al país, tras las firmas de Luis Caputo y Luis Caputo, en sus versiones macrista y libertaria. Se trata de US$ 59.147 millones (42.552 millones de derechos especiales de giros –DEGs-).
La segunda mayor deuda la lleva, por lejos, Ucrania. Le dieron sólo un cuarto de ese monto y con destino de reconstruirse por los azotes de la guerra: US$ 14.681 millones. Le sigue en el podio Pakistán, con US$ 11.326 millones.
Los primeros diez lugares los completan Ecuador (US$ 9.894 millones), Egipto (US$ 9.537 millones), Costa de Marfil (US$ 5.760 millones), Bangladesh (US$ 3.987 millones), República Democrática del Congo (US$ 3.373 millones), Angola (US$ 3.140 millones) y Costa Rica (US$ 2.466 millones).
Ex ministros de Economía consultados por La Pluma Diario destacaron la excepcionalidad de esta visita. La última vez que una jefa del Fondo arribó a Buenos Aires por dos días especialmente para visitar al jefe de Estado por fuera de un tour regional o en el marco del G20 fue en pleno estallido de la crisis de comienzo del milenio.

El director gerente del organismo entre 2000 y 2004, Horst Köhler, voló a ver a Néstor Kirchner apenas después de que el presidente asumió su cargo para resolver la inestabilidad económica y social, como publicó Gonzalo Martínez en Perfil. Después de todo, la crisis de 2001 se aceleró por la presión del Fondo para que Fernando De la Rúa intensifique la motosierra y porque luego cortaron el chorro de los dólares que le entregaban al gobierno. Eso hizo volar por los aires a cuatro presidentes en dos semanas. Tras esto, Köhler vino a arreglar los tantos.
Desde esa época también conoció Buenos Aires Christine Lagarde, cuando fue invitada por Mauricio Macri, pero en el contexto del G20 que organizó Argentina. Por eso no se trató de una situación comparable.
Georgieva llegará tras volver a realizarle inmensos favores políticos a Milei, con la misión que le entregó Donald Trump de garantizarle un buen desempeño electoral. Por esto ya perdonaron los reiterados incumplimientos del ministro de Economía, Luis Caputo, de las metas de acumulación de reservas y, ahora, tensionará con el déficit fiscal que registró el funcionario en junio.
“Una jefa del FMI no visita un país para revisar sus cuentas ni mucho menos”, explicó un ex negociador experimentado que frecuentó los pasillos de Washington. Se trata, principalmente, de una agenda política.
Una Argentina en crisis y dividida
En el primer trimestre de este año, el PBI creció 0,7% y acumuló siete subas consecutivas. Sin embargo, esta expansión se concentra en sectores principalmente extractivos y financieros, mientras la industria, la construcción y el comercio —que emplean a más de cuatro de cada diez trabajadores privados— siguen por debajo de sus niveles de 2022. Así lo revela un informe del IIEP (UBA-CONICET), dependiente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.
De acuerdo con el estudio, con esta suba sin estacionalidad del primer trimestre, se alcanza una mejora de 8,9% desde el piso de la crisis, en el segundo trimestre de 2024. Aun así, medido por habitante, el producto todavía se ubica 8,9% por debajo del máximo histórico de 2011.
El documento pone el foco en la heterogeneidad sectorial del proceso de recuperación, que ya lleva casi dos años. La minería, la intermediación financiera y el agro (que en conjunto representan apenas el 16% del valor agregado bruto de la economía y el 9% del empleo privado registrado) son los sectores más dinámicos, con niveles de producción entre 17% y 41% superiores al promedio de 2022.

En contraste, la industria, la construcción y el comercio, que concentran el 38% del valor agregado y el 44% del empleo privado registrado, siguen entre 4% y 13% por debajo de sus niveles de 2022, y en el último año volvieron a caer entre 2% y 3%.
Esta asimetría, señala el informe, explica en gran parte por qué el empleo total continúa en descenso: hay 328.000 asalariados menos que en agosto de 2023, cuando comenzó la caída, con el 77% de esa pérdida concentrada en el sector privado.
La desigualdad también tiene una dimensión territorial. Según las estimaciones del IIEP, que combinan la evolución sectorial del EMAE con la distribución del empleo privado por provincia, solo 12 de las 25 jurisdicciones analizadas —donde reside el 29% de la población— muestran una actividad superior a la de junio de 2022, el pico previo a la crisis. El Conurbano bonaerense aparece como la región más rezagada del país.
El IIEP advierte, sin embargo, que mientras el crecimiento continúe tan concentrado en un puñado de sectores de baja intensidad de empleo, será difícil que se traduzca en una recuperación generalizada de los ingresos laborales en todo el país.









