Estados Unidos atraviesa una jornada que definirá el control del Congreso para los últimos dos años de Donald Trump en la Casa Blanca. Se renuevan las 435 bancas de la Cámara de Representantes, 35 del Senado y 36 gobernaciones, con los demócratas como favoritos para recuperar la Cámara baja.

A la elección federal se suman 145 consultas populares sobre aborto, identificación de votantes e impuestos. Los republicanos llegan con 218 bancas contra 214 en la Cámara de Representantes, más un independiente que vota con ellos y dos vacantes, y con una ventaja de 53 a 47 en el Senado.
Los demócratas necesitan sumar cuatro bancas netas en cada cámara para dar vuelta las mayorías. En el Senado, un empate 50 a 50 dejaría el control en manos republicanas por el voto de desempate del vicepresidente JD Vance. La historia juega en contra del oficialismo: en 2018 los demócratas ganaron 41 bancas netas.

El caudal de voto anticipado ya es un récord para una legislativa y supera los 45,9 millones de 2022. En los estados que informan la afiliación partidaria, el 43% de las boletas corresponde a demócratas registrados, el 31% a republicanos y el 25% a votantes sin afiliación.
Los modelos coinciden en el favoritismo demócrata. El de Decision Desk HQ les asigna 84% de chances en la Cámara baja, con 241 bancas proyectadas, y 65% en el Senado. Silver Bulletin, de Nate Silver, eleva al 80,1% la probabilidad en la cámara alta, y el mercado Kalshi cotiza en 70% una victoria demócrata en ambas.
El Senado es la pelea más abierta. Las encuestas finales muestran a los demócratas adelante en las siete carreras clave: Michigan (+11), Texas (+7), Maine (+6), Ohio y Kansas (+5), Alaska (+2) e Iowa (+1). Solo las dos primeras superan el margen de error, y los republicanos ganan por 9 puntos entre los indecisos de último momento.
Trump cerró la campaña en Washington, donde se atajó recordando que, generalmente, el partido del presidente no gana las legislativas. Horas después, en declaraciones televisivas, insistió: “Tantas cosas que hicimos, todo eso va a ser borrado”. Llega con 40% de aprobación y 60% de rechazo, según la NBC.

El presidente ya había anticipado qué hará si pierde el Congreso. “Bueno, si eso pasa, supongo que me convertiré en Mr. Veto”, adelantó. “Van a estar mandando cosas, uno las veta. Con el tiempo, después de un mes o dos de que les vetaran todo -ya saben, es un desperdicio-, vienen y hacen un acuerdo”, completó.
La Casa Blanca, además, prepara desde abril un plan para gobernar sin el Congreso. El subjefe de gabinete Stephen Miller y el director de Presupuesto, Russell Vought, identificaron junto a la Consejería Legal medidas ejecutivas sobre inmigración, aranceles, vivienda y gasto federal que Trump podría aplicar por decreto, según consignó Reuters.
Con la Cámara baja, los demócratas obtendrían las comisiones, el poder de citación y la potestad de investigar al Gobierno, aunque el Senado y el veto seguirían frenando sus leyes. Con las dos cámaras podrían bloquear nominaciones judiciales, pero no revertir vetos, que exigen dos tercios.

El fantasma del juicio político sobrevuela la elección. “Tienen que ganar las legislativas porque, si no las ganamos, van a encontrar una razón para hacerme un juicio político”, había advertido Trump ante su bancada en enero. Para acusarlo alcanza con mayoría simple en la Cámara baja, pero la condena exige dos tercios del Senado.
La previa también tuvo un frente judicial. La Corte Suprema rechazó en la víspera el pedido del Gobierno para que California separara unos 20.000 votos por correo de presuntos no ciudadanos. El Departamento de Justicia, a su vez, envió cartas a los 50 estados con advertencias de hasta un año de prisión si no conservan boletas y registros.
Los centros de votación abrieron desde las 7 de Argentina, y los primeros cierres serán a las 20, en Indiana y Kentucky. El último llegará a las 3 del miércoles, en Alaska, aunque en el caso de la Cámara baja podría demorar días por el lento recuento del voto por correo.









