Mientras la Ciudad de Buenos Aires se paraliza por la espera de la llegada del Papa León XIV, en la Casa Rosada los humores están alterados por la inminente elección de medio término en Estados Unidos. Marcarán a fuego los próximos y últimos dos años de gobierno de Donald Trump. Durante toda esta semana, la gestión gubernamental y parlamentaria quedará prácticamente congelada debido a que decenas de miembros del arco político volarán al Norte para ser protagonistas de la elección más importante del continente.
Además de dejar la agenda presidencial condicionada a la elección -esta semana Javier Milei sólo tendrá una actividad con Sandra Pettovello y luego viajará a España para participar de la Cumbre Iberoamericana en el país-, el Congreso también se enfrentará al vacío que dejan los legisladores. Pese a tener el calendario ordinario corriendo, el gobierno aceptó posponer la discusión por el Presupuesto 2027 hasta la próxima semana. Ésta decisión se debe no sólo a que el presidente de la comisión en Diputados, “Bertie” Benegas Lynch encabeza la comitiva libertaria que volará a EEUU, también a la ausencia de importantes figuras del oficialismo y la oposición.
La Cámara de Comercio de Estados Unidos (AmCham) invitó a los legisladores Gabriel Bornoroni, Nicolás Mayoraz; Santiago Santurio (LLA); Karina Banfi (Adelante Buenos Aires); Sebastián Galmarini y Sabrina Selva (Unión por la Patria); Pamela Verasay, Lisandro Nieri y Diógenes González (UCR) a formar parte de los veedores internacionales. A ellos, además, se sumarán el subsecretario de Gestión Institucional; Eduardo “Lule” Menem, el vicejefe de gabinete, Ignacio Devitt y el subsecretario de Asuntos Legales y Técnicos, Ignacio María De la Riva, en calidad de representantes del Ejecutivo libertario que espera con ansias los resultados del próximo martes.

La derrota de Flavio Bolsonaro en Brasil, un resultado que algunos miembros importantes del oficialismo habían anticipado días antes, dejó a Javier Milei en un escenario ambiguo. Por un lado, la derrota del modelo liberal libertario que el presidente jura haber exportado a gran parte de la región dejó al economista expuesto ante una posibilidad que hasta el momento nadie se había frenado a pensar: ¿es este el principio del fin de la ola derechista en América Latina?. La pregunta se repite en silencio dentro de varios despachos, pero en la gestión libertaria rige un principio al que nadie quiere abandonar, fingir demencia hasta que la realidad se imponga.
En este punto, y pese al presente distópico de su amigo, la derrota del líder del Partido Liberal brasileño fue recibida como una bocanada de aire fresco en las usinas del oficialismo. Si bien el propio Milei se puso al frente de la campaña internacional para apoyar al candidato que finalmente terminó perdiendo contra Luis Inacio Lula da Silva, lo cierto es que puertas adentro del gobierno voces inobjetables advertían que un posible triunfo del heredero de Jair Bolsonaro podría haber puesto en jaque el protagonismo del economista en la región y, por sobre todo, tentar a Trump a tener un nuevo favorito.
Con estos resultados, y pese a lo que ocurra este martes en el Norte, en el gobierno creen que el líder libertario seguirá teniendo un rol fundamental para que el magnate republicano siga haciendo pie en América Latina. Pese a la algarabía, los miembros de la gestión libertaria que siguen de cerca los comicios estadounidenses adelantan que es posible que Trump sufra un fuerte embate en las urnas este martes. “Lo más probable es que se dé un escenario de paridad en el Senado, pero la Cámara de Representantes la pierden seguro”, dijo un conocedor de la política estadounidense de diálogo fluido con el presidente argentino.

En este punto, la misma fuente reconoce que ese resultado tendrá una fuerte ola de repercusiones en los mercados internacionales, que ya vienen de una fuerte sacudida luego del triunfo de Lula en Brasil. En este punto, sin embargo, desde la administración libertaria insisten en recalcar que la política económica que está llevando adelante el presidente le permitirá al país no sufrir “tan descaradamente” los embates de las venideras ruedas financieras. En este punto, además, creen que aunque se concrete una posible derrota de Trump no habrá una repercusión real en las elecciones presidenciales del próximo año. “Están muy lejos una de la otra”, justificó la misma fuente.
Además de la necesidad política de que el magnate logre imponerse por sobre la oferta demócrata, existe en el gobierno un manifiesto apuro económico que podría verse afectado si nada marcha acorde al plan de Marco Rubio, quien aspira, además, en convertirse en el sucesor del movimiento Make America Grate Again (MAGA) una vez finalizado el mandato trumpista.

Si bien hace poco más de un mes el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó que en caso que sea necesario su país desembolsará un nuevo préstamo hacia Argentina en un posible escenario de turbulencias financieras generadas por los resultados de los comicios nacionales, no está claro si la promesa se cumplirá en caso que los resultados de las midterms no fuesen favorables para el empresario. “Eso va a depender de ellos, nosotros no podemos hacer mucho más que seguir alineados”, reconoció una fuente económica.

Como sea, se espera que Javier Milei, al igual que lo hizo con su admirado Benjamín Netanyahu con los comicios en Israel, se pronuncie al respecto de los resultados una vez que los mismos estén confirmados. Pese a advertir un escenario no tan prometedor, desde el entorno del presidente advierten que buscará reforzar los lazos con la administración trumpista, a la que seguirá rindiéndole pleitesía pese a un posible cambio de rumbo que tendrá impacto directo en la región.
TS/CM










