Un decreto firmado el lunes de la semana pasada sacudió el mapa político del interior argentino. El Gobierno recortó más de 3 billones de pesos en distintos programas y encendió todas las alarmas de los gobernadores, que desde entonces activaron contactos y críticas públicas de distintos tenor al presente de la microeconomía. La medida no distinguió entre aliados y opositores: afectó a mandatarios que sostienen al oficialismo en el Congreso y los empujó a una serie de movimientos que en pocos días modificaron las coordenadas de la política federal.
La primera reacción colectiva se vio en Rosario. La semana pasada en esa ciudad se improvisó una cumbre encabezada por el Santafesino Maximiliano Pullaro a la que acudieron los gobernadores Ignacio Torres (Chubut), Martín Llaryora (Córdoba), Juan Pablo Valdés (Corrientes) y Alfredo Cornejo (Mendoza). La reunión no estaba en ninguna agenda oficial y eso la hizo más significativa: los mandatarios se juntaron sin protocolo para evaluar el impacto del hachazo presupuestario y coordinar una respuesta. Desde esa provincia resumieron el diagnóstico con crudeza: «Son hachazos, después de dos años y medio no hay bisturí en el ajuste. Eso muestra la falta de gestión, se recorta por recortar sin criterio y sin tener en cuenta las consecuencias.»

El segundo movimiento llegó esta semana con otra cumbre formal en Buenos Aires. Convocados por las autoridades partidarias, cuatro gobernadores de la UCR se reunieron para analizar la coyuntura económica, institucional y política del país. A pesar de las diferencias en torno a qué posición debe tomar el radicalismo respecto de Milei, acordaron una agenda de trabajo común para fortalecer el partido y ordenarse rumbo a 2027 y se conversó de «construir una alternativa». Dieron el presente Pullaro, Cornejo, Carlos Sadir (Jujuy) y Leandro Zdero (Chaco), además del presidente del partido Leonel Chiarella. Desde el Comité Nacional en envió una señal política clara: el radicalismo busca construir una voz propia, diferenciada tanto del kirchnerismo como de LLA.

«La gente la está pasando muy mal. Lo que nos preocupa es la agenda diaria, el tema económico y productivo», sintetizó Pullaro al salir de la reunión. Semanas atrás todavía buscaba sostener puentes con la Casa Rosada. Hoy instruye a sus legisladores para votar contra el oficialismo en el Congreso y se para públicamente del lado de los afectados por las políticas nacionales, como ocurrió en Zonas Frías este miércoles.
En paralelo, el cordobés Llaryora desplegó su propia agenda. El gobernador y Mauricio Macri mantuvieron un largo encuentro en Buenos Aires hace algunas semanas, aunque lo mantuvieron en reserva hasta ahora. También mantiene una línea con Dante Gebel. Hay coincidencia en que debería surgir para las próximas elecciones una propuesta de centro fuerte.

Macri, por su parte, fue recibido por el gobernador Alfredo Cornejo este viernes tras protagonizar una nueva parada de su «Próximo Paso» y cerrará la jornada con una cena en la residencia provincial. Al mendocino lo vieron muy crítico por el ajuste que parece en su provincia pese a ser un aliado hasta electoral con el Gobierno. «Puse a mis legisladores a votar temas incómodos como en universidades y no me pagan», se lo escuchó decir. Esas críticas retumbaron hasta Economía dónde fue recibido por el propio ministro Luis Caputo. Horas más tarde sus legisladores levantaron la mano para que la provincia deje de estar beneficiada por el esquema ampliado de zonas frías.
Una situación similar tuvo como protagonista al peronista salteño Gustavo Saenz. Sus legisladores ingresaron al recinto determinados a votar en contra de zonas frías. El Gobernador les había advertido que si salía la ley iban a duplicarse las tarifas para las familias, además sabía que iban a cortar el suministro de gas a las empresas este invierno. Algo pasó porque dice horas después votaron a favor. La día siguiente se lo vio bailando junto a modelos emplumadas en una postal propia del menemismo.

El norte grande no saca los pies del plato. Los gobernadores de Jujuy (Carlos Sadir), Tucumán (Osvaldo Jaldo), Catamarca (Raúl Jalil), Chaco (Leandro Zdero), Misiones (Passalaqua) y Corrientes (Pablo Valdés) aportaron votos a cambio de una promesa de un subsidio a la energía eléctrica en el verano.
El trasfondo de toda esta efervescencia es una crisis fiscal provincial que se agrava semana a semana y que no encuentra un futuro venturoso. Las administraciones provinciales admiten en privado que el margen financiero se achica y que crece la incertidumbre sobre el pago de aguinaldos, salarios y programas sociales. En ese contexto, el mapa político argentino está en plena reconfiguración. Los gobernadores que habían aceptado el rol de socios menores del proyecto libertario empiezan a buscar alternativas propias de cara a 2027.
AL/CM






