El CEO de JPMorgan para Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, Facundo Gómez Minujín, dejó una definición que impacta de lleno en el debate económico de cara a 2027: Argentina podría alcanzar el grado de inversión durante el próximo mandato si Javier Milei es reelegido.
“Creo que si gana Milei, durante el siguiente mandato seguro que es investment grade”, afirmó el banquero en una entrevista con Bloomberg Línea. Según explicó, los cuatro años de una eventual segunda gestión alcanzarían para que el país pueda acumular las mejoras de calificación necesarias.
Pero detrás de esa visión favorable sobre la continuidad del programa económico apareció también una advertencia sobre uno de sus principales desafíos. Gómez Minujín sostuvo que el esquema actual está generando ganadores y perdedores y puso el foco en aquellas empresas que todavía no logran atravesar el proceso de reconversión.

El límite del modelo que mira a Vaca Muerta y la minería
El diagnóstico del ejecutivo de JPMorgan introduce un matiz relevante frente al discurso oficial que coloca a sectores como petróleo, gas y minería entre los principales motores de la recuperación. “No basta con que a mineras y petroleras les vaya muy bien”, señaló Gómez Minujín. Para el banquero, el crecimiento de esas actividades debe convivir con una economía capaz de generar empleo, reducir la informalidad y recuperar el consumo.
Su definición fue más amplia: planteó la necesidad de construir “un país para todos”, con mayor consumo, crecimiento de la empleabilidad, menor informalidad, una base tributaria más extendida y una reducción de impuestos.
Según el propio Gómez Minujín hay compañías que están atravesando una situación complicada pese a haber sido eficientes. Mencionó empresas a las que los costos financieros, los impuestos, la caída de la demanda y la competencia importada les deterioraron los resultados hasta llevarlas, en algunos casos, de un EBITDA positivo a uno negativo.
Es decir, el desafío que identifica el ejecutivo no pasa únicamente por atraer capital hacia los sectores vinculados a los recursos naturales. También involucra la capacidad de la economía doméstica para generar demanda y sostener empresas y puestos de trabajo.
El mercado todavía espera antes de volver a financiar a la Argentina
Por otro lado, Gómez Minujín señaló que hoy en día no existe un gran apetito por los bonos argentinos y que los inversores todavía recuerdan las experiencias negativas del pasado.
En paralelo, el Gobierno decidió no volver por ahora al mercado internacional de deuda debido al elevado spread que debería pagar la Argentina. Luis Caputo transmitió esa posición el lunes durante una reunión con unos 50 administradores de fondos en la sede de JPMorgan en Nueva York, encuentro del que Gómez Minujín fue anfitrión.
La situación muestra una de las contradicciones que deberá resolver el programa económico: el Gobierno busca consolidar credibilidad y acceder nuevamente a financiamiento internacional, pero el mercado todavía exige un costo elevado para prestarle a la Argentina.
De hecho, Gómez Minujín señaló que la gestión de los vencimientos de deuda de 2028 dependerá en buena medida de lo que ocurra en las elecciones presidenciales de 2027.

El dólar, otro de los puntos débiles
El CEO de JPMorgan también reconoció un costo en la estrategia cambiaria oficial. Consideró que la economía podría estar más activa con un tipo de cambio más elevado, aunque advirtió que una devaluación tendría un traslado rápido a los precios y pondría en riesgo la desaceleración inflacionaria. “Es el juego de la sábana corta”, resumió Gómez Minujín: mover el dólar puede favorecer la actividad, pero al mismo tiempo generar presión sobre la inflación.
Además, anticipó que los controles cambiarios no se flexibilizarían antes de las elecciones de 2027. Según explicó, la Argentina continúa fuera del índice de bonos emergentes en moneda local de JPMorgan, mientras Paraguay ya logró ingresar.

Investment grade, pero condicionado a la política
El punto más fuerte de la entrevista fue, sin embargo, la relación que Gómez Minujín estableció entre la continuidad política y la eventual mejora de la calificación crediticia.
Actualmente, Argentina se encuentra varios escalones por debajo del grado de inversión. Llegar a esa categoría permitiría ampliar la base potencial de inversores, ya que determinados fondos, aseguradoras y fondos de pensiones tienen restricciones o mandatos que les impiden invertir en deuda por debajo de determinados niveles de calificación.
El banquero vinculó esa posibilidad directamente con una eventual reelección de Milei. Pero al mismo tiempo reconoció que el programa deberá atravesar el principal filtro de cualquier administración: su capacidad para sostenerse más allá de los mercados financieros y traducirse en mejores condiciones para una parte más amplia de la economía.
“Milei, con todos los defectos que tiene, una de las virtudes que tiene es que no se desvía de su plan. Ahora, si la población no lo vota, yo creo que ese es el tema”, afirmó.
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