It’s the economy, stupid. Es la economía, estúpido. La frase acuñada para la exitosa campaña presidencial de Bill Clinton en Estados Unidos en 1992 bien podría utilizarla hoy la oposición para señalarle a Javier Milei la raíz de los problemas de los argentinos y, por lo tanto, del derrumbe de su imagen.
La actividad se hundió 2,6% en febrero contra el mes anterior. El Indec precisó que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), un adelanto de cómo se moverá el PBI, también cayó 2,1% interanualmente. Una economía que cruje y no hay maquillaje que lo esconda.
El ministro de Economía, Luis Caputo, se vio obligado a dar alguna explicación, pero adjudicó el derrumbe a que «el mes contó con dos días hábiles menos que en 2025, además de haberse registrado un paro general». «Más allá de la baja puntual de febrero, la tendencia subyacente, medida por el indicador tendencia-ciclo, siguió ubicándose en terreno positivo con una suba de 0,1% contra el mes anterior. Este indicador acumula casi 2 años de expansión ininterrumpida», tuiteó el funcionario libertario.
El guarismo se sumó a la inflación de marzo, que el propio Presidente ya había admitido que había sido un “dato malo”. El índice de precios al consumidor (IPC) del Indec hace diez meses que no se desacelera. Y se trata de una medición desactualizada que no refleja la situación en la mesa de los argentinos. El número real es aún más preocupante.
La caída del poder adquisitivo de las familias se suma a la falta de trabajo. En los primeros tres meses del año, 39.283 trabajadores formales que fueron despedidos sin causa comenzaron a cobrar el seguro por desempleo, de acuerdo a los datos de la Seguridad Social.
El director de la consultora Synthesis, Alejandro Vanoli, explicó que “la política económica destruye empleo en todos los sectores, aún en los ‘ganadores’ del modelo”. Estos, que agrupan a los rubros de minería, petróleo, agro e intermediación financiera, echaron en conjunto a 16 mil empleados en enero contra mismo mes del año pasado. Los “perdedores”, que abarcan a comercio, industria y construcción, también tuvieron pérdida de puestos laborales: 57 mil menos en un año. En total, 91 mil familias que perdieron su fuente de ingreso registrada.
Quienes sí tienen empleo buscan otro. Un fenómeno que nunca se había dado con esta magnitud en el país. Por la incapacidad que tiene el trabajo de cubrir las necesidades básicas, un relevamiento privado concluyó que cuatro de cada diez argentinos buscan un segundo ingreso. El informe, realizado por la consultora Delfos, plantea que este fenómeno tiene como público central a los jóvenes y adultos jóvenes, principalmente afectados por la informalidad.
Para tratar de mantener la calidad de vida que supieron conseguir, las familias recurren al endeudamiento. Pero como el avance de la inflación “come” los salarios, muchas no pueden pagar luego esos créditos. Por eso la mora de las familias se cuadruplicó en los últimos doce meses y alcanzó el 11,2% en febrero. En el mismo mes de 2025 se encontraba en el 2,9%. Los aumentos más significativos se dieron en los préstamos personales, donde la irregularidad escaló al 13,8%, y en las tarjetas de crédito (11,6%).
El Indec también entregó esta semana estadísticas preocupantes sobre los servicios públicos, pero que van en línea con el pensamiento libertario de que se debe eliminar la obra pública. Más de la mitad de la población carece de al menos una de las prestaciones de agua, gas o cloaca.
Las encuestas que preocupan a la Rosada
Hoy uno de cada dos ciudadanos tiene en la cabeza el problema de los bajos ingresos (50,4% de los sondeados). La mayor preoupación de los argentinos dejó de ser la inseguridad, la agenda que por excelencia maneja (y manipula) la derecha en épocas electorales. En la última encuesta de Proyecciones ocupa el segundo lugar con el 35,8%.
La corrupción viene luego, muy pegado, con el 35%. Esta también se trata de una bandera que los conservadores históricamente han utilizado. En este caso, La Libertad Avanza se ve como damnificada, porque las investigaciones contra el Presidente, su hermana, Karina Milei, y hasta el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por delitos gravísimos dejan al partido gobernante pegado a las costumbres de la «casta» que dijeron llegaron para combatir.
La inflación y los precios viene en cuarto espacio, con el 33%, en un sondeo de más de 1.800 casos efectivos a nivel nacional, donde podían escoger hasta tres opciones.
Todo esto se traduce en que el 53% tiene una evaluación negativa del trabajo del Gobierno, mientras que el 58% analiza que fue malo o muy malo el impacto de las políticas económicas sobre el bolsillo de su propia familia.
No obstante, La Libertad Avanza se mantiene como primera fuerza si hoy se realizaran los comicios, con un 34%, por encima del 32,8% del peronismo, siempre según Proyecciones. La clave en este sondeo radica en la desorganización del principal bloque opositor, que no tiene aún un exponente claro. Una elección se gana por dónde se inclinen los indecisos, que la consultora de Santiago Giorgietta y Manuel Zunino cuantificó en el 15,6%. El malestar económico que cada vez sienten más las familias complica las aspiraciones de reelección de Milei, puesto que, como adelantó el Indec, este año será peor que el anterior. Y para el próximo no se observan variables que puedan cambiar el rumbo al estancamiento al que se dirige la economía.






