El riesgo país argentino parece no encontrar su techo y supera la barrera de los 900 puntos básicos. Pasado el mediodía, el índice que elabora JP Morgan alcanzó las 918 unidades, uno de los registros más elevados desde septiembre de 2025. Mientras tanto, los bonos soberanos y las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street registraban caídas de hasta el 15%.
El salto del riesgo país representa una nueva señal de alerta para la administración libertaria, que sigue sin poder recuperar el acceso al financiamiento internacional en condiciones sostenibles. La jornada financiera volvió a exponer las dudas de los inversores sobre la capacidad de pago de la Argentina, la disponibilidad de dólares para afrontar los próximos vencimientos y la continuidad del programa económico.
Según los datos difundidos durante la rueda, el indicador avanzó un 7,7% respecto del cierre anterior y llegó a las 918 unidades. El deterioro no comenzó este jueves. En septiembre había cerrado en 607 puntos básicos y terminó octubre en 787 unidades, después de acumular un incremento cercano al 30% durante ese mes. Con el nuevo salto, la prima de riesgo argentina más que se duplicó desde el mínimo de 402 puntos que había registrado el 10 de julio.

Caen los bonos y las acciones argentinas en Wall Street
La suba del riesgo país tuvo su correlato inmediato en el mercado de deuda. Los bonos soberanos en dólares registraron retrocesos generalizados, con pérdidas de hasta el 3,4% en algunos títulos. Entre los Globales, el GD46 encabezó las bajas, mientras que el GD41 también mostró un fuerte retroceso. Los Bonares, bajo legislación local, tampoco escaparon de la tendencia negativa.
La presión también alcanzó a las empresas argentinas que cotizan en Nueva York. En ese sentido, Mercado Libre llegó a registrar una caída del 14,4%, mientras que Banco Supervielle retrocedió 5,8% y Edenor perdió 4,9%.
En paralelo, el dólar oficial se mantenía estable en el Banco Nación, con una cotización de venta de $1.570, mientras que el blue se negociaba en torno a los $1.550.
En el plano internacional también hubo factores de presión. La incertidumbre generada por las elecciones en Estados Unidos y el contexto de mayor aversión al riesgo afectaron a los mercados emergentes. Sin embargo, el desempeño de los activos argentinos también responde a factores propios, vinculados con las perspectivas económicas y políticas del país.
Las dudas sobre 2027 y los dólares para pagar la deuda
Uno de los principales interrogantes que empieza a pesar sobre los bonos argentinos es el calendario de vencimientos de deuda. Durante 2027, el país deberá afrontar compromisos en moneda extranjera por alrededor de US$ 25.000 millones, en un año atravesado además por las elecciones presidenciales.
La posibilidad de refinanciar esos compromisos depende, entre otras variables, de que la Argentina consiga recuperar el acceso a los mercados internacionales de crédito o cuente con suficientes reservas para hacer frente a sus obligaciones.
En ese escenario, la dinámica del Banco Central también aparece bajo la lupa. Aunque la entidad monetaria compró US$ 1.395 millones durante octubre, el ritmo se desaceleró considerablemente en el comienzo de noviembre. En las primeras jornadas del mes, las adquisiciones informadas alcanzaron apenas los US$ 9 millones.
La acumulación de reservas es uno de los puntos centrales que observan los inversores. La estabilidad cambiaria y el equilibrio de las cuentas públicas forman parte de los argumentos que utiliza el Gobierno para defender su programa económico, pero no alcanzan por sí solos para despejar las dudas sobre la capacidad de pago de la deuda externa.
A esto se suma la incertidumbre electoral. Aunque todavía falta tiempo para los comicios presidenciales de 2027, los inversores comienzan a cuestionar la continuidad del actual esquema económico y el escenario político que enfrentará Milei.
RM/EO










