El Senado aprobó este jueves, con 46 votos a favor y 22 en contra, la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central, que ya tenía media sanción de Diputados. Como el texto sufrió modificaciones, deberá volver a la Cámara baja para su sanción definitiva. El oficialismo consiguió el respaldo de todos sus aliados: PRO, UCR, Convicción Federal, Provincias Unidas, Movimiento por Misiones, Moveré por Santa Cruz, Despierta Chubut, Primero los Salteños, Independencia y La Neuquinidad. Solo el interbloque Popular, donde confluye buena parte del kirchnerismo, votó en contra en general.
Sin embargo, el artículo que reemplaza la exigencia de dos tercios en ambas cámaras para remover al presidente del BCRA por una mayoría absoluta y competencia exclusiva del Senado -el cambio que reclamaban los propios aliados- se votó con 66 votos a favor y apenas dos en contra. Ahí, el bloque Justicialista, el Frente Cívico santiagueño y Justicia Social Federal acompañaron esa modificación puntual, pese a haber rechazado el proyecto en su totalidad. Solo los santacruceños Natalia Gadano y José Carambia votaron en contra de ese artículo. La jugada fue para evitar una eventual insistencia de la Cámara de Diputados con la redacción original del Poder Ejecutivo -que exigía dos tercios en ambas cámaras-.
Durante la sesión, el oficialismo incorporó además un artículo que no estaba en el dictamen original: fija en seis años el mandato del presidente, vicepresidente y directores del Banco Central, que pasó a ser el nuevo artículo 3 del texto modificado.
Qué cambia en el Banco Central
El proyecto redefine como misión única y excluyente del BCRA la preservación del valor de la moneda, y elimina los objetivos múltiples -promoción del empleo y desarrollo económico con equidad social– que había incorporado la reforma kirchnerista de 2012, bajo la presidencia de Mercedes Marcó del Pont. También prohíbe el financiamiento del Central al sector público: deroga el artículo 20 de la Carta Orgánica, que habilitaba los adelantos transitorios al Tesoro, impide que el Banco compre títulos públicos en el mercado primario y elimina la participación con voz del ministro de Economía en las reuniones de directorio.
El punto que generó más resistencia opositora fue el artículo 13, que habilita al BCRA a usar sus reservas -incluido el oro- como garantía colateral para tomar financiamiento internacional o acuerdos de tipo REPO. Ese artículo, junto con los números 12, 19 y 21, fue el único tramo del dictamen que no logró los dos tercios: los rechazó la salteña Flavia Royón, de Primero los Salteños, pese a haber acompañado el resto del proyecto, además del interbloque Popular.
Los cruces en el debate
El miembro informante, Agustín Monteverde, justificó la reforma por «la tragedia en la que nos sumió la permeabilidad» de la Carta Orgánica entre 2003 y 2023, a la que calificó de «20 años de saqueo institucional» que le costaron al país «el equivalente al 85% del PBI».
Por su parte, la neuquina Nadia Márquez habló de «91 años de la mayor estafa a los argentinos» desde la creación del Banco Central en 1935, con «13 trillones por ciento de inflación» acumulada, y le apuntó en particular al gobierno de Alberto Fernández, al que responsabilizó de «1.000% de inflación». El entrerriano Joaquín Benegas Lynch resumió la visión libertaria sobre los subsidios con una frase directa: «La justicia social es un robo: es arrancarle los recursos a uno para dárselos a otros«.
En el cierre, Patricia Bullrich defendió el sentido político de la reforma: «No es una ley cualquiera la que estamos discutiendo, es una visión clara. Hoy estamos desarmando ese diseño y volvemos a un texto más similar a cuando el Banco Central tuvo como misión primaria preservar la moneda». Del otro lado, el chaqueño Jorge Capitanich (UxP) acusó al Gobierno de «amañar» la reforma a través de los artículos 12 y 13, y el rionegrino Martín Soria sostuvo que el verdadero objetivo es «habilitar el financiamiento a Luis Caputo» con las reservas y los depósitos de los argentinos, y advirtió sobre el riesgo de «un corralito y un corralón».

El formoseño José Mayans cerró el debate con una batería de números sobre el estado de las reservas -que, descontando swaps con China, depósitos encajados y compromisos con el FMI, arrojarían un saldo negativo de 5.826 millones de dólares– y acusó al Gobierno de haber cambiado tres veces de relato: primero la moral, después la casta, y ahora «quedarse con el Banco Central con poderes ilimitados».
Zona Fría, el segundo punto del temario de la jornada, se sigue debatiendo en el recinto esta tarde: la sesión arrancó con el quórum reglamentario justo, apenas 37 presentes, reflejo de las dudas que ese proyecto todavía genera entre los propios aliados. De los diez senadores de la UCR, solo cuatro estuvieron presentes al inicio.
JD/CM










