Para el diputado nacional de Unión por la Patria Sebastián Galmarini, la situación económica actual es francamente preocupante, producto de un gobierno que persiste en el ajuste mientras la sociedad enfrenta complicaciones crecientes. Explica que el escenario se divide entre familias que no llegan a fin de mes, endeudadas con tasas de interés altísimas y pequeñas y medianas empresas que «caen como moscas», mientras en paralelo se otorgan privilegios extraordinarios a las empresas más grandes del mundo. El legislador cuestiona la desconexión oficial, señalando que mientras los funcionarios afirman estar cómodos con la situación, la realidad en la calle muestra una falta absoluta de gestión y un desgobierno inimaginable que prefiere la destrucción antes que la mejora de la administración pública.
«Si el superávit significa matar a la mitad de los argentinos, la verdad que no estoy de acuerdo», explica el militante del Frente Renovador en la primera de una serie de entrevistas de La Pluma Diario, conducida por Ezequiel Orlando y Claudio Mardones. Galmarini critica duramente al Gobierno nacional y denuncia que «vinieron para conseguir contratos suculentos y negocios para los amigos«. «Se comieron el verso de la casta», planteó.
Por el escenario de 2027, advierte que «el post-Milei será una situación compleja; reconstruir la capacidad del Estado no será tan fácil». Su diagnóstico combina el análisis de las variables macroeconómicas con una sensibilidad territorial que le permite advertir sobre el deterioro del tejido social y los desafíos estructurales que enfrentará Argentina. Por esto, propuso que «Sergio Massa es el mejor dirigente porque sostuvo el barco en el peor momento y tiene una capacidad de laburo fenomenal«.
El diagnóstico de un «desgobierno»
Galmarini es tajante al calificar como «muy mala» la situación económica. Su análisis se centra en la presión que el ajuste está ejerciendo sobre la vida cotidiana: “Lo que ves es un gobierno que sigue ajustando con una sociedad que está cada vez más complicada, no llegan a fin de mes, pérdida de empleo, una situación francamente preocupante”. El diputado observa una fractura entre el discurso oficial y la realidad de los ciudadanos, al señalar que mientras el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, afirma estar cómodo, se perciben “familias que no llegan a fin de mes, familias endeudadas hasta el cuello, en tasas de interés altísimas, pymes que se caen como moscas y en paralelo le dan super privilegios a las empresas más importantes del mundo”.
Desde la perspectiva política, Galmarini denuncia una falta de gestión que deriva en un clima de hostilidad: “Un gobierno que sobreactúa fuerza desde la violencia, agrediendo políticos, periodistas, empresarios, maltratando incluso funcionarios del propio gobierno”. Esta dinámica, según su visión, genera consecuencias graves en el corto y largo plazo. “Se ve es una falta absoluta de gestión, un desgobierno inimaginable y por supuesto que eso tiene consecuencias en la administración pública”.
«Viven en Narnia»
Para el legislador, la Casa Rosada opera bajo una lógica de redes sociales desconectada de la gestión territorial. “Es un gobierno que vive en Twitter. Entonces tira un título; si ese título no camina, no tiene muchos likes, a la gente no le gusta, tira otro; y en el medio, si eso genera algún ruido en la gestión de gobierno, agrede a alguien o dice cualquier barbaridad; viven en Narnia”. Galmarini sostiene que la administración libertaria se cimentó sobre premisas falsas: “Venimos de mentiras. El Gobierno construyó la idea de que venía a terminar con la inflación, de que el problema era la emisión monetaria y el déficit, y no lo resolvieron así”.
Respecto a la meta de equilibrio fiscal, el diputado no cuestiona la herramienta. “Está bueno tener superávit fiscal, superávit comercial, tener superávit gemelo; ahora, el problema es cómo y a costa de qué. Si eso significa matar a la mitad de los argentinos, la verdad que no estoy de acuerdo”, reflexiona. Advierte que la aparente estabilidad financiera es frágil y sectorial: “Lo único que se ve que sostiene la situación financiera de la Argentina es básicamente la energía, una buena cosecha, y algunos sectores que están sobreviviendo, como la pesca. El resto de la actividad económica, industria, comercio, construcción, está destruida”.

El diputado nacional también analiza el desgaste del discurso oficialista contra la clase política, señalando que la realidad de los nuevos funcionarios contradice sus promesas de campaña. “Hay una parte importante de la población que ya sabe lo que es la motosierra, que ya entendió lo que era el ajuste, que ya entiende que se comió el verso de la casta y que en realidad lo que quieren o lo que querían era ser privilegiados”. Galmarini ejemplifica esta situación con los escándalos que han rodeado a figuras centrales del Ejecutivo: “En realidad, lo que querían los libertarios era viajar en avión privado, conseguir contratos suculentos con empresas públicas, darle negocios a los amigos. Eso es lo que vinieron a buscar”.
Sobre el jefe de Gabinete y vocero presidencial, Manuel Adorni, sus palabras son particularmente duras. “Adorni parece haber sido un ladronzuelo de las peores características, además de un tipo que se la pasó hablando, maltratando a todo el mundo, parece haber cometido todo tipo de delitos; creo que se llevó el código penal entero a la casa”, grafica. Ante esto, exige que la justicia actúe para evitar la impunidad: “A mí lo que me preocupa es que nosotros tenemos que construir instrumentos para que a la Argentina no le pase lo que pasó con Adorni. No sonó ninguna alarma. El tipo decía ‘ustedes chorros’, mientras estaba construyendo tres casas, se mudó de departamento, se compró otro, se fue de vacaciones siete veces… Yo no me fui siete veces de vacaciones”.
El avance del narco ante el retiro del Estado
Uno de los puntos más alarmantes ante la motosierra es el impacto social en los barrios, donde la falta de ingresos transforma la fisonomía de la comunidad. “A la gente le cuesta llegar a fin de mes, las familias están sobreendeudadas en tarjeta de crédito, en las financieras, en el financista del barrio”. Esta precariedad económica se traduce en un aumento de la vulnerabilidad, explica. “Lo primero que empezás a ver es la cantidad de gente en situación de calle y la segunda es la enorme cantidad de gente que la está pasando muy mal con la droga”, analiza.
Galmarini es enfático en vincular la ausencia de políticas públicas con el crecimiento del crimen organizado: “La droga pasa a ser el principal negocio en los barrios populares. Cuando el Estado desaparece aparecen los narcos”. Critica que el presidente prefiera dar “clases truchas de microeconomía” mientras la sociedad se quiebra. Ante esto, le dedica un mensaje a Javier Milei: “Presidente, hay gente que lo está pasando mal para que vos vayas a perder tiempo y además dando clase de microeconomía uno en una maestría avanzada; dejen de tuitear, dejen de perder tiempo en agredir y pónganse a gobernar porque la verdad que la está pasando mal la Argentina”.

El liderazgo de Sergio Massa y la reconstrucción del peronismo
En cuanto al futuro de la oposición, Galmarini descarta la urgencia de candidaturas inmediatas pero tiene una definición clara sobre quién posee las capacidades para conducir un proceso de reconstrucción. “Si vos me preguntás a mí, claramente mi candidato es Sergio Massa. Yo creo que es un tipo con un conocimiento de la administración pública, una capacidad de laburo y de diálogo fenomenal”. Destaca que el conductor del Frente Renovador “sostuvo el barco hasta el final de la carrera en un contexto donde la interna partidaria y de la coalición de gobierno se había puesto bastante más compleja”.
Pone como ejemplo de gestión estratégica la resolución de la crisis energética de Alberto Fernández: “Un gobierno que durante tres años no pudo resolver temas centrales, por ejemplo, el Gasoducto Néstor Kirchner. Teníamos un déficit energético donde la Argentina perdía entre US$ 10.000 y US$ 15.000 millones anuales y ahora ganamos entre US$ 10.000 y US$ 15.000 millones; un saldo favorable de US$ 30.000 millones para Argentina, que siempre sufre por la escasez de dólares. Tan mal no hizo las cosas”. Define a Massa como un dirigente hiperactivo: “Es un militante, un tipo que además labura 28 horas por día. Te manda un whatsapp a las 3 de la mañana y vos le respondés a las 7 y te responde; es un tipo muy presente que sigue los temas de la agenda diaria”.
El «Juego del Calamar» en la provincia de Buenos Aires
Finalmente, Galmarini advierte sobre la estrategia de asfixia que Nación aplica sobre el principal distrito del país. “Creo que el Gobierno nacional tiene la idea de que puede ajustar a la provincia de Buenos Aires a tal punto de hacerla explotar antes que explote el Gobierno nacional. Creo que juegan a algo muy parecido al Juego del Calamar: a ver quién se muere antes, pero morir nos vamos a morir todos así”. Explica que la provincia enfrenta un déficit estructural de representación de recursos: “Aporta aproximadamente el 40% del producto bruto y recibe menos del 20% (de coparticipación). Esa situación hace que la provincia sea siempre un eslabón muy débil”.
Para Galmarini, el desafío de quién suceda a Milei será titánico debido a la destrucción institucional: “El post-Milei va a ser una situación muy compleja. El primer día de un nuevo gobierno va a requerir reconstruir la capacidad del Estado de administrar muchas áreas que han destruido. Cuando vos no construís una ruta o no la reparás, en realidad estás generando una deuda futura”.
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