La titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, respaldó una vez más el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y destacó la mejora de las principales variables macroeconómicas desde 2023. Durante la conferencia de prensa, la titular del ente internacional tomó la voz de mando ante un ministro de Economía, Luis Caputo, que solo atinó a presentarla y limitarse a verla mientras hablaba y contestaba las preguntas.
Con una sonrisa, pero postura firme, Georgieva dejó expuestos varios de los problemas que todavía enfrenta la economía argentina: el crecimiento concentrado en pocos sectores, la pérdida de dinamismo de actividades como la construcción y los servicios, el avance de la informalidad laboral y la necesidad de generar más empleo y consumo.
“Argentina está en una posición mucho más sólida”, aseguró Georgieva al comparar la situación actual con la que encontró al asumir la conducción del organismo, en 2019. La funcionaria ponderó especialmente el pasaje del déficit primario al superávit, la reducción de la inflación y la acumulación de reservas. También destacó el regreso de la confianza de los mercados y la mejora de los diferenciales de riesgo, en un escenario en el que el Gobierno busca recuperar el acceso al financiamiento internacional.
El diagnóstico del Fondo, sin embargo, muestra una economía con un crecimiento todavía muy desigual. Georgieva señaló que el desempeño más fuerte se concentra en petróleo, gas, minería y actividad agropecuaria, mientras que resulta “más difícil” elevar la actividad en sectores como la construcción, los servicios y la logística. Para esos sectores, sostuvo que el Gobierno debería concentrar sus reformas y el respaldo que pueda ofrecer dentro de sus limitaciones fiscales.

En ese punto, la titular del FMI puso el foco en uno de los problemas más sensibles del mercado laboral argentino. Ante una pregunta sobre la destrucción de puestos formales y el crecimiento del empleo informal, reconoció que el aumento de la informalidad “es preocupante” porque demuestra que el mercado laboral todavía no tiene suficiente dinamismo fuera de los sectores que están creciendo. Según Georgieva, las pequeñas y medianas empresas deberían tener un papel central en la creación de nuevos puestos de trabajo.
La funcionaria también respaldó la reforma laboral impulsada por el Gobierno y destacó la reducción de las cargas que deben afrontar los empleadores como un posible incentivo para la formalización. Pero su propio diagnóstico dejó una condición sobre la mesa: no alcanza con modificar las reglas laborales si la economía no logra generar una mayor cantidad de puestos de trabajo. “Lo más importante” será conseguir una mayor vitalidad de las pymes, sostuvo.
Otro de los puntos señalados por la titular del Fondo fue la necesidad de mejorar el acceso al crédito. La titular del FMI planteó que el objetivo debe ser que las pequeñas empresas y los hogares puedan acceder a mejores condiciones financieras y utilizar los recursos del sistema bancario para impulsar una recuperación más extendida. También mencionó el aumento de los préstamos en mora en algunos bancos y reclamó ampliar el mercado de capitales.
En particular, sorprendió su referencia al mercado hipotecario argentino. Georgieva señaló que las hipotecas “no existen prácticamente” y consideró que su desarrollo podría contribuir tanto a reactivar la construcción como a incorporar a los consumidores a la economía. A eso sumó la necesidad de acelerar inversiones en infraestructura, como carreteras, y continuar eliminando trabas burocráticas para favorecer la inversión privada.

Sin financiamiento adicional del FMI
Consultada por el riesgo electoral de 2027 y los más de US$ 20.000 millones de vencimientos en moneda extranjera que deberá afrontar el país, Georgieva buscó llevar tranquilidad. Afirmó que el Fondo no ve actualmente la necesidad de que Argentina solicite un nuevo financiamiento y sostuvo que el Gobierno está construyendo una estrategia para asegurar la viabilidad financiera durante 2027.
“Somos un prestamista de última instancia”, explicó y aseguró que no considera que ese recurso deba utilizarse “en el futuro inmediato”. Incluso planteó como escenario posible que Argentina pueda dejar de recurrir al FMI después de reformar su economía y pasar a formar parte del grupo de países emergentes que lograron financiarse en los mercados.
La titular del organismo también dejó un mensaje particularmente enfático sobre las reservas. Al ser consultada por los riesgos políticos y financieros hacia 2027, respondió que la mejor manera de atravesarlos es construir “amortiguadores fuertes” y mantener la disciplina fiscal. Luego miró al Banco Central y lanzó: “Sigan comprando, sigan comprando”.
El mensaje final de Georgieva fue de respaldo al rumbo económico, aunque acompañado de una advertencia: la transformación todavía no está terminada. Para la funcionaria, Argentina necesita sostener la estabilidad macroeconómica, pero también avanzar en infraestructura, educación, empleo formal y fortalecimiento institucional. “No hay magia”, resumió, al señalar que el desafío será convertir la mejora de los indicadores macroeconómicos en un crecimiento que llegue a una mayor parte de la sociedad.
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