Los intendentes de todos el país entendieron una señal de alarma sobre la situación que atraviesan más de 500 municipios. Con un documento formal, jefes comunales de distintos signos marcharon hasta el ministerio de economía y advirtieron por el deterioro económico y social en sus distritos. Nucleados en la Federación Argentina de Municipios representantes de distintos partidos políticos pidieron respuestas urgentes al Gobierno Nacional.
La presentación estuvo encabezada por el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, quien antes de la marcha al Palacio de Hacienda dejó una frase que marcó el tono del reclamo: “El límite es el hambre de nuestras vecinas y vecinos”. La movilización buscó visibilizar la presión creciente que enfrentan los gobiernos locales ante el aumento de la demanda social y la caída de recursos.
Uno de los puntos más duros del documento apunta a la recaudación del Impuesto a los Combustibles. Según calcularon en la FAM, el Estado nacional reunió 3,5 billones de pesos sin que ese dinero se traduzca en una baja del precio de la nafta o el gasoil ni en obras para mejorar la infraestructura vial, un reclamo histórico de las provincias y los municipios.
El informe también describe un escenario cada vez más complejo en el territorio: emergencia alimentaria en expansión, cierre de PyMEs, pérdida de empleos y un mercado laboral cada vez más precarizado. En ese contexto, los jefes comunales advierten que son la primera línea de contención social, pero con menos herramientas para responder.
Con este panorama, la FAM pidió abrir una mesa de diálogo con el ministro de Economía, Luis Caputo, para buscar salidas conjuntas. “La realidad en los municipios refleja el impacto directo de la macroeconomía”, señalaron, y reclamaron medidas que permitan sostener servicios básicos en un contexto que, aseguran, se vuelve cada vez más difícil de administrar.
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