El Senado debate esta tarde la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, pero sin el capítulo más resistido originalmente. Ayer, ante la negativa de gobernadores aliados como Osvaldo Jaldo (Tucumán), Rolando Figueroa (Neuquén) y Hugo Passalacqua (Misiones), el oficialismo tuvo que retirar el Capítulo III, el que reformaba la Ley de Tierras Rurales y elevaba a 25% el límite para que extranjeros compraran campo en el país. Fue la salida que encontró Patricia Bullrich para no sufrir un quinto fracaso consecutivo en el recinto.
Sin ese capítulo, y también ya sin la reforma al RENABAP (retirada semanas atrás), lo que el Senado discute hoy son cambios en tres frentes. En expropiaciones, el proyecto fija una interpretación restrictiva de la utilidad pública, tope el lucro cesante al 30% del daño emergente (salvo prueba en contrario), exige el pago íntegro de la indemnización antes de transferir el dominio, y limita a 90 días la ocupación temporánea del Estado sobre un inmueble. En desalojos, habilita el juicio sumarísimo, obliga a identificar a los ocupantes dentro de las 72 horas, exige una intimación previa de al menos 10 días corridos para inquilinos morosos, y permite la desocupación inmediata bajo caución juratoria en casos de falta de pago o vencimiento de contrato. Y en manejo del fuego, deroga los artículos que Máximo Kirchner había impulsado en 2020: elimina el plazo fijo de 60 años de prohibición para modificar el uso de tierras incendiadas, aunque mantiene la restricción de fondo mientras se conserven las categorías de conservación vigentes. También se suma una modernización del régimen de Registro de la Propiedad Inmueble, con digitalización y firma digital.
Al haber un total de 39 oradores, entre 29 que tendrán hasta 20 minutos cada uno y luego los 10 jefes de bloque, se estima que la sesión se extendería hasta la medianoche.
Villarruel, afuera del Senado por reemplazar a Milei
El debate arrancó con el quórum logrado a las 14.18, presidido por Bartolomé Abdala en lugar de Victoria Villarruel, que quedó a cargo del Poder Ejecutivo por el viaje de Javier Milei a Colombia y Ecuador. No es casualidad: la vicepresidenta se había manifestado abiertamente en contra del proyecto, y de esta forma queda inhabilitada para desempatar con su voto en caso de que la votación llegue ajustada, algo que sí podría haber ocurrido si hubiera presidido ella.
A Fernández Sagasti y Fama les bloquearon el voto remoto
Uno de los primeros movimientos de la sesión fue, otra vez, en torno a la senadora mendocina Anabel Fernández Sagasti, que por su embarazo avanzado había pedido participar de forma virtual, con el aval que Villarruel le había dado días atrás.
Bullrich se adelantó: en una reunión de bloques minutos antes de arrancar la sesión, acordó con el peronismo girar ese pedido —y el similar del radical Flavio Fama, que se recupera de una cirugía— a la comisión de Asuntos Constitucionales, evitando así que se resolviera en el recinto. La moción se aprobó por unanimidad y a mano alzada. En el búnker de Bullrich lo festejaron como una jugada que le «trabó» a Villarruel su propio gesto hacia la senadora camporista.

El peronismo intentó frenar todo y perdió
Ya con el debate en marcha, José Mayans pidió que el proyecto volviera directamente a comisión, en protesta por la cantidad de cambios que sufrió el dictamen entre su firma original y la sesión de hoy.
«Se recibió a las 12.45 el supuesto despacho; me enteré de casualidad. No se puede trabajar así», reclamó el jefe del interbloque Justicialista, y calificó a la iniciativa de estar «hecha para grupos y elites».
La moción se rechazó por 38 votos contra 31, con el respaldo de LLA, los radicales, el PRO y varios bloques provinciales, aunque la salteña Flavia Royón —que había acompañado ese pedido de vuelta a comisión— confirmó después, en sus redes, que igual votará en contra del proyecto en general: «Lo que queda no lo puedo acompañar porque todavía contiene errores conceptuales y técnicos que deben revisarse».
Bullrich metió a Brasil en el debate
En una cuestión de privilegio al comienzo de la sesión, Bullrich aprovechó el estrado para responderle a la crisis diplomática con Brasil, después de que Lula da Silva decidiera no reponer a su embajador en Buenos Aires.

«Cuando nuestro presidente va a Brasil con todo derecho político de apoyar a quien cree que tiene que apoyar, es considerado una intromisión. Cuando Lula apoya a Arce en Bolivia, a Petro, a Boric, a Orsi y a Massa en 2023, no es considerado una intromisión«, reclamó. Y
cerró con un pedido directo: «Le pido a Lula que vuelva el embajador Bitelli a la Argentina (…) vamos a presentar un proyecto en la Comisión de Relaciones Exteriores para eso».
Masiva marcha bajo la lluvia y un gran operativo de seguridad
Mientras el recinto debate, el Congreso amaneció completamente vallado, con un fuerte operativo de fuerzas federales aplicando el protocolo antipiquetes. Bajo la lluvia, columnas de la CGT, las dos CTA, la UTEP, movimientos piqueteros, agrupaciones peronistas y de izquierda, y organizaciones rurales y ambientalistas se fueron concentrando en Plaza Congreso y sobre avenida Entre Ríos, bajo la consigna «La tierra no se vende, no se quema, no se desaloja».

La protesta, que había sido convocada originalmente contra el capítulo de tierras, se sostuvo igual pese a que ese capítulo ya había sido retirado, y se amplió al rechazo del resto del proyecto. El operativo afecta a 22 líneas de colectivos y mantiene cerrada la estación Congreso de la Línea A, además de réplicas simultáneas en La Plata, Rosario, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Salta y otras diez ciudades del país.
Ya se registraron incidentes a partir de que las fuerzas de seguridad utilizara las camiones hidrantes contra los manifestantes.
JD/CM










