La ambiciosa agenda reformista que el gobierno buscó llevar adelante como impronta en su tercer año para catapultar desde el Congreso la campaña por la reelección de Javier Milei fue todo un fracaso. La pálida aprobación del proyecto de Propiedad Privada, despellejado con cintura por los gobernadores aliados, expuso una realidad que desde los tiempos de Manuel Adorni como protagonista del prime time el oficialismo intenta disimular: el bloque de 44 héroes que supo blindar el juego parlamentario de La Libertad Avanza se quebró en mil pedazos.
Tal como propusieron el año pasado, cuando los números y la voluntad popular parecían estar completamente alineadas a la idiosincrasia violeta, la gestión libertaria apostó por tratar una ambiciosa Reforma Política que, además de entrometerse con modificaciones en la Ley de Partidos Políticos, su financiamiento y el recorte de representación partidaria, busca eliminar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), el sueño húmedo de los espacios no-peronistas con el que apuestan a dinamitar una oposición en continuo conflicto y recomposición.

La propuesta fue presentada en sociedad durante la firma del obsoleto Pacto de Mayo que el líder libertario firmó con una veintena de gobernadores con la esperanza de marcar un hito refundador que todavía sigue sin llegar. Dentro del decálogo que comprendía modificaciones en el sistema financiero, el rol del estado y el vínculo entre la nación y las provincias, el Ejecutivo incluyó la ambiciosa reforma que meses antes habían intentado -sin éxito- aprobar durante el tratamiento de la Ley Bases.
Dos años después, el oficialismo violeta volvió a la carga pero con una veta que, por acción u omisión, dejaron sin atender: el agotamiento de las provincias frente a las promesas no cumplidas. Después de los desaciertos políticos que LLA expuso a lo largo del año, en las gestiones nacionales hicieron sentir su poder de fuego y desde hace meses tensionan con la Casa Rosada para el tratamiento de cada proyecto que llegue a las puertas del Congreso. La eliminación de las Primarias, como era de esperarse, no fue la excepción.

En las reuniones bilaterales y los intercambios por mensaje que las espadas legislativas tienen con gobernadores aliados, los dueños de los votos dejaron en claro que para aprobar una reforma de estas características primero deben sentarse las bases sobre los acuerdos electorales del próximo año, instancia que Karina Milei, ama y señora de la lapicera libertaria, no está dispuesta a negociar hasta el comienzo del año impar. Para El Jefe, primero las provincias deben alinearse sin condicionamientos y luego charlar el orden de las listas, postura diametralmente opuesta a la que tienen varios aliados que hasta aquí acompañaron al oficialismo sin chistar.
Si bien los mandatarios están lejos de moverse como un bloque unificado, lo cierto es que para el gobierno es fácil segmentar entre los aliados y los rebeldes. En el primer grupo se mueven con docilidad Leandro Zdero (Chaco), Rogelio Frigerio (Entre Ríos); Alfredo Cornejo (Mendoza); Marcelo Orrego (San Juan) y Carlos Sadir (Jujuy), quienes ya adelantaron su buena voluntad para alinearse a la boleta violeta que exige la hermana presidencial. En el segundo, en tanto, se encuentran Gustavo Sáenz (Salta); Osvaldo Jaldo (Tucumán); Raúl Jalil (Catamarca); Hugo Passalacqua (Misiones); Ignacio Torres (Chubut); Rolando Figueroa (Neuquén) como principales referentes. Es a ellos quienes el oficialismo deberá intentar convencer para alcanzar el número mágico de 38 voluntades necesarias para aprobar la medida.

Además de ir por los gobernadores, el gobierno también apostará por el diálogo con los diferentes bloques que integran el ecosistema del Senado. En este punto, se espera que Patricia Bullrich tenga un rol protagonista y logre el apoyo del PRO, los diez senadores de la Unión Cívica Radical -que siguen sin mostrar una postura unificada- y el apoyo de algunos monobloques federales. Con esta orden, en tanto, la titular del bloque libertario comenzó a tantear la agenda para concretar reuniones de trabajo con estos sectores para poder avanzar en la redacción de un dictamen común.

Según el poroteo provisorio que realizan desde la mesa política, al momento el gobierno no cuenta con los votos para avanzar con la aprobación de toda la Reforma Política, por eso ya se mueven para desmenuzar el proyecto y tratar sólo la eliminación de las PASO que en varios despachos también adelantan que se limitará a una mera suspensión. Semanas atrás, desde el oficialismo dejaban trascender que buscarían darle media sanción al proyecto en septiembre, mismo momento que el Congreso comenzaría a debatir el Presupuesto 2027. Sin embargo, los contratiempos hicieron de las suyas y ahora ya son varios los que advierten que el tratamiento podría darse recién en octubre.
En el mientras tanto, el oficialismo profundizará con los guiños hacia las provincias –este martes Diego Santilli reunió a gobernadores del Norte con Luis Caputo para tratar su proyecto de Zonas Cálidas para garantizar los votos para tratar Zonas Frías-, y los encuentros mano a mano con mandatarios. También, en un giro significativo de la metodología de gobierno, el jefe de gabinete continuará con sus viajes a las provincias con una búsqueda concreta de mostrar una cohesión con los caciques que estén dispuestos a trabajar con el oficialismo.
TS/CM









