A cuatro meses del inicio del año impar, Karina Milei puso primera y ordenó a la tropa para comenzar a diagramar el esquema con el que Javier Milei encabezará las boletas a las que le rezará para conseguir la reelección del primer presidente no peronista desde el retorno de la democracia. Con el anhelo en el tintero, la hermana presidencial empezó a dar muestras de un pragmatismo hasta ahora nunca antes manifestado y, luego de retomar el diálogo con Mauricio Macri, este jueves habilitó un encuentro que tuvo a sus laderos y máximos referentes del PRO como protagonistas. De la foto de los barones de la rosca, sin embargo, se desprendió un dato aún más fundamental que el reencuentro entre violetas y amarillos: la ausencia de Patricia Bullrich.
El encuentro que el ex presidente ojos de cielo y la titular de La Libertad Avanza fue presencial pero dejaron correr la versión de que habían hablado por Whatsapp. Tuvo como principales objetivos retomar un contacto quebrado desde la salida de Guillermo Francos del gabinete y poner luz sobre una realidad que en ambos campamentos dan por concretada, la fusión entre las fuerzas. Como nunca antes se vio en un oficialismo, más de la mitad de los funcionarios que ocupan lugares de jerarquía comparten un pasado en común dentro del espacio que el expresidente fundó hace casi dos décadas.

Además de Diego Santilli, coordinador del cónclave entre Cristian Ritondo, Fernando De Andreis, Martín y Eduardo “Lule” Menem, dentro del gabinete hay, al menos, otros dos ex macristas. El ministro de Economía, Luis Caputo, y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, fueron compañeros de trabajo en el gobierno de Cambiemos y hasta la propia ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, prestó servicios en el ministerio que por entonces comandaba la propia Bullrich.
Pese a contar con decenas de cuadros, incluídas importantes segundas y terceras líneas, la figura de la ahora senadora libertaria cuenta con un pasado poderoso dentro de las arcas amarillas. Le permitió construir el puente que habilitó la diáspora de dirigentes, una instancia que debería darle un protagonismo clave en un acuerdo del que Karina no tiene intenciones de compartir.
Según dejaron trascender desde el entorno de la hermana presidencial, El Jefe optó por las figuras del jefe de gabinete, el armador y el presidente de la Cámara de Diputados por el rol que tuvieron no sólo en la confección de listas del 2025, sino también por las gestiones parlamentarias que llevan adelante en cada uno de los proyectos que empuja el oficialismo. Al ser consultados por la decisión de dejar afuera a Bullrich, quien también ejerce como espada legislativa dentro de la Cámara Alta, interlocutores de la secretaria general no ocultan que la decisión de dejarla afuera es estrictamente de Karina, aunque se niegan a responder la pregunta clave: por qué.
El silencio de las figuras que rodean a la menor de los Milei, sin embargo, no es suficiente para ocultar un malestar que desde hace tiempo crece en silencio en las entrañas de la jefa espiritual del gobierno libertario. Para la presidenta de LLA, la figura de Patricia Bullrich es un incordio para sus planes, su cosmovisión del ejercicio político y, por sobre todas las cosas, para su inocultable deseo de tener siempre la última palabra. Las chispas entre las damas libertarias comenzaron a tomar cada vez más fuerza a fines del año pasado cuando, ya en el Senado, la ex macrista comenzó a experimentar con videos autoconsegratorios sobre sus performance en las sesiones extraordinarias. Por aquel momento, los laderos de la hermanísima pusieron el grito en el cielo e hicieron llegar a las terminales bullrichistas su malestar por hacer propio un trabajo que, decían para justificar la ira, se había concretado “en equipo”.

Sin darse por aludidos, los equipos de comunicación que rodean a la senadora hace años redoblaron la apuesta y durante todo el verano y hasta bien entrado el año las producciones cinematográficas en las que se podía ver a Bullrich en acción hicieron sacudir el avispero karinista, desde donde se comenzaron a enviar meta mensajes para hacer saber el descontento. “Se piensan que los parlamentarios son funcionarios que pueden echar cuando se les ocurra y no entienden que a Patricia la eligió la gente por seis años”, desafiaron desde el bullrichismo.
Además de los celos por el protagonismo de la dirigente que le quintuplica en décadas la experiencia política, para Karina el trabajo de hormiga que la ex ministra realizó desde su decisión de apoyar a Milei en el balotaje del 2023 para convertirse en la figura más candidateable del gobierno para acompañar al presidente en la fórmula por la reelección es apenas una muestra gratis del poder de daño que la ex militante de la JP tiene en su ser.
Por eso, desde el círculo íntimo de la presidenta de LLA hacen saber que desde ahora la secretaria general tendrá cada vez más protagonismo y buscará ocupar un rol aún más central dentro del espacio. No sólo se pondrá al hombro los armados nacionales y dejará afuera de las mesas de rosca electoral a la legisladora, también hay quienes empiezan a hacer correr un rumor que preocupa a más de un despacho: en 2027, ¿Milei-Milei?.
TS/CM










