“La batalla cultural es una batalla por las condiciones intangibles para que esas cosas sucedan. Pero la gente no te vota por una palabra, por un concepto, por un valor, por un sistema moral o por un principio ideológico”. La semana pasada, Agustín Laje, principal promotor de las ideas libertarias e íntimo amigo del presidente marcó las bases de lo que por lo bajo en el gobierno reconocen con pesar: el relato no hará que Javier Milei reelija en 2027.
Los cálculos y las especulaciones transcurren marcadas por la extendida ausencia del presidente durante 10 días y su reaparición este lunes. El tema estuvo presente todo el fin de semana y se le cruzó este martes al vocero presidencial Adrián Ravier en la conferencia de prensa que ofreció por la mañana. “Desde muchos lugares se manifestaron dudas sobre la salud del Presidente. Está muy bien. Ayer dio un excelente discurso. Estamos entrando en una etapa electoral y empiezan todo tipo de especulaciones absurdas. Es lamentable que operen de esta manera”, sostuvo el exdiputado, pero sus palabras no hicieron otra cosa que confirmar la instalación del tema.

Los desaciertos legislativos, la pésima ejecución del rumbo económico y los cuatro meses irrecuperables de daño político que generó el capricho de mantener a Manuel Adorni al frente de la jefatura de gabinete generaron en el oficialismo un caldo de cultivo autodestructivo de magnitudes todavía no cuantificables. La falta de expertise de la cúpula presidencial para resolver estos conflictos dejaron servido para la oposición, los gobernadores y hasta algunos aliados todavía indecisos la configuración de un nuevo escenario en el que el poder de fuego ya no lo tiene únicamente la Casa Rosada.
El hito que marcó el cambio de paradigma fue la sesión que tuvo lugar hace dos semanas en el Senado, donde el oficialismo se dispuso a tratar el proyecto de Propiedad Privada que debió ser despellejado para evitar una catástrofe mayor. Con esa muestra de debilidad, la mesa política del gobierno, además de tirarle las orejas a Federico Sturzenegger y ponerle un cepo a sus proyectos desregulatorios, decidió que era momento de recalibrar la estrategia y después de casi tres años de utopía y soberbia, dieron paso a un pragmatismo al que le rezan para llegar con aire a los comicios del próximo año.

Con los mandatarios nacionales mostrando los dientes, Karina Milei habilitó a Diego Santilli a profundizar los diálogos y los métodos acuerdistas. En este marco, el jefe de gabinete viajó el último viernes a Catamarca donde, junto a Luis Caputo, participó de la firma de un préstamo otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo para la construcción de un acueducto que obtuvieron las gestiones del anfitrión Raúl Jalil y el santiagueño Elías Suárez. Durante el viaje, que fue inmortalizado con una foto de familia entre los cuatro barones nacionales, los mandatarios se comprometieron a seguir fortaleciendo el vínculo entre las provincias y nación pero, aseguran desde los territorios, esta vez será con las condiciones de los caciques como prioridad.
Este martes, después de participar de la reunión semanal de la mesa política y mientras la secretaria general se reúne con la Conferencia Episcopal para comenzar a diagramar los detalles de la visita del Papa León XIV, Santilli y Caputo recibirán en Casa Rosada a los gobernadores del Norte Grande para avanzar con las negociaciones por la ley de Zonas Frías que el oficialismo pretende aprobar en las próximas semanas en el Senado después de obtener media sanción en Diputados.
Tal como se acordó durante el último cónclave que los gobernadores norteños tuvieron la semana pasada, los dirigentes llegarán a Balcarce 50 con la intención de negociar su propio régimen de zonas cálidas para garantizar los votos para eliminar el actual sistema de compensación en provincias que son azotadas por las bajas temperaturas. En este marco, los gobernadores exigieron a los representantes del gobierno la configuración de un esquema de tarifas subsidiadas para la electricidad que durante todo el año está en rendimientos máximos en el Norte argentino dada las altísimas temperaturas incluso en estaciones frías.
Anoticiados del ultimátum que brindaron desde las provincias sobre el condicionamiento en la cámara alta, el gobierno decidió sumar a la primera reunión al secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González; y la secretaria de Energía, María Tettamanti, con los que apuestan brindar un marco de mayor seriedad a una discusión que se extiende desde hace meses entre las provincias y Nación.
De la cumbre participarán los gobernadores Jalil, Gustavo Sáenz (Salta); Leandro Zdero (Chacho); Carlos Sadir (Jujuy) y el resto enviarán como emisarios representantes de sus gobiernos provinciales. Pese a la buena voluntad que desde las gestiones nacionales pretenden mostrar para con el gobierno, lo cierto es que desde varias vocerías hacen saber que este encuentro no modifica en lo más mínimo la postura frente a la discusión por la Reforma Política, que incluye la polémica eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) con las que el oficialismo augura descomprimir la unión de la oposición.

Luego de la caída del proyecto de extranjerización de tierras en el Senado, desde el entorno del ex ministro de Economía, Sergio Massa, hicieron trascender el rol que el ex candidato tuvo en las conversaciones con los mismos gobernadores que este martes se reunirán con Santilli. Días después, las tres tribus mayoritarias que integran el peronismo se vieron las caras en una reunión que se extendió por más de cinco horas en la que Axel Kicillof, Máximo Kirchner y el tigrense tuvieron un primer intento de acuerdo de cara a la extensión desmedida de la interna justicialista.
Durante esa cumbre, en tanto, se acordó que el peronismo deberá tener como principal estrategia ir a buscar a todos aquellos dirigentes que se escaparon en esos tres años de mielimato. Algo así como una amnistía en pos del retorno del PJ al poder. Una estrategia exactamente igual a la que el oficialismo libertario intenta poner en marcha y, reconocen, podría tener complicaciones si los gobernadores ya decidieron venderse al mejor postor. Con este escenario, en el gobierno reconocen que a partir de ahora las promesas no sólo deberán ser cumplidas, sino que no bastará con sólo prometer desembolsos de Aportes del Tesoro Nacional.
Con los meses contados para el inicio formal del año electoral, la Casa Rosada reconoce que para evitar mayores sobresaltos deberá acelerar la discusión electoral con los gobernadores, quienes exigen un criterio consensuado de competición. De concretarse todo al pie de la letra, el oficialismo podría destrabar lo que queda del año parlamentario y podría incluso meter algunos hitos que permitirían el inicio con envión de la campaña. El último problema que necesitan resolver es convencer a Karina, ama y señora de la lapicera violeta.
TS/CM










