La CGT se moviliza este jueves a la Plaza de Mayo en el marco del Día del Trabajador, en un contexto de creciente tensión con el gobierno de Javier Milei por la reforma laboral y fuertes disputas internas dentro del propio sindicalismo. La concentración está prevista para las 15 horas y contará con la participación de sindicatos tradicionales, organizaciones sociales y sectores del peronismo, en una demostración de fuerza que busca reposicionar a la central obrera en el escenario político.
El acto tendrá como eje central un documento titulado “El trabajo es con derechos o es esclavo”, en el que la CGT cuestiona la reforma laboral e impulsadas por el Ejecutivo y advierte sobre el impacto económico en el empleo y los ingresos. Se da además en un contexto de cierre de empresas, caída del consumo y pérdida de puestos de trabajo, que condiciona las negociaciones paritarias mediante topes salariales y amenazas de no homologación por parte del gobierno libertario.

Durante la jornada también se rendirá homenaje al Papa Francisco, fallecido en abril de 2025, con la proyección de un video y una oración a cargo de curas villeros en el escenario montado frente a la Casa Rosada. La figura de Jorge Bergoglio será reivindicada por su doctrina social y su vínculo histórico con el movimiento obrero. En la última visita de la CGT al Sumo Pontífice se encargó de reivindicar la justicia social.
En términos de convocatoria, se espera la presencia de gremios clave como Camioneros, UOCRA, UPCN, Sanidad, Obras Sanitarias, docentes de la UDA y la CATT. También participarán organizaciones sociales como la UTEP y agrupaciones políticas cercanas a Axel Kicillof, lo que amplía la base de apoyo de la movilización.
En contraste, sectores sindicales combativos como el FRESU —integrado por la UOM, Aceiteros, ATE y las dos CTA— no participarán del acto y realizarán su propio plenario el 1° de mayo en Pilar. Esta ausencia refleja las diferencias estratégicas dentro del movimiento obrero, particularmente en torno a la intensidad de las medidas de fuerza frente al Gobierno.

Las tensiones internas se profundizaron en las últimas semanas con reclamos de dirigentes como Luis Barrionuevo, Omar Maturano y Roberto Fernández, quienes exigen la convocatoria a un paro general y un plan de lucha más contundente. Incluso se planteó la posibilidad de renuncias dentro de la CGT si no se avanza en esa dirección, evidenciando un fuerte cuestionamiento a la conducción actual.
Por su parte, los cotitulares cegetistas —Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello— no descartan un endurecimiento de las medidas. A esto se suma el impacto de recientes sanciones oficiales, como la multa millonaria al sindicato La Fraternidad por incumplir la conciliación obligatoria, y una sanción similar en evaluación para la UTA, lo que incrementa el nivel de conflictividad y anticipa un escenario de mayor confrontación en el corto plazo.
AL/CM





