La crisis que atraviesa la industria bonaerense empieza a reflejarse con fuerza en el empleo y el entramado productivo. La caída de la actividad, el retroceso del consumo y el freno de la inversión derivan en despidos, cierres de plantas, quiebras y suspensiones en distintos puntos de la provincia, un escenario que queda expuesto en los principales indicadores económicos y en los conflictos que atraviesan empresas de diferentes sectores.
El núcleo del programa económico del gobierno de Javier Milei encuentra su correlato directo en el enfriamiento de la producción. Según datos de la Unión Industrial Argentina (UIA) relevados por la Provincia, la actividad fabril sufrió una contracción interanual del 1,8% en junio, con un retroceso mensual de 0,2% respecto de mayo. La caída afecta a sectores clave como la construcción, la metalmecánica, el acero y las terminales automotrices.
Esta parálisis aparece como una consecuencia de la licuación de ingresos y la caída de la demanda interna, identificada por el 52,1% de los empresarios encuestados por el INDEC como el principal obstáculo para producir. Las expectativas del sector privado para el corto plazo adelantan que la crisis se profundizará: el 16,1% de las firmas anticipa que reducirá su dotación de personal en el próximo trimestre, mientras que un 17,1% proyecta que la producción continuará en retroceso.

El desincentivo a la producción local se complementa con un freno en la inversión real, que según el Centro de Estudios Económicos de Orlando J. Ferreres & Asociados acumuló una caída del 7,6% en el primer semestre. El componente de maquinaria y equipo retrocedió un 11,2% interanual en junio, evidenciando que el sector privado congeló cualquier plan de expansión en el actual escenario de incertidumbre macroeconómica.
En la misma línea, el Radar PyME del segundo trimestre elaborado por la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino – ENAC mostró que el deterioro también alcanza a las pequeñas y medianas empresas. El 46,7% de las firmas relevadas registró una caída en el volumen de ventas respecto del trimestre anterior, mientras que el 87,4% informó aumentos de costos. Además, apenas el 19,2% prevé realizar inversiones en los próximos seis meses y la capacidad instalada promedio se ubica en el 54,6%, reflejando un amplio nivel de capacidad ociosa.
Diego Ojeda, presidente de la isntitución, agregó a La Pluma, que en agosto de 2024 tenían contabilizado el cierre de 10.000 PyMEs, cifra que ahora ascendió a 29.000. “La ley de emergencia todavía sigue en el cajon de las comisiones de ambas cámaras del Congreso nacional”, destacó.
ALGUNOS DATOS QUE REFLEJAN CÓMO MILEI ESTÁ DESTRUYENDO A LAS PYMES ⬇️ pic.twitter.com/YWcdRS7BVK
— Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales (@EnacArgentina) August 1, 2026
El derrumbe del mercado interno y el empleo
La pérdida del poder adquisitivo de los salarios se traslada en cadena hacia los comercios y las industrias de consumo masivo. En el último año, según datos del Instituto Argentina Grande (IAG), se destruyeron 141.700 puestos de trabajo formales en la provincia. El avance de la precarización laboral queda expuesto al constatar que las 49.500 altas registradas en el monotributo resultan insuficientes para compensar la caída del empleo registrado.
Ese escenario también se refleja en las PyMEs. Según el informe del ENAC, el 27,8% de las empresas despidió personal durante el segundo trimestre, frente al 17,6% que incorporó trabajadores. Además, el 36,5% redujo horas extras y el 78,8% aseguró que no prevé sumar empleados en el corto plazo.
Este desplome del consumo golpea fuertemente a sectores sensibles. De acuerdo con Politikon Chaco, la venta de combustibles cayó un 6,2% en junio respecto a mayo, acumulando cinco meses consecutivos a la baja. En paralelo, la Asociación de Concesionarios de Automotores (ACARA) registró una caída del 9,9% en la venta de autos 0 km durante el primer semestre, forzando a las terminales a implementar bonificaciones para intentar mover un mercado paralizado.
El sector textil es otra de las víctimas directas de las políticas nacionales. La Cámara Argentina de la Indumentaria (CIAI) alertó sobre un retroceso del 6,9% interanual en las ventas del tercer bimestre de 2026, encadenando dos años de caídas ininterrumpidas. En este sector, donde ocho de cada diez empresas apuntan a la falta de demanda como su principal problema, las medidas de ajuste sobre el personal ya son moneda corriente: los despidos directos representan el 27% de las acciones adoptadas por las patronales para sostener la operatoria.

Un mapa de cierres
El impacto territorial dibuja una provincia atravesada por los telegramas de despido. En el cordón industrial del sur del Conurbano, empresas emblemáticas como Tenaris SIAT, en Valentín Alsina, desvincularon a trabajadores de planta permanente violando conciliaciones obligatorias, mientras operan apenas al 50% de su capacidad instalada.
En la zona norte, el Parque Industrial de Pilar registró despidos que alcanzaron al 20% de su fuerza laboral, acumulando una pérdida estimada de 7.000 empleos formales. Compañías como Whirlpool y la alimenticia GEPSA determinaron el cierre total de sus operaciones en ese predio.
En San Fernando, la firma de neumáticos FATE fue noticia meses atrás tras el despido de 920 operarios. En La Matanza, Express Beer echó a 220 trabajadores con más de dos décadas de antigüedad promedio. En distritos como Moreno, los reportes de las subdelegaciones de Trabajo confirman una fuerte caída de la actividad en el sector alimenticio, traducida en despidos permanentes y dificultades para afrontar el pago de aguinaldos.
La alimentación y el consumo básico también muestran el impacto de la crisis en el interior bonaerense. En Lincoln, la quiebra y liquidación de Alimentos Refrigerados S.A. dejó a casi 400 familias sin empleo. En Balcarce, Finca Balcarce clausuró su fábrica de papas congeladas y dejó a 200 operarios sin trabajo por el aumento de costos y la pérdida de competitividad. En el rubro lácteo, ATILRA denunció el cierre de plantas de Lácteos Verónica, al que se sumó la quiebra de La Suipachense, en Suipacha.

En tanto, el deterioro del tejido social bonaerense impacta en los extremos de la estructura demográfica. Según la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), el 44% de los jóvenes vive con sus padres porque el costo del alquiler y los gastos asociados supera en un 47% el salario promedio de ese segmento. A la vez, datos de Provincia Microcréditos muestran que el 44,6% de los jubilados bonaerenses mantiene deudas atrasadas ante la dificultad para afrontar la canasta básica con sus ingresos.
En ese contexto, las perspectivas tampoco muestran señales de recuperación inmediata para las PyMEs. El mencionado informe indicó que el 61,6% de los empresarios cree que la situación económica del país empeorará durante 2026, mientras que el 56,1% espera un deterioro en su propio sector y el 36,1% considera que su negocio podría atravesar un escenario de riesgo o necesitar endeudarse para sostener la actividad.










